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Párkinson Tenerife atiende a 500 vecinos de islas no capitalinas afectados por esta enfermedad: "Se sienten abandonados"

A través del proyecto Opia, la asociación Párkinson Tenerife llega tanto a las personas de islas no capitalinas que padecen este trastorno neurodegenerativo como a sus familiares porque, al carecer de un recurso especializado, muchos de ellos se sienten «solos y abandonados».

Santa Cruz de Tenerife

Las islas no capitalinas de la provincia occidental –La Palma, El Hierro y La Gomera– carecen de un recurso que atienda, en exclusiva, a personas con párkinson. Los más de 500 isleños que conviven con este trastorno neurodegenerativo en alguna de esas zonas comparten un pensamiento común: se sienten solos y abandonados. Para remediar esta situación, Párkinson Tenerife puso en marcha el proyecto Opia, una de las diez iniciativas que han sido seleccionada por la Fundación CajaCanarias.

En esta convocatoria de ayudas, Opia es ya un veterano. El proyecto se ha ejecutado en dos ocasiones y volverá a desarrollarse este año. La entidad, con sede en Tenerife, se desplaza una vez al mes a cada isla para charlar con personas afectadas por el párkinson y con sus familiares. Además, a través de plataformas digitales, ofrecen sesiones individuales de psicología, logopedia y fisioterapia, todo con la intención de mantener cierta periodicidad en la atención.

La parte online es solo la primera línea del proyecto, pues también se desplazan a centros educativos y entidades sociosanitarias ubicadas en islas no capitalinas para impartir sesiones formativas. El objetivo de estos talleres es fomentar el conocimiento de la enfermedad para reducir el estigma y mejorar la integración social. «Queremos acompañar desde la cercanía», explica la coordinadora de la iniciativa, Angélica Marrero.

Oficina itinerante

En esta edición, también han puesto en marcha una oficina de orientación itinerante, un recurso que estará liderado por una trabajadora social y que no solo ofrece orientación personalizada a los usuarios y familiares, sino que también les resuelve dudas en materia de dependencia u otras ayudas disponibles.

Tanto para el afectado como para sus seres queridos, el momento del diagnóstico es «catastrófico» porque muchos entienden que esa va a ser la causa de su muerte y que su vida se termina en ese momento. «Para ellos es un alivio entender que, aunque hay un impacto real, también existen tratamientos, terapias y acompañamiento que pueden ayudar a frenarlo y que pueden mejorar su calidad de vida», reconoce. En este sentido, advierte que muchos canarios ni siquiera saben que hay atención o tratamientos específicos y tampoco conocen la sintomatología asociada.

Conocer el trastorno

No hay dos personas con párkinson iguales. El mero hecho de tener que lidiar con esta enfermedad neurodegenerativa, crónica y progresiva, es difícil para cualquiera, pero la situación se complica aún más cuando esa persona reside en una isla no capitalina. Según detalla la coordinadora, se sienten «abandonados» porque no tienen recursos especializados y porque su acceso a asistencia sanitaria es mucho más tedioso. «Las consultas en Neurlogía, por ejemplo, son mucho más dilatadas en el tiempo y, en muchas ocasiones,los profesionales que los atienden están en constante cambio», argumenta.

Todo ello les lleva a sentir cierta soledad. «Lo que hacemos nosotros es acompañarles y por eso siempre tienen palabras de agradecimiento», añade. Párkinson Tenerife no solo les tiende una mano para recorrer este camino, sino que además les empodera para que sean ellos quienes, teniendo toda la información, decidan qué quieren hacer con su vida.

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