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Entrevista | Humberto Hernández Doctor en Filología Española

Humberto Hernández (filólogo): «Los canarios nos sentimos cada día más satisfechos con nuestra modalidad lingüística»

El miembro de la Academia Canaria de la Lengua publica 'No hay dialecto pequeño' y afirma que, aunque la modalidad canaria no corre peligro, sí se necesitan más esfuerzos para su promoción y estudio

Humberto Hernández posa con su último libro.

Humberto Hernández posa con su último libro. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Humberto Hernández es doctor en Filología Española, catedrático y profesor honorario de la Universidad de La Laguna, además de miembro de número de la Academia Canaria de la Lengua, que presidió hasta hace poco. A lo largo de su carrera, se ha dedicado fervientemente a la divulgación lingüística y por eso ahora publica No hay dialecto pequeño, un recopilatorio de algunos de los textos publicados en los últimos años.

Dice en el prólogo de este libro Lola Pons que es usted un «defensor desapasionado del español». ¿Es eso cierto?

Me considero un defensor a secas. En estos asuntos no conviene proceder de manera ‘apasionada’ porque se corre el riesgo de caer en actitudes dogmáticas, inmovilistas y puristas, que no casan con la realidad de la lengua. Creo que hay que actuar con cierto espíritu abierto, sobre todo, tratándose de un asunto como la lengua, que está en constante cambio. Crítico sí soy, en el buen sentido de la palabra, porque me preocupo por su uso adecuado, que es lo mismo que decir que se haga un buen uso para garantizar la mayor eficacia comunicativa.

Cuando escribió estos textos ahora recogidos en el libro, ¿le daba más importancia a la parte divulgativa para que pudieran llegar a todos los públicos o trataba de que sean exactos y académicos? ¿Es fácil equilibrar la balanza?

En la divulgación lingüística, como en cualquier otro tipo de texto divulgativo, hay que conseguir el mayor equilibrio entre expresión y contenido. No es una tarea fácil. En la impartición de una clase o en la elaboración de un artículo científico destinado a otros investigadores uno no tiene por qué preocuparse de adecuar el mensaje a la capacidad de comprensión pero en la divulgación hay que asegurarse de que lo dicho va a ser comprendido por los no especialistas. Suele decirse que la divulgación es para el hombre de ciencia la mejor prueba de su capacidad pedagógica.

Por cierto, ¿cómo surge este libro?

Surgió igual que mi anterior libro, Una palabra ganada, que fue una selección de los artículos de divulgación que escribí entre 1998 y 2001. Pasado algún tiempo decidí volver con estas colaboraciones, aunque con menor periodicidad y mayor extensión. Desde 2019 hasta la actualidad he publicado casi un centenar de artículos y de una selección de 44 surge No hay dialecto pequeño. George Steiner decía en uno de sus ensayos que ‘no hay lengua pequeña’ y creo que esta afirmación puede extrapolarse a las modalidades dialectales. Nuestro dialecto canario es una modalidad con un número reducido de hablantes y con una pequeña extensión territorial pero posee una enorme proyección panhispánica.

ERl nuevo libro de Humberto Hernández.

ERl nuevo libro de Humberto Hernández. / El Día

¿Cuál es su objetivo último con la publicación de este libro?

Uno de mis propósitos era que todas estas notas sean capaces de enseñarle algo a los lectores comunes y corrientes, que son los que me interesan, aunque puedan parecer enseñanzas obvias. Por otro lado, también está el deseo de confirmar que estos textos están tan bien escritos como yo he sido capaz de hacerlo porque siempre he creído que la buena escritura es la única felicidad que me basta en sí misma. Me da una gran satisfacción crear algo redondo. Luego, por supuesto, está la preocupación de obligarme a seguir atento de manera permanente al empleo, conservación y transformación de la lengua.

Dice que este libro es para hablantes curiosos. ¿Hay muchos?

Todos los libros de divulgación son para hablantes curiosos, en el mejor sentido de la palabra, es decir, para personas inclinadas a aprender lo que no conocen. Yo diría que, de las disciplinas sociales o humanísticas, la lengua es una de las que despierta mayor interés. Es raro el día en que en los medios no aparezca alguna noticia o alguna columna de opinión relacionada con la lengua. Hay cuestiones que no están del todo claras para muchos y que, con frecuencia, son tratadas por divulgadores especialistas o por simples aficionados que más que aclarar confunden a la audiencia.

Habla también del papel que juegan las academias de la lengua. ¿En qué posición se encuentra la institución canaria?

Las academias son instituciones con una finalidad normativa, de aconsejar, pero nunca prescribir u obligar. No existe ninguna norma que le dé a la institución ese rango de máxima autoridad lingüística ni que su diccionario sea considerado como el diccionario oficial. No hay ningún diccionario oficial, sino diccionarios buenos y malos. Así que su papel es, diríamos, moderador, de procurar con sus obras mantener la unidad del español. Luego, hay otras academias dependientes de la Real Academia Española que funcionan como simples delegaciones. La Academia Canaria de la Lengua es un caso aparte porque es una institución independiente cuya función es la de estudiar, defender y promover la modalidad del español hablado en Canarias.

¿Corre riesgo el dialecto canario?

El dialecto canario, como el resto de los dialectos del español, no corre ningún riesgo. Aunque las tendencias globalizadoras pueden contribuir hasta cierto punto a la uniformidad, estoy seguro de que los deseos de mantenernos unidos a lo nuestro, a nuestra identidad, son más fuertes. Algunos estarán pensando que la tendencia de recuperación del pronombre vosotros es un efecto de la globalización. Pero ese es un asunto que requiere una más extensa explicación. Por lo pronto, yo creo que los tiros no van por ahí. Nuestro dialecto no corre ningún riesgo y goza de buena salud. Y esto no quiere decir que sean suficientes los medios con los que se cuenta para su adecuada promoción y estudio. Un esfuerzo mayor sí que podrían hacer las instituciones responsables, simplemente acatando lo que prescribe nuestro Estatuto de Autonomía.

«Las instituciones podrían hacer un esfuerzo mayor para preservar nuestra modalidad lingüística»

Y la didáctica de la lengua, ¿está en horas bajas?

En España nunca se hizo buena didáctica de la lengua y, de hecho, en España ahora mismo somos pocos los que hacemos divulgación lingüística en español. En el caso del dialecto canario, todo lo que recojo en este libro se puede extrapolar a cualquier otra modalidad, como la andaluza, que creo que se identifica mucho con la nuestra.

Este libro incluye textos desde 2019. ¿Ha cambiado mucho su percepción de la lengua y el dialecto en estos años?

Que la lengua cambia es un hecho incontrovertible. Todas las lenguas vivas están en constante proceso de evolución y cambio. Sin embargo, es verdad que estos cambios son muy lentos, además la presión normativa de la literatura, de los medios de comunicación de la escuela, de las academias y el propio conservadurismo de los hablantes, ralentizan aún más este proceso evolutivo. No sería fácil señalar cambios muy perceptibles pero a lo largo de mi vida he podido observar el avance del yeísmo, he observado que, probablemente por influencia de las nuevas tecnologías y las redes sociales, han ingresado nuevos extranjerismos y un buen número de coloquialismos y hasta voces jergales. En relación con el dialecto, sí que ha habido una pérdida de elementos léxicos con la desaparición de muchas tareas agropecuarias, pero también se están introduciendo voces nuevas procedentes del español de algunas áreas americanas, y las razones son fáciles de entender. Noto también que los canarios nos sentimos cada día más satisfechos con nuestra modalidad y que no ocultamos, como antes ocurría, nuestros rasgos peculiares, sustituyéndolos por otra norma foránea. Vamos, que ya no cabe hablar del complejo lingüístico de los canarios. Y ya era hora.

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