Entrevista | Carlos J. Rodríguez Sosa Creador de contenido
Carlos J. Rodríguez Sosa (creador de contenido): "El humor es una muleta en la que apoyarte y hay que hacer un poco de broma de la desgracia»
Desde la pandemia, el creador de contenido que roza ya los 200.000 seguidores en Instagram, ha encontrado en las redes sociales un espacio para hacer humor y compartir sus problemas de salud mental

Carlos J. Rodríguez Sosa / El Día

Carlos J. Rodríguez Sosa (Gran Canaria, 1988) ha encontrado, desde la pandemia, uno de los refugios más placenteros en las redes sociales. Humor y drama se dan cita en su perfil @oye_carlos_ que tiene casi 200.000 seguidores. La honestidad es la carta de presentación de este publicista reconvertido en creador de contenidos. «La mayoría de influencers solo presume de buena vida pero a mí me gusta compartir mis momentos malos porque todos somos humanos y hay que darle visibilidad también a los problemas de salud mental. Me siento muy comprometido», relata, aunque recuerda que «hay vida más allá de las redes».
Aunque ahora muchas personas le conozcan por las redes sociales, se ha dedicado al marketing y la publicidad, ha escrito libros, pinta cuadros y murales y ha sido hasta pintor de brocha gorda…
Al final, en todos esos ámbitos, he podido dar rienda suelta a la creatividad. A veces es más fácil hacerlo creando contenido para las redes sociales y otras pintando o escribiendo. Pero todo consiste en crear cosas. Cuando quiero centrarme en el humor, tiro de los vídeos y las redes sociales; cuando quiero abordar temas más profundos, recurro a la pintura o a la escritura.
¿Recuerda cuándo fue la primera vez que creó algo, fuera en el formato que fuera?
Cuando era pequeñito, me acuerdo de estar con una cámara de vídeo grande y grabar escenas imitando al niño de Solo en casa, cuando se afeitaba la barba que no tenía frente al espejo. Mis primeros vídeos fueron así, algo casual. Luego, en la cuarentena, cuando me quedé solo en casa, me dio por subir un vídeo a las redes sociales y la gente se rio tanto que empezaron a pedirme más, y hasta el día de hoy, que publico contenido casi a diario.
¿Podría sobrevivir ahora mismo sin contar todo eso a través de las redes sociales?
Para mí es una manera de llenar un hueco que siempre ha estado en mí. Y no solo me refiero a la comedia y a la parte positiva de las redes sociales, sino que también me gusta exponerme y contar mis problemas de salud mental y los ataques de ansiedad y de pánico que sufro. No somos máquinas y también tenemos nuestras caídas.
Usted que compagina tantos temas delicados en sus redes sociales, ¿cree que se puede hacer comedia de cualquier cosa o la sociedad tiene la piel muy final últimamente?
Yo he vivido el suicidio de mi padre y convivo con problemas de salud mental, y combato todo ello haciendo chistes. Hay que hacer un poco de broma de la desgracia, pero todo depende del contexto.
Lleva subiendo vídeos desde la pandemia. ¿Ahora la gente está más pendiente para saltar en cuanto alguien publica algo políticamente incorrecto?
Sí, suelo decir que la gente está con el cuchillo entre los dientes. Cuando hago mis vídeos tengo que hilar fino porque hay temas con los que la gente se ofende fácilmente.
Así que detrás de un vídeo de pocos minutos puede haber un largo trabajo previo de preparación.
Claro. No solo pienso en qué voy a hacer y cómo, sino que voy más allá y pienso en cómo lo va a recibir la gente.
¿Se le han quedado muchos temas en el tintero por temor a la respuesta del público?
Algunos sí. Sobre todo en el pódcast ¡Esto es una traca!, en el que tenemos que filtrar muchas cosas.
En su caso, ¿qué prevalece, el humor como bálsamo para afrontar el día a día o el humor como coraza?
Yo lo utilizo como escudo y como fortaleza. El humor es una muleta en la que te puedes apoyar para salir adelante, para reírte de tus propias desgracias, para que tu vida sea más llevadera.
¿Nota una respuesta diferente del público cuando comparte contenido en sus redes sobre sus problemas de salud mental?
Sí, es muy curioso. Hay seguidores que me dan mucho apoyo cuando comparto contenido sobre mis recaídas o mis ataques de pánico. Pero también noto que pierdo seguidores cuando hablo de ciertos temas. Hay gente que solo espera humor y, cuando me salgo de esa línea, me dejan de seguir. Pero mi manera de ser en redes sociales es mostrar siempre mi cara real, para bien o para mal, y me quedo con los seguidores que se quedan, tanto en mis buenos ratos como en mis malos momentos.
¿En la pintura también encuentra esa forma de evasión que tanto le gusta del humor?
Ahora mismo no estoy pintando tanto, pero es cierto que también es una forma de evadirse de la realidad y también sirve para plasmar ciertas cosas que me pasan por la mente. Las pinto y me quedo más a gusto. También he hecho murales y es otra cosa totalmente diferente porque estoy expuesto en todo momento a la opinión del público, que sigue todo el proceso.
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