Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Sarah Manguso Escritora

Sarah Manguso: «En EEUU la vida de la mujer no vale nada, es sólo un útero para producir hijos»

«Trump es un dictador. Sé que fue elegido, pero es un dictador, no es presidente», afirma

Sarah Manguso

Sarah Manguso / LP / ED

Inés Martín Rodrigo

En noviembre de 2020, es decir, en plena pandemia de Covid-19, el entonces marido de Sarah Manguso (Massachusetts, 1974), con el que llevaba casada 14 años, padre de su hijo de 8, le pidió el divorcio. Aquel abandono, motivado por una infidelidad, sumió a la autora en un profundo desconcierto vital que decidió verter en su literatura. ‘Mentirosos’, la novela resultante, escrita en muy poco tiempo, casi en trance, se convirtió en «un lugar donde desahogar la ira» acumulada. Una historia de ficción, salvo por las partes verdaderas, según la propia Manguso, protagonizada por Jane, una escritora de su misma edad cuyo esposo, John, la deja de un día para otro después de 14 años de matrimonio y un hijo en común de 8. Pese a los paralelismos entre vida y obra, el libro, con su característico estilo de párrafos breves y afilados, no es una autobiografía, género que hubiera cercenado la libertad con la que fue escrito. De todo ello charló Manguso con el suplemento cultural de Prensa Ibérica desde su casa de Malibú (California) días antes de que la novela llegue a las librerías españolas.

En alguna ocasión ha dicho que que Mentirosos es ficción, salvo por las partes verdaderas. Me pregunto cómo afrontó el proceso de escritura, cómo se lo planteó, porque es muy difícil escribir con tanta libertad sobre algo que has vivido y te ha hecho sufrir de ese modo.

Sí, sí, tienes razón. No hay duda de que es ficción. Mi propia rabia y frustración conmigo misma por haber estado casada tanto tiempo era enorme, y sabía que necesitaba ponerla en un recipiente más grande para absorberla toda. Jane tenía que estar más enfadada que yo y también sentirse más libre, esas eran las dos condiciones que necesitaba mantener en equilibrio.

Lo digo porque supongo que escribir esta historia como una ficción, y no como unas memorias, fue más liberador, crear a un personaje con experiencias y características compartidas con usted, pero que no era Sarah, sino Jane.

Sí. En el mundo anglófono, si publicas antes memorias y luego novelas, se da por sentado que todo lo que escribas después será autobiográfico. No todo lo que aparece en Mentirosos es verdad, inventé una parte, no hubiera podido decir todo eso, no me sentía segura. Creo que si el libro hubiera sido una autobiografía hubiera sido peor, más limitado, hubiera perdido los componentes clave de la ficción. Me pareció una decisión muy natural, como si fuera inevitable que fuera una novela y no unas memorias.

¿Qué aprendió escribiendo su primera novela, Gente muy fría?

Aprendí a coger material de mi vida y convertirlo en un libro. Tenía muchas ganas de escribir de lo que había vivido en los años 80 en Massachusetts, pero había tantas cosas indecibles y confusas... Tardé casi 50 años en intentar escribir una novela. Al final, mis amigos novelistas me dijeron: Te lo hemos estado diciendo, escribir una novela es sencillo, deberías haberlo hecho desde siempre. ¿Por qué tardaste tanto en intentarlo? Y yo les dije: Bueno, quizá a vosotros os salga natural, pero yo tenía que llegar allí, hacer lo necesario para resolverlo.

Jane pertenece a una generación muy concreta, habla desde un punto de vista muy concreto, y espera que su matrimonio no sucumba a la dinámica heteronormativa, pero la realidad la decepciona. ¿Hasta qué punto puede considerarse una descripción de lo que sucede en la sociedad actual?

No me animes, porque puedo ponerme muy didáctica...

Adelante, no se corte.

Vale. A las mujeres de mi generación, de cierto nivel educativo y de cierta clase social, se nos insistió en que nuestros matrimonios no serían como los de nuestras madres. Y, sin duda, externamente existen todos estos indicadores de que una pareja liberal tendrá un matrimonio igualitario, que se valorará tanto el tiempo de la mujer como el del hombre. Pero, una vez tuvimos hijos, nos dimos cuenta de que es imposible mantener todas esas ideas tan bonitas y esas vagas creencias en el igualitarismo sin una estructura social que pague a las mujeres por igual y que apoye a las familias. No existe un programa preescolar obligatorio a nivel estatal ni federal para niños pequeños. No existe una baja de maternidad obligatoria.

¿En serio? No lo sabía.

