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Ignacio Cembrero, periodista: "Con el PSOE es previsible una política de cesiones ante Rabat"

El periodista participó en el ciclo de ponencias El Sáhara Hoy’, con una ponencia titulada ‘La sombra de Marruecos sobre Canarias', que se celebra en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria

Ignacio Cembrero, periodista especializado en el Magreb.

Ignacio Cembrero, periodista especializado en el Magreb. / Alejandro Quevedo

Las Palmas de Gran Canaria

Su ponencia se titula ‘La sombra de Marruecos sobre Canarias’. ¿Se trata de una influencia política, económica, estratégica o de una combinación de todas?

Es una combinación de todos los factores. Desde que Marruecos ha ganado terreno en el conflicto del Sáhara Occidental –especialmente a finales de octubre, con la resolución del Consejo de Seguridad que respalda su plan de autonomía–, Rabat se ha visto reforzado y ha comenzado a exponer sus reivindicaciones en la frontera sur. Cuando considere que ha alcanzado sus objetivos en ese ámbito –que no ha ocurrido–, empezará a plantearlos con más firmeza en la frontera norte, en el entorno de Ceuta y Melilla.

¿Ha cambiado la percepción de Marruecos sobre Canarias en los últimos años, especialmente tras el giro del presidente del Gobierno de España con respecto al conflicto saharaui?

Marruecos se siente ahora con más fuerza para avanzar en sus aspiraciones, que son fundamentalmente cuatro. Busca un reparto de las aguas que le resulte ventajoso. Existe una discrepancia sobre la delimitación marítima entre España y Marruecos. Nunca se ha alcanzado un acuerdo. La segunda reivindicación es la del monte Tropic, que podría albergar minerales estratégicos como telurio o cobalto. Marruecos plantea una explotación compartida con España, aunque ese espacio queda fuera de su zona económica exclusiva. La tercera aspiración es que España reconozca la soberanía marroquí sobre el Sáhara. El Gobierno apoya el plan de autonomía, lo que no equivale a un reconocimiento formal de soberanía. Por último, reclama el control del espacio aéreo del Sáhara en lo relativo a la aviación civil, que se gestiona desde Canarias y que Rabat quiere que se transfiera a su autoridad.

Y España, ¿da la importancia que merece a esas pretensiones?

No se habla de ellas, ni siquiera cuando provocan sufrimiento a las personas. Me refiero a Melilla. Esa frontera es traumática: se pueden tardar horas en cruzarla y no existe un régimen de viajeros. Todas las mercancías pueden ser incautadas por los aduaneros marroquíes. Ante esta situación, el Gobierno de España no mueve un dedo.

¿En qué punto se encuentran las relaciones bilaterales entre ambos países?

Según el Gobierno de España, son las mejores.

"A nadie en su sano juicio se le ha pasado por la cabeza que Marruecos pueda quedarse, algún día, con las Islas"

¿Hay riesgo de conflicto entre ambos países?

No. Lo que lleva a cabo Marruecos es lo que se conoce como una guerra híbrida. Un ejemplo claro se produjo en mayo de 2021, cuando más de 10.000 inmigrantes irregulares —en su mayoría marroquíes— entraron en Ceuta en menos de 48 horas.

Ante un posible cambio de gobierno, ¿las relaciones se deteriorarían?

La relación entre el Partido Popular y Marruecos no es buena. Es posible que se deteriore el día en que, si llega a producirse, Feijóo acceda al Gobierno. Lo que sí parece claro es que Marruecos tiene un enorme interés en que el Mundial de 2030, que organizará junto a España y Portugal, sea un éxito. Hasta 2030 se mantendrá una etapa sin grandes tensiones. Después ya veremos qué ocurre porque, insisto, Marruecos mantiene reivindicaciones tanto por el sur como por el norte: por el norte, de carácter territorial, y por el sur, marítimas.

¿Hasta qué punto Marruecos usa la migración como herramienta política?

Lo ha utilizado de manera sistemática y dejó de hacerlo en 2022, cuando el presidente del Gobierno envió la carta en la que apoyaba el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. El grueso de la inmigración que ha llegado por mar a Canarias no procede ni del Sáhara ni de Marruecos, sino de países más al sur, Mauritania y, en menor medida, Senegal. En cualquier caso, en un escenario de tensión, España dispone de muchos más instrumentos de presión sobre Marruecos que Marruecos sobre España. Sin embargo, esos mecanismos no se quieren utilizar, o al menos no se han querido utilizar hasta ahora.

¿Cuáles serían esos mecanismos?

Desde poner trabas en negociaciones con la Unión Europea, hasta dejar de respaldar a Marruecos en el contencioso del Sáhara. Se podrían intensificar las inspecciones a las exportaciones agrícolas marroquíes que entran en la UE, las cuales pasan fundamentalmente por el puerto de Algeciras y, en menor medida, por el de Almería.

"Marruecos difícilmente podría implementar un plan de autonomía en el Sáhara, porque es un país muy centralizado"

¿Qué escenario ve más probable en la relación Marruecos - Canarias?

Si gobierna el PSOE, es previsible una política de cesiones ante Marruecos, paulatina, pero constante. Acabará transfiriéndose el control del tráfico aéreo y se terminará reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Si gobierna el PP –y más si Vox entra en el Ejecutivo–, la relación será más tensa. Marruecos considera que su proceso de integración territorial no ha culminado. Ha logrado avances, pero mantiene asuntos pendientes.

¿Esto debe ser un factor de inquietud para Canarias?

A nadie en su sano juicio se le ha pasado por la cabeza que Marruecos pueda quedarse, algún día, con las Islas.

¿Qué resultados se han obtenido de la reunión celebrada en Madrid entre Marruecos y el Polisario, organizada por Estados Unidos?

El protagonismo lo tiene Estados Unidos. Es Washington quien ejerce la presión y acelera el proceso para avanzar hacia una solución del conflicto del Sáhara que resulte satisfactoria para Marruecos. Da la impresión de que en la reunión de Madrid no se produjo ningún avance significativo, pero ya está prevista una nueva cita dentro de unas semanas –aunque no se conoce la fecha exacta—. Estados Unidos está pisando el acelerador para intentar cerrar un acuerdo cuanto antes.

¿Y qué gana Trump?

Dos cuestiones. La primera es poder colgarse una medalla más, la de haber resuelto un conflicto. No quiere perjudicar a Argelia, que es un importante productor de hidrocarburos, donde operan compañías estadounidenses. Se ha descubierto que Argelia cuenta con yacimientos de hierro y, posiblemente, de minerales raros.

¿Estamos cerca del final del conflicto saharaui?

Todo depende del grado de presión que Estados Unidos pueda ejercer sobre Argelia y del temor que las autoridades argelinas puedan sentir ante la administración Trump. Argelia tiene mucha influencia sobre el Polisario, y este seguirá la línea marcada por Argelia. No sabemos si Argelia accederá a esa presión. Marruecos difícilmente podría implementar un plan de autonomía en el Sáhara, porque es un país muy centralizado y hacerlo le generaría problemas en otras regiones. Marruecos es, aunque muchos no lo perciban, tan diverso como España y cuenta con territorios donde existen reivindicaciones nacionalistas. Además, tendría que modificar su constitución, ya que la actual no contempla la figura de las autonomías.

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