Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un cuarto de las tierras agrícolas canarias están en manos de mujeres

La ganadora del Premio Mujer Agro 2026, Pilar Carballo, pone el foco el profunda brecha de género en el campo canario

Agricultora mira su huerto

Agricultora mira su huerto / Arturo Jiménez

Virginia Reyes

Santa Cruz de Tenerife

Tan solo un cuarto de los terrenos agrícolas en el Archipiélago están a nombre de mujeres. Esta «profunda» brecha de género patente en el sector primario de las Islas, se produce incluso cuando ellas representan 50% de la población canaria y cubren labores esenciales dentro de la cadena productiva, tales como la agricultura, la ganadería o la artesanía.

Así lo ha destacado la agroganadera ecológica Pilar Carballo, tras recibir Premio Mujer Agro 2026 por parte de Gobierno de Canarias. En un discurso realizado en Presidencia del Ejecutivo regional en Santa Cruz por el Día Internacional de la Mujer, Carballo insistió en que las mujeres agricultoras son "las verdaderas guardianas del paisaje, de la biodiversidad y de la soberanía alimentaria" de Canarias. En este acto, que se celebró bajo el lema La ruralidad sostenida entre todas, Carballo reafirma que las mujeres canarias siguen siento "el motor" de las ocho islas.

Carballo puso en marcha la Finca Ecológica La Jara, en Arafo, asi como la producción de cordero y pollo ecológico de Canarias. De igual manera, la agroganadera propulsó el amadrinamiento de la oveja de pelo y la oveja palmeras. Lo que ha conseguido preservar las razas ganaderas en peligro de extinción. Todo esto la convirtió en una referente agroecológica internacional.

Las agricultoras no tenían reconocimiento legal

Y es que hasta hace poco más de quince años, "la labor de las agricultoras no tenia reconocimiento legal y se consideraba "ayuda familiar", tal y como recalca Carballo. En concreto, no fue hasta 2012 que entró en vigor la Ley de Titularidad Compartida en España, que reguló la participación de la mujer en las tierras agrícolas familiares. Una normativa que permitió que, por primera vez, las agricultoras tuvieran reconocimiento legal y pudieran figurar como titular junto a su pareja a la hora de adquirir un terreno. Hasta el cambio de nomativa solo figuraban los hombres como dueños de las parcelas.

A partir del nuevo reglamento la mujer pudo recibir el 50% de subvenciones y ayudas directas de la Política Agrícola Común (PAC) y obtener las prestaciones de la Seguridad Social por su propio trabajo. Aún así, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), a día de hoy en toda España las fincas de titularidad femenina suelen ser más pequeñas. Esto no solo genera menos beneficios y un menor margen de producción que el de los hombres, sino que tiene repercusiones a la hora de acceder a maquinaria pesada y a los sistema de riego avanzado. Con todo esto, las mujeres agricultoras dificulta el acceso a economías de escala y grandes contratos de exportación.

Por esta razón, Carballo exige que la sociedad valore el trabajo "invisible" de las mujeres puesto que "en tiempos de escasez e inmigración fueron ellas quienes sostuvieron a las familias, a las comunidades y a la economía local". A pesar de aumentar la presentacia de las mujeres este sector continúa "masculinizado" y la discriminación por género a las agricultoras se acéntua en "con la edad, raza o lugar de residencia", explica.

Seis de cada diez personas que reciben la pensión no contributiva en las islas sean mujeres

La violencia de género "llega a todos los rincones de las islas", comenta Carballo. Las mujeres que trabajan en entornos rurales sufren peores circunstancias por su aislamiento geográfico y la dependencia económica, según datos de VioGén. Sin contar con la brecha de género, las agricultoras en Canarias se enfrentan a múltiples desafíos como "la insularidad" y "la lejanía de los núcleos urbanos", recalca.

"Hablar de igualdad hoy es hablar de empleo, de conciliación, de oportunidades, de acceso a los espacios de decisión y de la eliminación de cualquier forma de discriminación o violencia”, explica Fernando Clavijo, Presidente del Gobierno de Canarias, que hace hincapié en que las islas "luchan por la justicia social".

Su situación de invisibilidad ha provocado que, en ocasiones, también lo estén para acceder a ayudas. En general, el hecho de haber estado años trabajando sin estar registradas de forma oficial ocasiona que seis de cada diez personas que reciben la pensión no contributiva en las islas sean mujeres, según los datos del Ministerio de Trabajo y Economía social. "Estuvieron mucho tiempo en el campo sin cotizar, sin derechos y sin el reconocimiento laboral que les correspondía", puntualiza Clavijo.

"Crear una tierra de oportunidades"

Según el presidente, este problema es hoy en día "historia de Canarias", puesto que "las nuevas generaciones de mujeres no repetirán ese patrón de invisibilidad". La mejora en las condiciones de trabajo de la mujer rural crea "un territorio vivo" con más oportunidades en cada isla, especificó.

El presidente hizo esta valoración durante este acto cuy o objetivo era dar voz al "talento de las mujeres" para que este no "encuentre barreras", confirmó Clavijo. La sociedad debe seguir avanzando hacia una "igualdad real" y crear "una tierra de oportunidades", puntualizó.

El broche final del evento fue la actuación musical del colectivo Somos caracolas. Un proyecto de antropología etnomusical que busca visibilizar las tradiciones canarias y la memoria de la mujer rural. La cantante Nuria Hernández interpretó dos canciones: Amada la negra y Mujeres de fuego y lava, esta última con la participación del público. La artista estuvo en escena junto a su compañera María Luz Alonso, acompañándola con el piano.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents