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¿Se acabó el modelo Ikea?

Ikea, pionera en la democratización del mobiliario, cerró recientemente dos de sus tiendas urbanas en España, marcando un cambio estratégico ante la competencia y el auge del comercio online.

Una tienda urbana de Ikea.

Una tienda urbana de Ikea. / ALEJANDRO QUEVEDO

Santa Cruz de Tenerife

Acudir a Ikea, escoger una estantería, llevártela a casa en tu propio coche y montarla tú mismo. Durante años este modelo que abanderó la marca sueca fundada en 1943 por Ingvar Kamprad triunfó sin apenas competidores. Su filosofía de democratizar la decoración ofreciendo productos asequibles para el gran público, reduciendo costes a través de la logística y el montaje tuvo un éxito internacional. Abrió su primera tienda de España en Canarias forma de franquicia en 1981 y desde ahí se ha ido expandiendo a todo el territorio nacional. Pero el desembarco de empresas competidoras, el auge del comercio online y la búsqueda de mobiliario más duradero han provocado que la compañía haya cerrado algunas de las pequeñas tiendas urbanas, que ya había abierto en diferentes puntos de la Península, para fomentar la accesibilidad de las compras en un formato más cercano.

La tienda de Las Rozas, que cerró sus puertas de manera definitiva el pasado 28 de febrero, y la de Cartagena, que lo hizo el 1 de marzo, ambas con este formato de tienda más urbana, han supuesto un punto de inflexión para la marca en España. Los cierres no han producido despidos, ya que los trabajadores han sido recolocados en otros establecimientos de la firma, pero sí que marcan un antes y un después en la expansión de la marca sueca por España. Una expansión que comenzó en Gran Canaria hace 45 años. Pero lo hizo bajo un paraguas diferente al que tendría después en el resto del España: el de la franquicia. La familia sueca Alm, ante el auge de las segundas residencias de extranjeros en las Islas y el crecimiento de una clase media que cada vez tenía mayor poder adquisitivo en las Islas, solicitó al grupo de muebles convertirse en franquiciado. La tienda abrió en su primera ubicación en Salinetas y tres años después fue inaugurada la primera en Tenerife.

La familia Alm, bajo la marca Sarton Canarias, controla los establecimientos que Ikea tiene en Gran Canaria, Tenerife y La Palma, los de Baleares y también los de República Dominicana, bajo una fórmula que no se ha repetido más en el país. Lo que convierte al Archipiélago en toda una república independiente dentro del conglomerado de la marca sueca en España.

Expansión

Tras su desembarco en Canarias, tardó diez años en abrir en Mallorca, y no llegó a la Península hasta cinco años después, con su primera tienda que se instaló en Badalona. Todo un hito, ya que, normalmente, son los canarios los que tienen que esperar años para que algunas marcas conocidas abran en las Islas.

Desde ese momento, la empresa inició una cascada de aperturas por toda la geografía española. Primero de grandes tiendas y desde hace unos años ha desplegado también otro modelo con un formato más pequeño, más localizado en el centro de áreas urbanas y centrado no tanto en la compra de muebles, sino de decoración.

Son, precisamente, dos de estas nuevas tiendas más reducidas las que han cerrado en las últimas semanas. Y aunque la compañía no ha detallado los motivos, la llegada de nuevas marcas y el avance de otras formas de comercio, como las compras online, pueden haber provocado que el nuevo modelo de Ikea no haya terminado de cuajar.

Competencia

El desembarco de firmas como la danesa JYSK, precisamente con ese modelo de tienda más pequeño y que ya tiene presencia en las Islas, o la holandesa Action, que no descarta inaugurar tienda en el Archipiélago próximamente, han restado cuota de negocio a la empresa sueca. Lo que unido a el incremento de los pedidos de pequeños muebles y artículos de decoración a grandes firmas asiáticas de comercio online, puede haber dirigido al gigante danés a atrincherarse en aquel gran formato que hasta ahora le ha dado buen resultado. La tienda pensada como una experiencia, con largo recorrido, interacción con el mobiliario y oferta gastronómica e infantil.

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