Las familias canarias gastan más de 1.300 euros al año en medicamentos, gafas y masajes
Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sitúa a Canarias entre las comunidades autónomas con mayor gasto sanitario

Imagen de archivo de una farmacia / María Pisaca
Las familias de Canarias destinan una media de 1.331 euros al año a productos y servicios sanitarios, según una encuesta elaborada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). El estudio sitúa al archipiélago entre las comunidades autónomas con mayor gasto sanitario directo por hogar en España.
La cifra incluye tanto los desembolsos en medicamentos, gafas o tratamientos de fisioterapia, como el coste de los seguros de salud privados, que paga el 48% de los españoles conun gasto medio de 765 euros por hogar.
Los medicamentos y el dentista, los gastos más habituales
Los medicamentos siguen siendo el gasto más recurrente. El estudio señala que el 90% de los encuestados compró fármacos con receta durante el último año, con un gasto medio de 222 euros, mientras que el 77% adquirió medicamentos sin receta, con un desembolso medio de 175 euros.
No obstante, el dentista continúa siendo el servicio sanitario que más impacto tiene en el presupuesto familiar. La mitad de los hogares tuvo algún gasto odontológico en el último año, con un coste medio de 667 euros.
La salud visual también representa una parte importante del gasto. Las gafas graduadas y las lentillas supusieron 361 euros de media entre el 43% de los encuestados que las necesitaron.
Por su parte, los tratamientos de fisioterapia o rehabilitación fueron utilizados por el 20% de los hogares, con un gasto anual de 376 euros. En el ámbito de la salud mental, el 11% de las familias necesitó atención psicológica o psiquiátrica para algunos de sus miembros, con un coste medio de 542 euros.
Renuncias a tratamientos por motivos económicos
Los tratamientos dentales son los que con más frecuencia se posponen o se abandonan (18%), seguidos de la compra de gafas o lentillas (13%). También se retrasan medicamentos, sesiones de rehabilitación, apoyo psicológico o la adquisición de audífonos.
Según la encuesta, en el 43% de los casos esta renuncia o retraso tuvo consecuencias negativas en la salud o la calidad de vida, y en un 9% el impacto fue grave.