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San Valentín en tiempos de 'love bombing' y 'gaslighting': así hablan los jóvenes de Canarias del amor

El amor es cada vez más diverso y complejo, por lo que para demostrar afecto -o para todo lo contrario-, los jóvenes han inventado un glosario lleno de términos impronunciables

Jóvenes con móvil.

Jóvenes con móvil. / EP

Santa Cruz de Tenerife

Entre tanta red social, aplicación para ligar y eventos, el amor se ha vuelto una cuestión compleja. No solo el amor, también los términos que lo rodean, tanto positivos como negativos. Si una persona desaparece de manera repentina o inesperada, está haciendo ghosting, pero si da señales intermitentes sin intención de consolidar una relación, ha optado por el breadcrumbing.

Si por el contrario es un golden retriever, significa que es una pareja leal, amigable y ansiosa por complacer de forma positiva. Eso sí, si se quieren evitar las actitudes tóxicas, habrá que estar atento para detectar las red flags (banderas rojas). Todo este vocabulario parece haber traído consigo una nueva forma de querer. Es más, a los jóvenes, que son quienes las dominan a la perfección, aprender estas palabras les ha ayudado a mejorar su inglés -la mayoría de expresiones están en este idioma-, pero también les ha servido para poner nombre a sentimientos o vivencias que antes eran tabú.

La psicóloga y docente de la Universidad Europea de Canarias Violeta García explica que muchos de estos términos son nuevos porque lo que está cambiando es la forma en la que las personas se relacionan. «Muchas veces son generados por nuestro propio ritmo, que cada vez es más frenético; la cultura de la inmediatez busca que los vínculos sean líquidos porque quizás hay cierto miedo a la palabra compromiso», apunta. De ese pánico surgen conceptos como el poliamor, el swinging -intercambio de parejas- o la situationship, es decir, encuentros sin etiquetas ni planes a futuro que combinan intimidad con la falta de definición formal.

Arma de doble filo

Todos estos nuevos términos también pueden ser un arma de doble filo. García subraya que algunos enmascaran comportamientos tóxicos, otros restan riesgo a una situación grave, suavizan o endulzan dinámicas que son dañinas. «Detrás de muchas de estas palabras se ocultan realidades perjudiciales, por ejemplo, una ausencia de responsabilidad afectiva, formas sutiles de control o una manipulación emocional», sostiene.

En el otro extremo, también tienen su parte positiva. Según defiende la psicóloga, a la juventud le sirven para explicar lo que están sintiendo. «Nombrar sirve para entender por lo que está pasando la otra persona», resalta. Además, recuerda que, a esas edades, el cerebro es muy poco racional y demasiado emocional, por lo que para ellos puede ser reparador e, incluso, educativo.

En consulta estos términos son cada vez más habituales. En institutos y en otros espacios frecuentados por jóvenes también han servido para abrir conversaciones entre padres, profesores y chicos. Los adolescentes, señala, los usan «muchísimo» y los adultos que conviven con ellos se van quedando con las expresiones más usadas. Su recomendación para los boomers y los milenials que se pierdan entre tanta expresión es que no descarten la terminología, sino que traten de entenderla. «Solo así se podrán generar vínculos conversacionales entre generaciones», sentencia.

‘Love bombing’

Esta forma de manipulación emocional se esconde tras mensajes bonitos o gestos románticos. Una persona inunda -o bombardea- a otra con amor y atención desde el minuto uno con la intención de ganar su confianza y, a menudo, de controlarla.

Benching

Este término, que viene de bench (banco/banquillo) se utiliza para describir una táctica de manipulación afectiva en la que una persona mantiene a otra como plan B, es decir, en el banquillo. El contacto es intermitente para que persista el interés, pero la relación nunca llegará a oficializarse.

Mansplaining

Esta incluso puede considerarse un micromachismo. Define esa situación en la que un hombre explica algo a una mujer de manera paternalista, asumiendo falsamente que ella desconoce el tema, incluso cuando es la experta.

‘Situationship’

Una expresión que usa la Generación Z cuando quiere una relación romántica o sexual, pero pasan del compromiso y de las etiquetas. También conocida como casi algo. Vamos, ese momento que precede a la gran decisión: oficializarlo o quedarse en el intento.

‘Negging’

El negging suele disfrazarse de humor, sarcasmo o una falsa sinceridad. Un consejo que aparenta ser constructivo pero que en realidad esconde un comentario despectivo que quiere minar la autoestima de quien lo recibe. Aunque sea uno de los menos sonados, este término no es cosa de los jóvenes de hoy en día, se originó en los 90 en la comunidad de los pick-up artists (artistas de la seducción).

‘Orbiting’

Esta práctica solo es aplicable al mundo digital. Incluso podría considerarse el hermano menor del ghosting. Se produce cuando alguien corta la comunicación directa -llamadas o mensajes- pero lanza un me gusta de vez en cuando para generar confusión y ansiedad a la otra persona.

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