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Federico Cuyás: «Toda la agricultura no puede ni debe ser artesanal»

Federico Cuyás defiende la innovación como herramienta clave para ganar eficiencia, asegurar el relevo generacional y convertir las singularidades del Archipiélago en una oportunidad para el sector primario.

El presidente del Clúster de Agrotecnología de Canarias, Federico Cuyás.

El presidente del Clúster de Agrotecnología de Canarias, Federico Cuyás. / Arturo Jiménez

Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

¿Con qué objetivo nace el Clúster de Agrotecnología?

Es un proyecto muy joven, se constituyó hace apenas seis meses. Cuando nos metimos en esto lo hicimos con la visión clara de crear un ecosistema real de innovación con el sector primario, la tecnología, el conocimiento y la sostenibilidad. En muy poco tiempo hemos conseguido identificar, ordenar y poner encima de la mesa muchas iniciativas que ya existían en Canarias. Nos hemos llevado una grata sorpresa y las hemos alineado bajo una estrategia común. No pretendemos tocar todos los temas ni tener todas las respuestas, sino más bien crear un continente común. Un espacio donde agricultores, empresas, centros de conocimiento y administraciones puedan sentarse juntos, compartir problemas reales y construir soluciones. Y en seis meses ya tenemos unas 40 entidades asociadas.

¿Qué retos del sector primario canario se pueden abordar a través de la tecnología?

Muchos. La podemos aplicar en muchos ámbitos. Podemos hablar de una gestión más eficiente del agua mediante el uso de ríos inteligentes, de la mejora de la productividad sin aumentar el aumento de la superficie cultivada o del relevo generacional. Entendemos que la tecnología tiene que conseguir que la agricultura y la ganadería sean más atractivas para los jóvenes. O empezamos a gestionar la agricultura desde una tablet o un móvil, o a los jóvenes les va a costar más sentirse atraídos por ella. Y después existen otros retos transversales que afectan a cualquier actividad y donde la tecnología también juega un papel clave. Como la reducción de costes, la automatización de procesos, la toma de decisiones basadas en datos reales...

«O gestionamos la agricultura desde una ‘tablet’ o un móvil, o los jóvenes no se sentirán atraídos»

Canarias es una región con un sector primario especialmente frágil por cuestiones como la insularidad. ¿Tener un clúster de este tipo es más necesario aquí que en otras comunidades autónomas?

En Canarias un clúster de este tipo tiene un valor claramente estratégico. Es un territorio fragmentado con limitaciones estructurales. Pero también creo que esas mismas particularidades, que a menudo se perciben como debilidades, pueden convertirse en fortalezas si se abordan desde la innovación. Y esto nos puede permitir desarrollar soluciones y productos diferenciados, adaptados a nuestro contexto y con potencial, incluso, para otros territorios con problemas similares.

Hablaba antes de que se sorprendió al ver la cantidad de proyectos innovadores que ya están en marcha en las Islas. ¿Cuál destacaría?

Por un lado, como ejemplo de proyecto en el que el clúster haya participado, le pondría un proyecto europeo al que nos hemos presentado que se llama Regamac. Solo podían presentarse asociaciones públicas y nos presentamos el ITER, el ICIA, GMR, el Istac, la Universidad de La Laguna y los Cabildos de Tenerife, Gran Canaria y La Palma. Se trata de un proyecto orientado a generar recomendaciones inteligentes de riego, pero lo más relevante es el enfoque colaborativo con el que se ha construido. Ya solo por eso es un éxito. Y después, ya hablando de empresas, hay muchos agricultores orientados a la eficiencia hídrica, a reducir el consumo de agua. Tenemos empresas de drones. O empresas que están trabajando en temas de agrivoltaica con invernaderos.

Una de las características del sector primario es que los trabajadores son mayores, incluso muchos están a punto de jubilarse. ¿Los productores canarios están abiertos a la digitalización?

En general el agricultor está más abierto a la digitalización de lo que podríamos pensar. De hecho, yo te diría que no rechazan la tecnología. Nos ha sorprendido la cantidad de iniciativas. Tenemos que pensar que para el agricultor es su forma de vida. Cuando una herramienta le ahorra tiempo y costes, es natural adoptar esa tecnología. De igual manera que ocurre en otros sectores. El reto no creo que sea convencer, sino escuchar y poder acompañarlos en la implantación de las nuevas tecnologías.

¿El que no se suba al tren de la tecnología tiene futuro?

No se trata de digitalizarlo todo ni incorporar tecnología por moda. Y eso ocurre bastante. Hay veces que dicen «quiero digitalizarme», pero no saben muy bien el qué. La tecnología es un aliado para ganar eficiencia, competitividad. La tecnología nos permite producir mejor, con menos recursos y anticiparnos a los problemas, tomar mejores decisiones. Y esa debe ser la premisa transversal en todos los sectores.

La lucha contra las plagas es otro de los retos del sector. ¿Están trabajando en ello?

Lo primero que hemos hecho desde el clúster es sentarnos con cada uno de los asociados para ver cuáles son sus necesidades reales, y una de ellas son las plagas. Y ya han salido oportunidades muy interesantes. Tenemos dos empresas asociadas que están especializadas en el uso de drones. Una es Tecnofly, que se dedica a servicios avanzados con drones para la inspección, cartografía y captación de datos, y después tenemos otra, que se llama Agrotecnologías Canarias, cuyo núcleo es la agricultura de precisión. Los hemos puesto en contacto y están trabajando en la posibilidad de aplicar productos fitosanitarios con el uso de drones. Lo que te permite actuar de forma más localizada, más eficiente y reduciendo costes. Optimizas el uso de los productos y minimizas el impacto ambiental. Ese match entre empresas es superbonito.

«En Canarias, la innovación puede convertir las debilidades en fortalezas»

Crear ese ecosistema con soluciones...

... Esa es la parte que nos parece más atractiva, porque al final las cosas ocurren fuera de la oficina, de los despachos y de las fincas. Estamos tan liados en el día a día que no vemos que otros pueden tener la solución a nuestros problemas.

¿Más tecnología se traduce en mejor calidad de los productos? ¿Perder la parte artesana de la profesión puede impactar negativamente en la calidad?

Más tecnología no debe implicar perder calidad ni artesanía, sino más bien al contrario. Puede ser un aliado para protegerlo. Si somos capaces de controlar mejor variables como el riego o el clima, se reduce el riesgo de que factores externos puedan comprometer el producto final. La tecnología apoya en la toma de decisiones, no sustituye el criterio del agricultor. Es importante entender que toda la agricultura no puede ni debe ser artesanal. Afrontamos el reto de alimentar a la población y garantizar el suministro de alimentos de forma sostenible. Deben convivir distintos modelos productivos.

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