EEUU es el único país supuestamente desarrollado que no tiene baja de maternidad obligatoria a nivel federal. Así que, a menos que seas multimillonaria, si tienes un hijo con un hombre estás en una situación de grave atraso profesional y económico. Lo horrible de la infidelidad es que cuando un hombre deja a su familia, la mujer queda en una terrible desventaja financiera y profesional. De ahí viene la ira de Jane. En EEUU, según todas estas estructuras legales, sociales y políticas, el tiempo de una mujer no vale nada, la vida de una mujer no vale nada, una mujer no es más que un útero para producir hijos, no es humana, es como ganado. A menos que la mujer y el hombre se esfuercen muchísimo para luchar contra estas enormes estructuras que lo gobiernan todo, su matrimonio terminará igual que el de sus padres y abuelos, con la mujer sin poder y el hombre con todo. Tan pronto como una mujer tiene un hijo con un hombre, su vida corre un terrible riesgo. Lo más probable es que nunca me recupere económicamente, nunca me recuperaré profesionalmente de lo que di a lo que creía que era mi matrimonio pero que en realidad era solo otro hombre egoísta.

Mentirosos - Sarah Manguso

Mentirosos - Sarah Manguso / Alpha Decay

¿Y se arrepiente?

Sí, claro, claro que sí.

Me refiero al hecho de haber estado casada, no de ser madre.

Me arrepiento de haberme casado. Obviamente, mi hijo es mi persona favorita en el mundo, pero también creo que al casarme con un hombre destruí mi vida.

Una vida que de algún modo ha reconstruido a través de la literatura.

Bueno, sí, es cierto. Sin mi matrimonio no habría tenido la oportunidad de sentir estos sentimientos que me permitieron escribir este libro.

Es una paradoja.

Sí, lo es.

Bueno, la literatura siempre encierra una paradoja, como la vida.

Así es.

Ha descrito la situación de la mujer en su país, pero, en el caso de Jane, ella además es escritora y se enfrenta constantemente a la tensión entre su carrera literaria y el hecho de ser madre, un tema muy recurrente para muchas autoras.

Gracias por hacerme esta pregunta. Desde que tuve a mi hijo, la pregunta que me hacen una y otra vez es: ¿cómo se logra ser madre y escritora a la vez? Y la respuesta es que no haya límites entre ambos, escribir constantemente y que mi hijo supiera desde muy pequeño qué significa escribir para un escritor, o qué significa ser madre para una artista. Pese a mi preocupación por perder mi capacidad de ser artista o escritora después de tener a mi hijo, no hubo ningún conflicto entre ser madre y ser escritora, de hecho, se apoyaban mutuamente. Ahora bien, la pregunta que nadie me hizo nunca fue: ¿es sostenible ser esposa y escritora? Y la respuesta es no, porque no son proyectos que se apoyen mutuamente. Lo digo en el sentido tradicional, y creo que todos los matrimonios, al menos en mi país, son tradicionales. Era como si cada minuto que dedicaba a ser esposa lo hubiera tirado a un pozo, no había nada más, era como si mi tiempo se hubiera acabado.

Ser esposa, no madre.

Exacto, a eso no lo llamo maternidad, a eso lo llamo ser esposa. Después de mi divorcio, aprendí lo que tantas mujeres aprenden: que tienes más tiempo. Si no hay un hombre en casa, tienes más tiempo para hacer lo que quieras, en mi caso, para escribir libros.

Muchas de las experiencias de Jane son reconocibles por cualquiera que haya sufrido o presenciado el abuso psicológico. Al escribir, ¿fue consciente de la omnipresencia de esas experiencias?

Mucho. He absorbido esas pequeñas anécdotas de cada mujer que he conocido. Gracias por usar la palabra abuso, era muy importante para la conversación que quería motivar con este libro. Ha sido muy reconfortante y conmovedor escuchar a mujeres de todo el mundo decir: Esta es exactamente mi vida.

¿Y tiene esperanza de que esto pueda cambiar?

Sí, porque estoy criando a un hijo y su generación, la generación alfa, creo, concibe el género de una manera completamente diferente a la de mis compañeros de la generación X. La idea de que el género no es un constructo, que eres uno o eres otro, eso tenía que ser completamente erradicado. Valorar una relación monógama única y prolongada de por vida ya no es la norma, como lo era con más frecuencia en mi generación. Así que, bueno, tengo que tener esperanza, pero supongo que ya veremos.

También es cierto que tiene que ser difícil tener esperanza con un presidente como Donald Trump.

Es un dictador. Sé que fue elegido, pero es un dictador, no es presidente.

Acabemos volviendo a la literatura: uno de los aspectos más interesantes de la novela es que al niño, al que nunca se nombra, en el libro no tiene nombre, se le otorga su propia realidad.

Sí, tiene su propia realidad porque los niños son interesantes y son seres humanos. Eso ha sido una parte importante de mi trabajo en el libro que escribí después de Mentirosos, que básicamente es un libro escrito por niños, es una colección de preguntas infantiles que yo seleccioné.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents