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El artista Óscar Latuag reflexiona sobre la fragilidad y la transformación en su exposición en La Panera

El artista tinerfeño combina en ‘El desgaste se vuelve origen’, en La Laguna, esculturas en madera y pinturas que reflexionan sobre el cambio como algo positivo

Óscar Latuag junto a una de sus obras durante la inauguración.

Óscar Latuag junto a una de sus obras durante la inauguración. / Paula Fuentes

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El desgaste se convierte en virtud en la producción artística reciente del tinerfeño Óscar Latuag. Cada muesca y cada curva es la evidencia del proceso que hay detrás de cada obra, con las que el multifacético creador llega ahora al espacio lagunero de La Panera, donde expone El desgaste se vuelve origen hasta el próximo 11 de abril. A lo largo de su carrera, se ha mostrado como un auténtico experto en eliminar los excesos hasta alcanzar la expresión absoluta y simple de aquello que quiere contar. En esta exposición, combina esculturas en madera –las auténticas protagonistas de la muestra– con pinturas que reflexionan sobre la fragilidad y la transformación.

Las formas curvas pueblan la sala lagunera, no solo en las esculturas talladas a mano sino también en los lienzos de grandes dimensiones. Ambos dialogan entre sí, queriendo imitar al otro en una danza muda pero que cualquier espectador puede apreciar si le pone un poco de atención. En cualquiera de los casos, Latuag parece haber llevado a cabo un diálogo y negociación con la materia hasta lograr la mayor de las delicadezas en su propuesta, que parece gritar que nada permanece en un único estado, sino que todo en el mundo se transforma, se desplaza y se reconfigura. «El desgaste, lejos de señalar un final, evidencia la energía latente del cambio», indica Beatriz Roca en el texto redactado con motivo de esta muestra.

Multidisciplinar

Óscar Latuag es un artista multidisciplinar, arquitecto, escultor, muralista y diseñador, y afirma que le satisface poder pasar del dibujo y de la forma plana, a la pieza en tres dimensiones. «Ver cómo se transforma una obra es una maravilla», reconoce y añade que, en los últimos tiempos, se ha centrado más en la escultura, precisamente por el hecho de poder dibujar los volúmenes que primero imagina.

La madera siempre ha sido uno de sus materiales favoritos porque, afirma, «es muy noble» y permite trabajarla de muchas maneras. Destaca que se trata de un material vivo del que «hay que entender y respetar sus tiempos» y que tiene tanto ventajas como desventajas. En este caso, ha empleado madera de haya, «más dura y resistente» y con la que por eso se hacían muchos juguetes para los niños. Reconoce que la madera tiene algo de ancestral, «parece que tiene alma; es un material vivo que da incluso ternura por ese calor que desprende al tocarlo».

Mantra

De esta materia prima protagonista en esta exposición en La Panera destaca el acto de lijarla. «Para mí, se convierte en un mantra, en un momento que me permite pensar en muchas cosas, no solo en la escultura a la que estoy dando forma, sino también en mi vida, mientras respiro, toco y siento cada rugosidad», reflexiona el creador. En esta línea, habla también del propio título de la muestra: «Desgastarse no es nada malo porque es un acto que nos permite quitarnos las impurezas. En mi caso, cuando trabajo con la madera, voy quitándole capas hasta que encuentra la forma definitiva que estoy buscando».

Varias de las piezas en La Panera.

Varias de las piezas en La Panera. / Paula Fuentes

Aunque se trata de una exposición realizada en concreto para el espacio La Panera, Óscar Latuag reconoce que siempre está ideando y creando. «Dicen que un artista no deja de ser más que un pensador y creo que es cierto que estamos todo el rato dándole vueltas a nuevas ideas», resume el tinerfeño, quien le otorga tanta importancia al proceso de creación como al resultado de la obra.

Abstracto

Expresa que es la cabeza la que le va a conduciendo en su trabajo de creación. La producción artística de Óscar Latuag está atravesada por las formas abstractas porque, sentencia, «me preocupa el concepto en sí, como el del desgaste, que de repente me conduce a una forma completamente diferente a lo que he podido hacer con anterioridad». La espontaneidad se convierte en cómplice también en el trabajo del tinerfeño, quien asegura que «cuando estoy trabajando en una pieza y se me despierta algo dentro como la espontaneidad, sé que está funcionando».

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