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La constelación canaria lanzará su primer satélite a comienzos de 2027

La empresa Telespazio Ibérica será la encargada de diseñar tres satélites que dará información diaria sobre el estado de la tierra agrícola, la prevención de incendios o posibles vertidos

Varios canarios durante el lanzamiento del satélite Alisio-1, del IAC, la primera prueba de lanzamiento de satélites desde Canarias.

Varios canarios durante el lanzamiento del satélite Alisio-1, del IAC, la primera prueba de lanzamiento de satélites desde Canarias. / MARIA PISACA

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Canarias está más cerca de conquistar el espacio por segunda vez. Después de la experiencia de lanzar el satélite Alisio-1, del Instituto de Astrofísica de Canarias, en 2023, la constelación 'Islas Canarias' viene a tomarle el relevo. El primero de los tres grandes satélites que integren esta red se lanzará antes de abril de 2027 (en el primer trimestre del año), marcando un hito en el sector aeroespacial isleño que pasará a ser la única región española con una infraestructura espacial de este tipo.

Será la empresa Telespazio Ibérica quien estará a cargo de llevar a término este proyecto, que parte de una ambiciosa colaboración entre el Cabildo de Tenerife y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) para fomentar el sector aeroespacial en la isla. La finalización del despliegue completo de la constelación en el primer semestre de 2028 y el inicio de la obtención y explotación de imágenes y datos en el segundo semestre de ese mismo año.

La constelación costará 21,3 millones de euros

Con una dotación de 21,3 millones de euros –que dotará de manera íntegra el gobierno isleño–, la empresa tendrá que encargarse del diseño, fabricación, operación, puesta en funcionamiento de los satélites así como, posteriormente, el tratamiento y comercialización de la información que obtengan mientras orbitan la Tierra.

En este sentido, y aunque en un principio se había estimado que el proyecto conllevaría la creación de ocho minisatélites, finalmente la constelación contará con tres grandes satélites, con un rango de observación mayor. Esto permitirá a Canarias tener "más capacidad de la que inicialmente se había propuesto", tal y como explica el consejero de Innovación del Cabildo de Tenerife, Juan José Martínez.

Los satélites contarán con una capacidad de observación integral. En concreto, estarán dotados de tres cámaras diferentes que permitirán obtener datos en el espectro visible, el infrarrojo y el SWIR (un infrarrojo de onda corta). Esta última capacidad de observación lo obtendrá gracias a las cámaras Drago-3 desarrolladas por el IAC, lo que garantizará que los instrumentos tengan parte de ADN canario. Los satélites operarán en órbitas heliosíncronas, preferentemente del tipo Ground Track Repeat Orbit, a una altitud comprendida entre 450 y 700 kilómetros.

Aunque podrán girar hacia Lanzarote, Fuerteventura o Gran Canaria en caso de emergencia, la órbita de los satélites está pensada para observar de manera automática la provincia occidental. "En el futuro encantaría que más administraciones se vayan implicando para poder ampliar nuestras capacidades de observación a todo el Archipiélago", insiste Martínez

"Calculamos que en su desarrollo se generarán entre 122 y 158 puestos de trabajo directos"

Juan José Martínez

— Consejero de Innovación del Cabildo de Tenerife

Esta tecnología dotará a las Islas de una capacidad única de control del territorio así como la posibilidad de sacar un retorno económico de hasta 18 millones de euros gracias al servicio de observación que podrá ofrecer a otras regiones. Para el consejero, además, este proyecto supondrá un "impulso definitivo" al sector aeroespacial en Canarias y, en concreto, en Tenerife. "Calculamos que en su desarrollo se generarán entre 122 y 158 puestos de trabajo directos, a los que habrá que sumar todos aquellos inducidos por empresas que decidan asentarse en la isla gracias a él", insiste Martínez.

Operaciones desde Tenerife

Telespazio Ibérica tendrá que fabricar las piezas del satélite íntegramente en Tenerife así como operar los satélites desde la isla. De ahí que el consejero considee que es "decisivo para el sector". La constelación de satélites es la última pieza de un intrincado puzle que el Cabildo de Tenerife –de la mano del IAC – lleva desarrollando desde hace unos años. "Este proyecto, junto a Celeste, del IAC, el telepuerto de comunicaciones satelitales (Canarysat-ITER), las cámaras Drago, la plataforma Dalix, los supercomputadores del ITER y el proyecto Talentum para la contratación de ingenieros en el IAC forman parte del mismo trabajo para fomentar el sector aeroespacial en la isla", sentencia.

Por su parte, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, tras aprobar en Consejo de Gobierno la dotación económica a la empresa, ha destacado que esta inversión “nos coloca en una posición privilegiada, no solo como usuarios, sino como desarrolladores de tecnología espacial”, al tiempo que subraya que se trata de una herramienta clave para la protección del medio natural y la mejora de la capacidad de respuesta ante emergencias.

¿Para qué servirá?

El despliegue de estos tres satélites vigía tendrá aplicaciones directas en ámbitos clave para Canarias, entre los que destacan:

  • Gestión de emergencias y protección civil, mejorando la respuesta ante incendios forestales, inundaciones, erupciones volcánicas y otros riesgos naturales.
  • Agricultura de precisión y ahorro de agua, optimizando el riego y favoreciendo la sostenibilidad del sector primario.
  • Monitorización del cambio climático, aportando datos esenciales para la planificación de medidas de adaptación y mitigación.
  • Gestión inteligente de los recursos naturales, incluyendo el control de masas forestales, zonas de riesgo y seguimiento de embalses.
  • Planificación territorial y urbanística, con información precisa para la protección del medio natural.
  • Vigilancia de costas y del medio marino, mediante imágenes en infrarrojo térmico y otras bandas para detectar vertidos y proteger los ecosistemas marinos.
  • Seguimiento de la recuperación tras desastres, evaluando daños y evolución de las zonas afectadas.
  • Apoyo a la investigación científica, proporcionando datos de alto valor a instituciones científicas y agencias meteorológicas para mejorar modelos climáticos y ambientales.

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