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El edadismo laboral gana fuerza en zonas turísticas y costeras de Canarias: "Es una discriminación"

Las mujeres mayores de 45 años son el sector de la población isleña que más dificultades enfrenta cuando busca un empleo, pero estos obstáculos son algo menores en áreas urbanas

Un grupo de usuarios durante una actividad en la Fundación Cepaim

Un grupo de usuarios durante una actividad en la Fundación Cepaim / E.D.

Santa Cruz de Tenerife

Las mujeres canarias mayores de 45 años son el colectivo con más dificultades para reintegrarse en el mercado laboral, sobre todo en zonas turísticas o costeras donde el edadismo golpea con más fuerza. No solo son las que más probabilidades tienen de estar más tiempo en paro, sino que también sufren más precariedad y mayor riesgo de exclusión social. A la hora de buscar un empleo, este grupo choca con obstáculos como la baja o desactualizada cualificación, las dificultades para la conciliación o las cargas familiares y la brecha de género, que en estos casos se suma a la discriminación por edad.

El edadismo es una forma de menosprecio a personas mayores que a menudo viene acompañada de prejuicios y estereotipos basados en la edad. En Canarias, esta discriminación es más frecuente en zonas turísticas y costeras, mientras que los enclaves rurales y las áreas metropolitanas son las menos expuestos a estos problemas.

El riesgo de sufrir edadismo en una zona turística de Fuerteventura –la Isla peor parada– es del 90%, es decir, que ocurre en nueve de cada diez casos, mientras que en puntos de interior cae hasta el 70% y en áreas urbanas hasta el 50%. En Tenerife se repite el patrón: 60% en zonas como Adeje o Los Cristianos, 45% en Anaga –por ejemplo– y 35% en Santa Cruz. Y en Gran Canaria, más de lo mismo: 70%, 55% y 40%.

Un salvavidas

Todos estos datos han sido recopilados por la Fundación Cepaim en el estudio Edadismo laboral en Canarias. Precisamente, esta entidad creó el proyecto Adelante Canarias para apoyar la inserción de personas en situación de vulnerabilidad en el Archipiélago.

Pese a que se trata de una iniciativa abierta a toda la población, las mujeres son las que más acuden–siete de cada diez son usuarias, en femenino– junto a las personas migrantes, que son otro de los colectivos que más riesgo de exclusión social tiene. Por grupo de edad, el mayor volumen de usuarios se concentra entre los 31 y los 64 años, sobre todo, de 45 en adelante porque son quienes más dificultad presentan para conseguir un trabajo y porque son los que más tiempo están en el paro.

En el otro lado, los jóvenes –en especial aquellos que ni estudian ni trabajan– también tienen un hueco en esta iniciativa, que fomenta su desarrollo profesional.

¿Quiénes acuden?

La coordinadora de la Fundación en Canarias, Graciela Malgesini, explica que a estos cursos gratuitos asisten muchas mujeres porque son las que más complicado tienen mantener un empleo.

Muchas de ellas, relata, habían apartado su vida laboral para dedicarse, por ejemplo, a los cuidados de un familiar y ahora no saben cómo volver a integrarse en el mercado y tampoco cuentan con conocimientos básicos como las competencias digitales. «No es solo conseguir un trabajo, también hay que mantenerlo», detalla. Además, el estudio recoge que entre estas mujeres el ritmo de descenso del desempleo es más lento que en otros grupos de edad y su mejora también suele ser inferior a la media. En julio de 2025, por ejemplo, la variación interanual del paro femenino en Canarias fue de -6,97%, un dato bastante menos dinámico que la del paro masculino (-8,43%).

Trabajo con empresas

En este proyecto no solo trabajan con los ciudadanos, sino que también colaboran con unas 70 empresas isleñas para que sean «más abiertas». Precisamente, al cooperar con ellas han detectado que una de las grandes barreras laborales en las Islas es el edadismo.

Según resalta, muchas de ellas incluso desconocen el término. De hecho, solo dos negocios tenían políticas para reducir esta discriminación. Las personas de entre 45 y 50 años lo tienen más sencillo, pero, una vez se pasa la barrera del medio siglo, el nivel de contratación desciende de manera notable. «Todas tienen el mismo prejuicio, creen que les va a traer problemas de salud», argumenta.

De las 70 empresas canarias que colaboraron, solo dos tenían políticas contra el edadismo

En este sentido, la entidades que participaron en la encuesta también han reconocido otros obstáculos como la falta de flexibilidad y de adaptación tecnológica, la productividad, la resistencia al cambio y su coste salarial. Si bien el motivo de no contratación más citado (29%) es la «falta de candidaturas», la segunda razón (24,4%) se refiere a la «preferencia por otros perfiles». Es en esta última categoría es donde más se podría camuflar el edadismo laboral, según detalla el propio informe. Además se incluye la falta de competencias (17,1%) y la edad avanzada (12,1%). Aunque lo cierto es que casi el cien por ciento de las empresas (95%) valora positivamente mantener a los trabajadores mayores en su plantilla.

¿Cómo revertirlo?

Para revertir esta situación discriminatoria, han creado convenios con más de medio centenar de empresas. De esta forma, les comunican si tienen alguna oferta de empleo o si acogen a personas en prácticas. En el otro extremo, también forman a los directivos y al equipo en valores como la igualdad de oportunidades y en la lucha contra la discriminación desde tres ámbitos: el laboral, el social y el legal.

Con los usuarios también realizan talleres de empoderamiento, mejora de la autoestima, gestión del estrés, coresponsabilidad en los cuidados y talleres psicosociales porque, según defiende la coordinadora, ellos tienen que mejor su empleabilidad pero también deben conocer su valía.

El ejemplo de Lorna

La colombiana Lorna Montesdeoca es una de las usuarias del proyecto. Llegó a la Fundación tras conocer que ayudaban a mujeres migrantes como ella. En Tenerife, tuvo que volver a empezar desde cero, tanto en el ámbito laboral como en el académico. «Al no poder incluir en el currículum la experiencia que tengo como administrativa en mi país, tampoco podía acceder a un trabajo cualificado», explica. Sin la convalidación de estudios, se vio obligada a trabajar en la hostelería, su primera oportunidad laboral en las Islas que, además, consiguió a través de unas prácticas. «Vivo en el sur y era casi la única opción que tenía», reconoce.

Montesdeoca asegura que para las mujeres como ella es «muy difícil» encontrar empleo porque las empresas descartan el currículum desde que comprueban que no tiene experiencia en España. En su caso incluso cuenta con dos certificados de nivel que le ha otorgado el Instituto Canario de Cualificaciones Profesionales. Sin embargo, ni siquiera esos documentos oficiales le han servido para encontrar trabajo estable.

Tras este periplo de solicitudes rechazadas, la colombiana optó por acudir al programa de la Fundación. A través de esta entidad ha podido por fin conseguir un trabajo como administrativa. Eso sí, de forma temporal. «Son personas que entienden el proceso por el que estoy pasando; es un alivio, sobre todo cuando una se encuentra agobiada y desesperada», confiesa.

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