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Fallece Emilio Cuevas, el científico que convirtió a Canarias en vigía mundial del cambio climático

El empeño del exdirector del Centro Atmosférico de Izaña convirtió a Canarias en un referente mundial en la investigación del cambio climático

Emilio Cuevas, exdirector del Centro Atmosférico de Izaña

Emilio Cuevas, exdirector del Centro Atmosférico de Izaña / María Pisaca

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

El científico que hizo de Canarias una referencia mundial en el estudio del cambio climático, Emilio Cuevas, falleció anoche a los 65 años debido a una neumonía que se complicó y tras varios años luchando contra el avance de una enfermedad neurodegenerativa. El exdirector del Centro Atmosférico de Izaña, jubilado en 2023, fue uno de los grandes arquitectos de la ciencia canaria, logrando que el nombre del Archipiélago traspasara las fronteras nacionales y convirtiendo a la montaña de Izaña en vigía de los gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Nacido el 30 de junio de 1961 en Tenerife, Cuevas pasó la mayor parte de su infancia entre Sidí Ifní y el Aaiún, en Marruecos, junto a su padre. Hasta los 13 años convivió allí con su padre, un militar destinado a esta zona de África que se convirtió en uno de los mayores sabios sobre el Sahara español. Tras culminar sus estudios en Física Atmosférica en la Universidad Complutense de Madrid, inicia su trayectoria profesional vinculada a Canarias en 1989. Se instala entonces en el Observatorio de Izaña, que ya llevaba 73 años acogiendo a científicos de todos los lugares del mundo para ofrecerles una magnífica visión de la atmósfera terrestre.

Emilio Cuevas junto a un compañero en la terraza del Centro Atmosférico de Izaña

Emilio Cuevas junto a un compañero en la terraza del Centro Atmosférico de Izaña / MARIA PISACA

El mismo año en el que Cuevas entra a formar parte de su cuerpo de científicos, las redes de estaciones desarrolladas bajo el amparo de la Organización Meteorológica Mundial y el Sistema Mundial de Observación del Ozono se unen para crear el programa de Vigilancia Atmosférica Global, del que pasa a formar parte el Observatorio Atmosférico de Izaña como una de las 30 estaciones globales. Un reto que también convirtió a este emplazamiento en uno de los observatorios del clima a nivel mundial.

En su larga andadura bajo las faldas del Teide, llevó a cabo numerosas colaboraciones con instituciones nacionales y extranjeras, especialmente con universidades y centros de investigación y desarrollo (I+D). Paralelamente, fue introduciendo elementos y métodos de trabajo propios del ámbito de la I+D y académico. Pero una de sus contribuciones más importantes a la ciencia canaria fue su lucha contra el cambio climático que reivindicó y abanderó desde mucho antes de que la política se concienciara sobre ello. Desde muy temprano, reivindicó la necesidad de tomar cartas en el asunto para reducir la contaminación, tanto por los gases de efecto invernadero como por otro tipo de partículas.

Fue también Cuevas quien, con su empeño, desplegó una red de monitorización de gases de efecto invernadero en Izaña y la mantuvo durante años para poder disponer de series históricas que mostraran el desarrollo que estaba teniendo el cambio climático en Canarias y en el mundo.

Desde este periódico remitimos nuestras condolencias a sus familiares y allegados ante la pérdida de su ser querido. La ciencia canaria le recordará siempre como un precursor y un referente.

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