Entrevista | Manolo Solo Actor
Manolo Solo (actor): «Verme caracterizado como el teniente general Gutiérrez Mellado fue un ‘shock’ para mí»
El actor nominado al Goya por 'Una quinta portuguesa' participó en el Programa Rueda de la Academia de Cine en Tenerife

Manolo Solo, esta semana, en las calles de Puerto de la Cruz. / Germán Caballero

El actor Manolo Solo vive un momento dulce. Ha encadenado varios éxitos que ahora lo conducen a ser uno de los nominados al Premio Goya a Mejor actor por su interpretación en Una quinta portuguesa. El artista andaluz visitó esta semana Tenerife para participar en el Programa Rueda de la Academia de Cine, que aterriza desde hace algunos años en Puerto de la Cruz. Durante una semana, personalidades de la industria del cine han compartido conocimientos con jóvenes talentos que se preparan para despuntar en la industria. Además, Solo protagonizó un pase exclusivo de la que será su próxima película en cines, A la cara.
Programa Rueda conquista desde hace varios años Puerto de la Cruz y permite acercar a nuevos talentos del sector audiovisual con profesionales ya consagrados y, además, abre algunas de las actividades a la ciudadanía en general. ¿Qué suponen encuentros como este para actores como usted?
Me parece una iniciativa estupenda y enriquecedora, y lo digo en primera persona. Esto nutre tanto a la ciudad como a los participantes de los diferentes grupos de trabajo. La sangre nueva del sector siempre aporta nuevas energías, nuevos proyectos y llegan con muchas ganas y con toda su atención. Esta convivencia de una semana, en la que ponen en común sus proyectos, y con un montón de actividades abiertas a la ciudad, me parece algo muy enriquecedor.
Cuando usted empezó en el mundo de la interpretación, ¿echó en falta iniciativas formativas como esta?
La formación siempre es importante. Yo empecé estudiando en el Instituto del Teatro de Sevilla y luego he seguido formándome en multitud de cursos y talleres porque creo que es una faceta muy importante de nuestro trabajo. Además, todo eso te permite entrar en contacto con muchas personas y escuelas que te hacen sacar lo mejor de ti y nutren desde diferentes puntos de vista.
Como bien dice, Programa Rueda le permite conocer a algunas de esas nuevas promesas del mundo del cine. ¿Le apetece trabajar con esos nuevos talentos? ¿Qué cree que pueden aportar a la industria?
A mí me gusta mucho trabajar con las generaciones más jóvenes por su entusiasmo y por la preparación que realizan de todos los proyectos, en los que incluyen puntos de vista diferentes. Y sobre todo por el talento que muchos de ellos demuestran. Estaría encantado de poder trabajar con gente joven en proyectos potentes y, de hecho, ya lo intento. Estoy en contacto con gente que me manda proyectos y los recibo con interés. Luego, ya es otra cuestión si eso cuaja porque en muchos casos se trata de propuestas que no tienen aún financiación.
Precisamente, ¿qué tiene que tener ahora mismo un proyecto para que usted acepte participar en él?
Busco algo que me sorprenda, que no transite por lugares comunes o con patrones ya trillados, algo que a mí me ilusione, me emocione, me remueva y me toque tanto como espectador como actor.
Y en esa dinámica está totalmente inmerso, porque con todos los proyectos que está presentando está dejando claras las mil caras que tiene Manolo Solo.
La verdad es que tengo bastante suerte. Me siento un privilegiado y estoy en un buen momento de mi carrera porque me están ofreciendo personajes en proyectos muy interesantes. Además, ahora mismo tengo cierta capacidad para poder elegir en qué quiero trabajar y eso me parece un privilegio que espero que dure.
En concreto, ha llago a Tenerife para presentar A la cara, una de sus últimas películas. ¿Qué tuvo ese proyecto para que usted lo aceptara?
Esta película fue un corto en su origen, que se hizo hace cinco años, también protagonizado por Sonia Almarcha y por mí, y que dirigía Javier Marco Rico. Ganó el Goya Mejor cortometraje de ficción y ahora le han dado una vuelta para hacer un largo. De hecho, el corto es la primera escena de la nueva película, fue como la primera piedra de un edificio que finalmente se consiguió levantar. Es una película humilde, pequeña, intimista y minimalista pero hecha con mucha precisión y mucho cariño. Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Gijón el año pasado, y ganó el premio a Mejor película, pero aún no se ha estrenado en cines, ya que se podrá ver a partir de mayo.
Esa historia surge a modo de corto en 2020 y cinco años más tarde se convierte en película también porque ese tema central, ese odio en las redes sociales, continúa desgraciadamente a la orden del día.
Sí, y no solo se mantiene sino que crece. Además parece que las propias redes sociales se resisten a ser controladas para poder ponerle límites a ese negocio sin escrúpulos.
«Me gusta trabajar con las generaciones más jóvenes por su entusiasmo y por sus puntos de vista»
¿Cómo maneja usted precisamente las redes sociales?
Intento manejarlas con moderación y creo que, más o menos, lo voy consiguiendo, pero se trata de una plataforma en la que se sabe mucho de uno y utilizan precisamente eso para ofrecernos cosas. Además, para la industria del cine son una gran plataforma pero también tienen una doble cara porque parece que, tantos seguidores tienes, tanto vales, y eso no es así en absoluto.
Como decía antes, se encuentra en un muy buen momento de su carrera y su papel en la serie Anatomía de un instante es buena muestra de ello. Ha destacado usted sobre todo la caracterización a la que se vio sometido para interpretar al teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, un resultado que le sorprendió hasta a usted mismo.
Sí, ha sido la primera vez que me miro en un espejo después de dos o tres horas caracterización y me quedo en shock. Fue una sorpresa positiva, que conste, y una ayuda inestimable porque supuso un empujón para alcanzar el personaje. Para mí la caracterización y el vestuario siempre han sido dos aspectos muy importantes.

Manolo Solo. / Germán Caballero
Y siguiendo con esa buena racha, se encuentra usted nominado al Goya a Mejor actor por su papel en Una quinta portuguesa, que se trata, además, de un proyecto totalmente diferente a esos otros de los que hemos hablado antes.
Sí, y por eso me considero un privilegiado. Tengo muchísima suerte de que la directora Avelina Prat escribiera ese guion pensando en mí porque se trata de un personaje muy diferente a otros que he interpretado antes. Se trata de un personaje con luz y con mucha humanidad en mitad de una historia muy potente y bonita, de búsqueda y respeto personal. Habla de buscarse a uno mismo a través de en sitio diferente e, incluso, haciéndote pasar por otra persona. Es una película muy bonita pero sin sentimentalismo, sin edulcorantes baratos, sino que es elegante.
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