Entrevista | José Manuel Sánchez Duarte Director del Sepie
José Manuel Sánchez Duarte, director del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación: "La 'cultura Erasmus' ha logrado enraizarse en Canarias"
El maximo representante del Sepie visita el Archipiélago por la gran labor que realizan las Islas: es la región de toda España con los mejores datos en el programa de movilidad europeo

José Manuel Sánchez posa, sonriente, en las jornadas de internacionalización educativa. / E. D.
Daniel Valle
Su visita a Canarias está enmarcada en las jornadas de internacionalización Bienestar que traspasa fronteras. ¿Cuál es su valoración?
La primera impresión ha sido toda una sorpresa, sobre todo por la capacidad de llamada y convocatoria en este ámbito que tiene Canarias. Es una satisfacción y un orgullo ver que existe una comunidad educativa activa y volcada completamente con los valores y el concepto de la internacionalización.
¿Qué objetivos persiguen?
Resaltar que la internacionalización va más allá de la aportación y recepción de estudiantes extranjeros. Se vincula al bienestar, al progreso, a la amplitud de conocimientos, la pluralidad, la diversidad... Estas jornadas van más allá de lo formal, resaltando estos factores más intangibles que derivan de la internacionalización educativa.
Canarias es una de las regiones más activas en materia de Erasmus+. ¿Qué aporta esto al Archipiélago?
Canarias ha conseguido convertir una dificultad, que podría ser una brecha y una distancia, en un puente y una ventaja. Más allá de la propia condición de pertenecer a un territorio periférico, que acarrea una necesidad de ampliar límites y salir y volver a las Islas, hay una apuesta decidida por la internacionalización. Lo que hay, sobre todo, es una cultura dentro de la comunidad educativa y dentro de las instituciones para trabajar en este sentido. El Archipiélago tiene los mejores datos de España dentro del programa Erasmus + gracias a que ha convertido lo que podría ser un inconveniente en una ventaja, como consecuencia de un trabajo casi oculto dentro de los centros educativos y el proceso laboral.
Se refería a una cuestión de cultura de los canarios. ¿Cómo se ha generado este factor?
Las cosas no aparecen de un día para otro: es como un artista intenta pintar y dice que las musas le pillan trabajando. Esto es un trabajo de hace muchos años en el que todo el ecosistema educativo de Canarias se ha dado cuenta que apostar por la internacionalización tiene resultados tangibles e inmediatos. Se ha visto cómo sus centros querían otra perspectiva, una mirada distinta gracias a este tipo de iniciativas y han apostado decididamente por ello. Ya no es un factor de pura preferencia, sino una labor constante y decidida que sustenta todo.
¿Es una cuestión meramente centrada en las universidad?
Muchas veces, al hablar de Erasmus, nos centramos en la parte universitaria, pero realmente casi la mitad del programa va a otros niveles educativos como el escolar, FP, escuelas de adultos o escuelas de idiomas. Ese 50% tiene un papel indispensable: sin el trabajo que realizan los equipos directivos y los coordinadores Erasmus+ de los institutos y colegios, no existiría un proyecto, y sin proyecto no hay movilidades que puedan beneficiar al alumnado. Además, yo creo que estos niveles son los responsables del aumento de las cifras de beneficiarios dentro del programa. En los últimos cinco años, Canarias ha pasado de recibir ocho millones y medio de euros para el programa Erasmus+ a recibir 22 millones el año pasado: un incremento del 135%. Hay muy pocas comunidades con este incremento y se consigue a través del trabajo de los profesionales de la comunidad educativa, algo para estar orgullosos y que debe felicitarse públicamente.
¿Se pretende mantener esta tendencia al alza?
Estos programas se realizan en ciclos de siete años, por lo que este concluirá en el 2028. Estamos ya en negociaciones para el siguiente, y es cierto que los centros educativos de comunidades autónomas con una cultura Erasmus asentada, como es el caso de Canarias, partirán también en una posición ventajosa a la hora de integrarse dentro del nuevo sistema y del nuevo programa plurianual de gestión. Creo que hay mucho ‘futuro Erasmus’ en las Islas, principalmente porque ha enraizado esa cultura.
¿Qué implica esa cultura?
Que por muchas dificultades que tengas a la hora de gestionar una movilidad, una visita, una recepción de alumnos o un viaje de instituto a otro país, por mucho miedo que pueda haber al enfrentarse a un contexto distinto, existe una capacidad de enfrentarse a los nuevos retos, entregarse a otras realidades y conocer una pluralidad distinta.
¿Irse fuera se traduce en una mejoría real de las competencias?
Absolutamente. Aproximadamente, ocho de cada diez estudiantes que participan en el programa tienen mejores condiciones de empleabilidad, pero también acarrea un cambio de mentalidad y de perspectivas, permutando incluso en la forma de abordar la vida diaria. Los informes de la Comisión Europea atestiguan que es una de las políticas públicas con mayores réditos en el corto, medio y largo plazo. Los estudiantes adquieren habilidades distintas que en tu centro no tienes, pero que obtienes viajando o recibiendo a personas procedentes de otros lugares del mundo.
En el momento actual, ¿considera que la educación debe tender más a lo global que a lo regional?
Creo que debe ser una mezcla de ambas. Debemos trabajar en lo regional, pero también pensar en lo global. Es cierto que en el proceso geopolítico actual, extremadamente complejo, preveo unos años en los que la tendencia de los países sea la autoprotección: tener competencias, recursos y estrategias propias. Sin embargo, eso no tiene que entrar en contradicción con la idea de salir fuera de nuestras fronteras y convivir con otras realidades. En España tenemos la suerte de pertenecer a una comunidad más amplia, la Unión Europea, que es un ámbito casi unitario de conocimiento donde podemos habitar. En este sentido, estamos desarrollando la inclusión nacional en las alianzas universitarias: consorcios de instituciones que se unen y comparten programas educativos, recursos financieros y de investigación para poder compartir conocimientos sin necesidad de residir fuera.
¿Qué le diría al perfil típico de estudiante que duda en si salir o no?
Que deje los miedos a un lado y salga. Incluso aunque le sea complicada la movilidad, por asuntos como la novia, la familia o el salir de su tierra, los beneficios que puede obtener son infinitos y para toda la vida. Les diría que se tiren a la piscina, que es mejor que algo salga mal pero quitarse la duda que vivir con la espinita clavada. Para todos los que se lo están planteando: adelante, ánimo y sin miedo.
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