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La última, y nos vamos

Cristina González Castro, la gallega que impulsa la marcha nórdica para pacientes oncológicos en Tenerife

La experta deportista divulga, desde la Federación Canarias de Montaña, los beneficios de esta práctica para personas enfermas porque promueve la actividad física y el bienestar social

Cristina Gonzále Castro.

Cristina Gonzále Castro. / Arturo Jiménez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La gallega Cristina González Castro es experta en ejercicio y cáncer, divulgadora y promotora de igualdad y desarrollo social. Desde la Federación Canaria de Montaña, su objetivo desde hace más de dos décadas es ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida a través de la marcha nórdica, que practica cada semana en la avenida Marítima de Santa Cruz de Tenerife con los usuarios más variados.

¿Cómo termina una gallega dando clases de marcha nórdica para pacientes oncológicos en Tenerife?

Es una larga historia. Soy gallega pero nací en Londres. Regresé a España con seis años, pero con 19 años volvió a Londres, un año solo, y cuando era adulta, decidí estudiar allí la carrera y me quedé diez años. También he pasado por Bilbao y terminé en Tenerife por casualidad. Mi hermano se había mudado a vivir aquí y yo vine a visitarlo durante cuatro días en noviembre de 2021. Después de dar una charla en la Semana de la Montaña decidí quedarme a vivir, y aquí llevo desde entonces.

¿Cómo llegó la montaña a su vida?

La montaña me viene de familia. Mi madre estaba en un club de Orense y mi padre en uno de Vigo y yo siempre digo que se conocieron en la montaña. Aunque nacimos en Londres, mis hermanos y yo siempre tuvimos contacto con el deporte al aire libre.

Entonces, ¿alguna vez se planteó no dedicarse a esto del deporte y la vida saludable?

Curiosamente, aunque quería estudiar Ciencias del deporte, mis padres decidieron que me matriculara en Derecho. Estudié cuatro años y medio, pero lo dejé. Lo único que me gustaba de la universidad era jugar al rugby. Luego me fui a Londres con 29 años y estudié Ciencias del deporte, la salud y el ejercicio y, más tarde, Radioterapia y oncología. El deporte siempre me gustó y, aunque no sabía ni lo que era la radioterapia cuando me matriculé, sí sabía que soy una persona de personas y que iba a saber tratar a los pacientes desde el lado humano, no desde la ciencia pura.

Tras vivir en la Península, en lugares con una fuerte tradición de deportes de montaña, ¿notó un cambio al llegar a Tenerife?

Está claro que estas no son las montañas a las que yo he estado acostumbrada toda mi vida, pero los que vivís aquí respiráis esta isla. Canarias goza de un clima estupendo y yo estoy empeñada en mostrarle a la gente que se tiene que mover.

¿Y por qué decide inculcar esa filosofía a través de la marcha nórdica?

La descubrí en Inglaterra gracias a una compañera finlandesa. Encajaba con mi interés por la actividad física y el trabajo con personas con cáncer porque combina ejercicio y bajo esfuerzo y es ideal para poblaciones especiales. Además, en el caso de Canarias, con el tiempazo que tenéis, es más fácil sacar a la calle a gente que está malita. Creo que es el nexo perfecto para ayudar en la lucha contra el cáncer y hacer que la gente se mueva.

¿Hay mucho intrusismo en la marcha nórdica?

Está incluida en la Federación de Montaña desde 2016 pero se trata de un campo que no ha estado reglado durante muchos años, aunque ahora hay una formación oficial. A veces, esta práctica se ve como caminar con bastones sin más y por eso creo que queda aún una labor muy grande por hacer para consolidar esta modalidad como deporte. En el caso de Canarias, no está activa la ley de profesionales de deportes y eso tampoco ayuda.

¿Cómo se practica esta modalidad?

Consiste en caminar usando bastones para impulsarse. No es senderismo; los bastones van en diagonal detrás. Es, además, una práctica social, transversal y apta para cualquier edad o condición física.

Cristina González Castro en la redacción del periódico EL DÍA.

Cristina González Castro en la redacción del periódico EL DÍA. / Arturo Jiménez

¿Cómo es el trabajo con los pacientes?

Desde 2012 colaboro con asociaciones de pacientes oncológicos, y también de linfedema. La marcha nórdica tiene beneficios fisiológicos, psicosociales y de implementación. Ayuda a romper la soledad y mejora la calidad de vida.

¿Cómo funciona la Federación Canaria con la marcha nórdica?

La modalidad está bajo el amparo de la Federación desde 2016. Formamos instructores, creamos clubes y realizamos competiciones oficiales. El objetivo es promover la actividad física y el contacto con la naturaleza para mejorar la salud.

¿Por qué eligió Santa Cruz de Tenerife en concreto para dar sus clases?

Por comodidad y por la belleza del lugar. Doy sesiones en grupos pequeños, con personas con distintas condiciones, fomentando la inclusión y la práctica segura.

¿Son los canarios proclives a practicar actividad física?

No todo lo que deberían... La actividad física es clave para la salud física y mental. Es gratuita, accesible y nos permite mejorar nuestra calidad de vida. Concienciar sobre su importancia es fundamental.

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