Arqueología
Hallazgo en Canarias: descubren cómo los canarios prehispánicos usaban herramientas de piedra para segar cebada
El estudio del Grupo de Investigación Tarha revela que la pieza de basalto hallada en Gran Canaria fue reavivada para seguir utilizándose, sugiriendo un uso continuado en la siega de cebada

Visita al Bentayga con motivo del equinoccio de otoño
Daniela Marrero
Una lasca de basalto del tamaño de una mano. Sin mango, sin filo evidente ni nada que la distinga de las otras 217 piedras recuperadas durante una excavación realizada en 2024 en las cuevas del Roque Bentayga, el último reducto aborigen durante la conquista de las Islas. Pero bajo el microscopio, a 400 aumentos, esa piedra habla sobre cómo vivían los canarios prehispánicos. En su filo, un grupo de investigadores ha encontrado grabadas las huellas que constatan la siega de cereal.
Forma parte de la primera evidencia material directa, en toda la arqueología preeuropea de Gran Canaria, como firme hallazgo de que los antiguos canarios usaron hace mil años una herramienta de piedra para cortar la cebada. Eso es lo que acaba de publicar en el Journal of Archaeological Science: Reports un equipo del Grupo de Investigación Tarha de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), liderado por Idaira Brito-Abrante y Amelia Rodríguez-Rodríguez.

Mapa del archipiélago canario que muestra su posición frente a la costa noroeste de África / . Brito-Abrante et al. -Journal of Archaeological Science: Reports 71 (2026) 105668
«El desgaste que se puede desarrollar en las rocas volcánicas es un poco más complicado de observar porque la superficie es más irregular, es más heterogénea», admite la investigadora del Grupo Tarha y primera firmante del estudio, Idaira Brito-Abrante. La diferencia con el sílex, la roca que vertebra la traceología europea desde sus orígenes en los años 70, es sustancial.
Roca volcánica
El basalto o la fonolita, piedras volcánicas predominantes en la orografía canaria, tienen una matriz amorfa interrumpida por fenocristales de piroxeno, olivino o feldespato que distorsionan la lectura de las huellas de uso. «En la obsidiana, al tener una superficie muy homogénea, podríamos observar las huellas con mayor facilidad, mientras que las rocas volcánicas es verdad que es un poco más complicado, pero aún así se pueden observar si se encuentran en un buen estado de conservación, que es el caso del Roque Bentayga», precisa la investigadora.
El Roque Bentayga es un pitón volcánico de 1.414 metros que emerge en la cuenca de la Caldera de Tejeda. Quien lo vea por primera vez entenderá en el acto por qué los canarios prehispánicos eligieron aquel promontorio. El Bentayga domina la cuenca entera de Tejeda, una caldera de roques, barrancos y laderas que Unamuno describió, cuando llegó por allí en 1910, como una «tempestad petrificada». Hace mil años era la despensa y el cementerio de un pueblo sin hierro.

