Formación para personas adultas en Canarias: un nuevo futuro para más de 16.500 alumnos cada año
Estas enseñanzas experimentan un crecimiento del 8% en las matriculaciones, pasando de 15.267 alumnos a 16.505 en los últimos cuatro cursos

Formación para adultos en Canarias / Arturo Jiménez

Las matriculaciones para cursar enseñanzas para personas adultas en Canarias han crecido un 8% a lo largo de los últimos cuatro cursos escolares. Así, los alumnos han pasado de los 15.267 en 2022/2023 a los 16.505 de la actualidad, aunque esa cantidad puede seguir aumentando ya que se mantiene la matrícula abierta durante todo el curso. Además de llevar a cabo una importante labor de promoción de estas enseñanzas, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias amplía ahora esta oferta, que ya cuenta con servicios de orientación educativa y de apoyo idiomático.
En los últimos cursos han aumentado en estas aulas los alumnos que proceden de Latinoamérica, y que no solo no han terminado sus estudios, sino que cursan estas enseñanzas para poder homologar los títulos que traen de sus países de origen. Más allá de eso, el director general de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, David Pablos, destaca la «labor importantísima» que se realiza hoy en día en el refuerzo del aprendizaje del español.
Retos
Avanza, además, que la futura Ley de Atención a la diversidad y bienestar del alumnado incluirá un apartado para la comunidad que forma estas enseñanzas. «Queremos poner el foco en regular la atención a la diversidad en las escuelas de personas adultas y seguir difundiendo lo que hacemos porque, a pesar de que crecen las matriculaciones, sigue siendo una opción desconocida. A pesar de todo, Canarias dispone de una oferta pública y gratuita».
«Trabajo por las tardes, así que pensé que tenía las mañanas demasiado libres y por eso decidí sacarme la Secundaria, para así poder preparar también unas oposiciones»
La enseñanza para personas adultas en Canarias está integrada por 30 Centros de Educación de Personas Adultas (CEPA), dos Centros de Educación a Distancia y 15 institutos de Educación Secundaria que imparten Bachillerato de Personas Adultas en turno de tarde-noche. A esta estructura se suma una red de 115 Unidades de Actuación de Personas Adultas, distribuidas por las islas, que permiten acercar la formación a núcleos donde el desplazamiento puede suponer una dificultad. Además, existen cinco aulas adscritas en centros penitenciarios. Por eso, estos espacios van más allá de la mera formación y tienen en cuenta la dimensión social, ya que incluyen salidas, visitas y la participación en el programa Erasmus+ para que el alumnado realice estancias en otros países.
«Nunca estudié pero ahora, después de varios años, ya puedo ir tranquila a un banco y arreglar los papeles que sea necesario sin que nadie me tenga que ayudar»
Protagonistas
Así, en las aulas de las enseñanzas para adultos se mezclan estos días españoles y extranjeros. «Todo eso nos enriquece», expresa la directora del CEPA Farola de Santa Cruz de Tenerife, Ana Belén González, quien afirma que estas formaciones apuestan por la integración en todas las asignaturas. Marcos Bertrán tiene 48 años y cursa Secundaria en el CEPA Las Palmas, en Gran Canaria, lo que compagina con su trabajo como vigilante de seguridad. Además, participará en una movilidad Erasmus+ en abril. Inició sus estudios en septiembre porque desearía presentarse a alguna oposición, en la que las enseñanzas básicas son indispensables. Habla además del buen clima que se respira con los compañeros de clase: «Viví el cambio analógico a lo digital y es genial contar con compañeros más jóvenes que nos ayuden».
«Aunque el idioma ha podido ser un problema en alguna ocasión, he tenido mucha suerte con el grupo de compañeros que me ha tocado y aprendemos mucho»
Chanita Martín tiene 83 años y cursa Educación Inicial también en el CEPA Las Palmas. Es miembro del Consejo Escolar del centro y desde que inició sus estudios ha formado parte del proyecto Erasmus+, con estancias en Italia. Se muestra encantada porque, tal y como relata, «nací en un pueblo del suroeste de Gran Canaria y fui la mayor de nueve hermanos, por lo que no tuve tiempo de estudiar porque tenía que cuidar de la familia y la casa». Tras el fallecimiento de su marido, ponerse a estudiar «me ha dado mucha vida».
«Trabajo desde que tenía 17 años pero creo que aún estoy a tiempo de formarme y creo que seguiré después de este primero curso porque está siendo un proceso reconfortante»
Kaoutar El Mansouri es marroquí pero lleva 14 años viviendo en Tenerife y ha decidido cursar Secundaria para conocer más acerca del país que la acogido durante tanto tiempo, así como para poder ayudar a sus hijos en edad escolar con sus deberes. Juan Manuel Mariscal de la Casa también está matriculado en el CEPA Farola y compagina sus estudios con su trabajo de cocinero. Sin embargo, reconoce que su deseo es poder estudiar un módulo de Fontanería y Electricidad, para lo que le es necesario el graduado escolar.
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