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Gestión de residuos

Canarias se 'come' el cancerígeno amianto a partir de abril

Andalucía deja de recoger el fibrocemento y las Islas buscan contra reloj un lugar donde enterrarlo para evitar la paralización de la fontanería o la fotovoltaica

Sacos sellados con amianto junto a una carretera canaria.

Sacos sellados con amianto junto a una carretera canaria. / JUAN CARLOS CASTRO

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

La retirada del cancerígeno amianto tiene sus días contados en Canarias y aún hay toneladas de uralita en colectores de aguas residuales, cubiertas o bidones repartidas por todo el Archipiélago. Hasta la fecha todo este material se enviaba debidamente sellado a Andalucía, donde se enterraba, pero desde el final de este mes no será posible. El Gobierno de Canarias busca una solución inmediata para evitar la paralización de obras de construcción, trabajos de fontanería o instalación de placas fotovoltaicas.

La Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular (7/2022) faculta a las comunidades autónomas a decidir si continúan aceptando desechos de otras regiones. Andalucía y otras, como Cataluña, han dicho que no. Y el portazo llega cuando en 2028 tienen que estar retirados todos los elementos públicos de mayor riesgo, como los colectores de aguas residuales.

Rápido crecimiento

La cercanía de la fecha ha provocado que la recogida de amianto haya crecido intensamente durante los últimos años. De las 1.058 toneladas que salieron desde Canarias en 2022, o las 1.079 de un año después, se saltó hasta las 4.145 de 2024, según la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias.

Del pasado ejercicio aún no hay datos porque las empresas gestoras de residuos -cuatro en la comunidad autónoma- tienen hasta el final del primer trimestre para entregar sus respectivas memorias. Basta saber que solo la mayor de todas alcanzó las 7.600 toneladas.

Cumplimiento del plazo

Vista la evolución, resulta lógico concluir que la cifra no se reducirá a lo largo de este año. O, mejor dicho, no lo hará si se logra encontrar una solución. "Yo no voy a recoger más desde el final de este mes", afirma Eduardo Rivera, que trabaja en la gestión de estos residuos y asesora en el plano técnico a la Federación Provincial de la Pequeña y Mediana Empresa del Metal y Nuevas Tecnologías de Las Palmas (Femepa).

Andalucía echa el cierre el último día de abril, "pero no te puedes arriesgar a mandar contenedores cerca de esa fecha", explica Rivera, "porque cualquier problema como el cierre de un puerto por una borrasca te manda el amianto de vuelta". Y si no recogen más, ¿qué ocurrirá a partir de entonces cuando una tubería de fibrocemento se rompa o haya que levantar una cubierta para instalar placas fotovoltaicas?

Almacenamiento

El amianto en sí no es peligroso, pero sí cuando el material, superada su vida útil, se quiebra, y la realidad es que sucede, tal y como confirma la presidenta de Femepa, Patricia Jiménez. "Y continuará ocurriendo", añade. Hasta la fecha, el amianto se entregaba a un gestor de residuos que lo almacenaba convenientemente sellado durante un periodo máximo de seis meses. Antes de cumplirse el plazo, cuando llenaba un contenedor, lo enviaba a Andalucía.

Desde "hace año y medio", calcula el director general de Calidad Ambiental, Ángel Montañés, el Gobierno de Canarias trabaja en encontrar una alternativa. Negociar una prórroga con Andalucía está descartado, "porque si han regulado es para no ser el vertedero de Europa", continúa el director general. Tampoco la búsqueda de espacio en otros países que ha protagonizado "el sector privado" ha tenido éxito.

Senda europea

Todavía quedan complejos medioambientales -vertederos- capacitados para enterrar amianto en otros lugares, "pero encarecen el proceso", apunta Montañés. Además, "no tienen capacidad suficiente", asegura Eduardo Rivera, y acabaría ocurriendo que la comunidad autónoma en la que están situados -existe uno en Toledo- terminara cerrando también la puerta. La senda que marca la Unión Europea (UE) pasa por que cada territorio se responsabilice de sus residuos.

Y así lo entiende el Gobierno de Canarias, que también explora la posibilidad de prolongar "por seis meses más", señala el director general de Calidad Ambiental, la permanencia del amianto en los depósitos de los gestores. "Superar hoy ese plazo conlleva sanciones muy elevadas", advierte Eduardo Rivera. En paralelo, se buscan espacios en las Islas para enterrar los residuos tóxicos de este material.

Reuniones con los cabildos

Montañés tiene programadas la semana próxima reuniones con los siete cabildos. "La idea es evitar empezar de cero, pero el grado de colmatación de los complejos ambientales es elevado", aclara. No es sencillo pensar en habilitar alguna celda en los existentes para ir paliando el problema.

Los riesgos son muchos. La proliferación de vertidos ilegales puede liberar un fibrocemento que, tras ser respirado, se queda por 40 años en los pulmones y hasta podría trasladarse a los acuíferos. Igual que se trasladaría al medio ambiente a través de tuberías rotas y que no puedan ser sustituidas.

En lo económico, ni reformas integrales que impliquen sustituir cañerías que fueron legales hasta 2001, ni retiradas de bidones de las azoteas, ni de cubiertas de uralita de naves industriales que quieran dar entrada al autoconsumo. Nada si no hay un lugar en el que depositar con seguridad el fibrocemento, y el reloj no deja de correr.

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