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La falta de conciliación afecta a la salud mental del 70% de las enfermeras canarias

Una encuesta realizada por el sindicato Satse muestra que casi la mitad de las profesionales ha pensado en abandonar su trabajo por un mal equilibrio entre su vida personal y laboral

Una enfermera en una manifestación.

Una enfermera en una manifestación. / Arturo Jiménez

Virginia Reyes

Santa Cruz de Tenerife

Casi siete de cada diez enfermeras Canarias aseguran que el mal equilibrio entre su vida profesional y su vida personal afecta seriamente a su salud mental y física. “Al no haber descanso, no puedes recuperarte, pero sigues trabajando”, declara Yoel Hernández, secretario general del sindicato de enfermería Satse, tras presentar los datos de una encuesta realizada a las profesionales del Servicio Canario de la Salud de la que se sustrae que el 80% se siente insatisfecho con el tiempo del que dispone para conciliar.

De dicho documento también se sustrae que la falta de planificación, los turnos con menos de un mes de aviso previo, la nocturnidad o cambios imprevistos tiene un importante impacto en la vida de las profesionales, ya que influye un 81,73% en el cumplimiento de sus responsabilidades familiares. 

A esto se une que la plantilla recibe llamadas en sus momentos de descanso o en sus vacaciones lo que reduce aún más disfrutar del tiempo libre. Estos datos han llevado a Satse a denunciar la ejecución deficiente de medidas de conciliación dentro de la Administración sanitaria canaria, y se exige un modelo que ayude al personal sanitario.

Aunque todo el personal sufre el impacto de las interminables horas de trabajo, son ellas las que más lo padecen. “A las mujeres se les vincula determinados roles sociales que tenemos adquiridos, como el del cuidado”, apunta Hernández, que recordó que más del 75% de profesionales de enfermería y psiquiatría son mujeres. “A este rol se le suma la pérdida de oportunidades, un menor desarrollo profesional, pero también un deterioro en el sistema”, sentencia.

La falta de conciliación ha hecho que casi 5 de cada 10 profesionales se hayan planteado abandonar su carrera alguna vez. Cuando se les pregunta las razones, el 84% del personal tienen al menos una persona a su cargo y necesitan excedencias o reducción de jornada para hacerse cargo. Como consecuencia tienen una reducción en el sueldo. 

“El problema no solo afecta a los trabajadores, también al paciente”, explica el portavoz. Y es que casi el 47% del equipo sanitario confiesa que esta gestión perjudica su rendimiento laboral. Los largos turnos, las guardias nocturnas y la privación de sueño pueden perjudicar a la atención del paciente. “La sanidad pública pierde valor, limita su experiencia y cuenta con menos efectivos”, manifiesta.

Una de las consecuencias es que este personal “no puede seguir formándose”, tal y como explica Hernández, que resalta que ni siquiera cuentan con el tiempo suficiente como para participar en un congreso. En este sentido, Hernández recordó que casi el 14% no ha tenido oportunidades de promoción, al hacer una investigación en equipo, por lo que no han tenido la posibilidad de ascender.

La mayoría de respuestas en la encuesta de Satse coincidieron con que el origen del problema está en la falta de personas expertas, dado que no cuentan con profesionales con quien cambiar el turno o dividir las guardias. 

A nivel nacional, el sindicato de enfermería ha conseguido que la reforma de la Ley del Estatuto Marco, que regula a los trabajadores de la sanidad pública, contemple “mejoras y avances reales”, tal y como explica Hernández. Este documento también contempla la implantación de sistemas de programación del trabajo y planificación anual o el permiso para no realizar turnos nocturnos a los mayores de 55 años sin una reducción del salario, y del mismo modo, a las profesionales embarazadas y en riesgo durante la lactancia.

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