Restos de tallos de cereal del Complejo 2, en C008, Bentayga, con detalle de la parte superior. / Brito-Abrante et al. - Journal of Archaeological Science: Reports 71 (2026) 105668
En la escarpadura sur del Bentayga, los investigadores excavaron en 2024 en el complejo C008 tres silos abiertos hacia el acantilado y una cámara interior rodeada de cuatro cavidades subsidiarias, todo realizado en la toba volcánica. El lugar conserva, gracias al clima seco subtropical de las Islas y al microclima de las propias oquedades, materiales que en cualquier yacimiento europeo habrían desaparecido siglos atrás, como semillas desecadas, tallos de cereal, esteras de junco, fragmentos de cuero o restos de tejidos de animales.
Origen de los pobladores
Según el artículo, los primeros pobladores provenían del Magreb, de las poblaciones amaziges del norte de África, y encontraron una isla sin metales ni grandes mamíferos terrestres, pero con una geología que les ofrecía en cambio una variedad extraordinaria de rocas volcánicas: basalto, fonolita, traquita, obsidiana...
Tallaron hojas de obsidiana finas de este vidrio volcánico; fabricaron picos de basalto con los que abrían la toba volcánica; y construyeron raspadores y lascas para trabajar el cuero, cortar juncos o procesar plantas. Y almacenaron en graneros colectivos excavados en la roca —similares a los agadires del Magreb, pero trasplantados al Atlántico— de los que el Bentayga es uno de los ejemplos más extraordinarios conservados.
El equipo de Tarha analizó con microscopía óptica 218 piezas recuperadas en el segmento C008. Para analizarlas, los útiles se limpian en baño ultrasónico con agua desmineralizada, detergente neutro y acetona, y después se examinan con tres microscopios distintos a aumentos de entre 8 y 400 veces. Lo que se busca son huellas microscópicas de uso —pulidos, estrías, redondeados, abrasión— que permiten saber con qué material contactó el filo de la pieza y qué movimiento realizó quien la usó.
Análisis microscópico
De las 218 piezas, 46 se seleccionaron como potenciales herramientas. Y de las 46, 23 mostraron huellas diagnósticas de uso. Entre ellas estaba la ya mencionada lasca de basalto retocada con huellas de siega. El retoque en uno de sus filos y la distribución del pulido en la cara no retocada indican además que la pieza fue reavivada para seguir usándose.
Los campos podrían haber estado en el fondo del valle. Pero en el Silo E del complejo apareció una capa entera de tallos de plantas arrancadas de raíz, sin espiga y con cortes limpios en la parte superior. Y la pieza con huellas de siega se recuperó en el Silo C, adyacente. La conclusión más probable es que la siega con herramienta lítica se realizaba dentro del propio granero, no en el campo.
Los picos de traquita —una tipología que es exclusiva de Gran Canaria en todo el Archipiélago— muestran en sus vértices huellas de percusión intensa sobre material mineral duro, casi con toda seguridad la misma toba en la que están excavadas las cuevas.
Cámara para enterramientos
En algún momento entre los siglos XII y XIII, la cámara central del granero se empleó como espacio funerario colectivo. «Por qué cambió su uso es una pregunta que todavía no podemos responder», reconoce Brito-Abrante. La cronología de las dataciones de radiocarbono muestra que la transición entre las dos fases fue rápida. La fase funeraria se datan en los siglos XII-XIII, y los materiales del granero llegan hasta el XII.
Los investigadores encontraron restos de varios adultos y de individuos perinatales, acompañados de esteras de junco y de herramientas líticas con huellas de trabajo en fibra vegetal y cuero seco. La interpretación más probable es que esas herramientas se usaron en la propia cámara para preparar los sudarios mortuorios, ajustando pieles y tejidos de junco con los que se envolvían los difuntos. Los análisis arqueotanatológicos confirman que los individuos del C008 fueron envueltos en capas de fibra vegetal y tejidos animales.
Una de las derivadas más interesantes que abre el artículo —y que Brito-Abrante señala explícitamente como línea futura de trabajo— es la posibilidad de que herramientas similares, con huellas de uso similares, existan ya en los almacenes y colecciones arqueológicas de otras islas del archipiélago, sin que nadie haya tenido hasta ahora los medios ni el marco interpretativo para identificarlas. Tenerife es el caso más relevante. La isla tiene una arqueología prehispánica rica y bien documentada —los guanches, de origen igualmente amaziges aunque con una trayectoria cultural diferenciada de la grancanaria— y una larga tradición de excavaciones en yacimientos de habitación, funerarios y de almacenamiento.
Pero los estudios traceológicos sobre materiales líticos tinerfeños son escasos, en parte porque la tradición de análisis funcional en rocas volcánicas es relativamente reciente a nivel mundial y en parte porque la investigación se ha concentrado históricamente en otros aspectos de la cultura material. «En un futuro podría ser interesante investigar esas piezas para ver si en otras islas sucede lo mismo», señala Brito-Abrante, «y así poder contribuir a las investigaciones que previamente se habían hecho, como las de arqueobotánica», apunta la investigadora.
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