Eilyn Pérez Amores expone en La Laguna su viaje interior con la muestra 'Ítaca, Ítaca, Ítaca'
La creadora cubana afincada en Tenerife explora el concepto de viaje a través del mito de Ulises, utilizando el dibujo como eje central de su obra y la incorporación de la escultura

Eilyn Amores frente a su primera pieza de bronce en el Espacio Bronzo. / Arturo Jiménez

Eilyn Pérez Amores nació en la capital cubana de La Habana, pero vive en Tenerife desde 1994. «Vengo de otra isla, del otro lado del Atlántico, y entre una y otra se ha ido construyendo mi historia y mi trabajo. No hablo tanto de lugares concretos, sino de la experiencia de habitar una isla, de vivir entre la partida y la llegada, entre el deseo de avanzar y la necesidad de detenerse». Así resume la artista su trayectoria vital y la propuesta con la que ahora llega al Espacio Bronzo de La Laguna, Ítaca, Ítaca, Ítaca…, que se podrá visitar hasta el 12 de febrero.
El título de esta muestra repite una palabra tres veces a modo de eco. El eco que se podría encontrar mientras se recorre un paisaje nuevo en mitad de un viaje. Pero la artista advierte: «No se trata de un viaje entendido como un desplazamiento físico, sino como un estado permanente, de deseo y promesa». De este modo, la creadora realiza un viaje interior a través de esta propuesta en la que recurre al mito de Ulises. La puerta y el camino configuran los dos elementos centrales de esta exposición en la que una vez más el dibujo vuelve a ser el protagonista en la producción artística de Amores, aunque no es lo único que se puede ver.
El dibujo
«Sí no dibujo, no existo», afirma la creadora quien indica que de este modo es capaz de ordenar su mundo interior y hallar el silencio. Habla además sobre la importancia de emplear únicamente el blanco y el negro para sus piezas: «No me gusta que en mis pinturas haya mucha decoración o aderezo, sino que prefiero algo simple, un diálogo entre el vacío y lo que está lleno, entre el silencio y el ruido».
Junto a estos elementos fundamentales de su obra también añade en esta ocasión la figura humana, que da una idea del lugar que ocupan las personas en el mundo, y que es «realmente pequeño», advierte. En sus dibujos, Eilyn Amores no muestra el drama, el dolor o la tristeza, sino que simplemente se limita a representar un momento del camino de una persona. «Esto no va de llegar a Ítaca, sino más bien del camino que nos lleva hasta esa Ítaca mental que todos poseemos», resume Amores, quien habla además de su propia odisea para confeccionar cada nueva exposición. «Entre una muestra y otra, los artistas hacemos otras miles que se quedan tan solo en nuestra cabeza y, aunque el público considere que damos grandes saltos entre una propuesta y la siguiente, lo cierto es que damos pequeños pasitos que nadie ve», relata.
El público
Así, desde que un artista piensa la exposición, hasta que esta llega a mostrarse ante el público, la aventura es larga, y no es hasta ese último instante que la obra queda realmente completa. Es por eso que la artista nunca pone título a sus creaciones, porque «me gusta que sea el público el que complete las historias y, si no tienen nombre, me da la sensación que observan las piezas sin ninguna idea preconcebida», relata la creadora, quien no obstante sí que pone nombre a la pieza que servirá de nexo con la que será su próxima propuesta.
Precisamente afirma que, cuando finaliza una exposición, «siempre necesito hacer un descanso porque me quedo huérfana, un poco vacía, aunque mi cabeza sigue funcionando». Así, avanza que tiene miles de ideas diferentes para sus próximas propuestas y ahora solo le queda decidir por cuál decantarse. Una de las cosas que tiene claras para su futuro artístico es que va a continuar probando con nuevos formatos. Igual que en esta ocasión se decantó por la escultura, en su próxima exposición espera poder ofrecer algo de vídeo. De este modo, Amores afirma que no tiene miedo a encasillarse con ningún tipo de propuesta artística. «Muchas personas me preguntan por qué no hago piezas a color y yo siempre respondo que es porque todavía no me apetece hacerlas. A lo mejor llega el momento que sí, o no», relata la artista. «Cuanto más me satisfaga el resultado y exprese exactamente lo que yo quiero, mejor me siento», resume.
Las esculturas
Celebra, además, haber podido exponer en el Espacio Bronzo de La Laguna que, afirma, «es una galería muy agradecida» y, «al no ser demasiado grande, te permite expresarte sin tener que sufrir mucho». Aunque el dibujo ha centrado buena parte de la carrera de la artista de origen cubano, en esta ocasión se atreve también con la escultura, que expone por primera vez. «Al ser una sala muy enfocada a la escultura, me ha emocionado comenzar a trabajar en bronce, algo que no había hecho antes», expresa Amores.

Dos de las propuestas de la cubana. / Arturo Jiménez
Reconoce que el trabajo en tres dimensiones le ha resultado muy divertido y le ha permitido seguir dibujando al mismo tiempo que ha probado cosas nuevas. Las piezas de madera las ha trabajado desde casa, mientras que las de bronce se han fundido en el taller de Bronzo, y reconoce estar encantada con el resultado por lo que avanza que continuará ofreciendo escultura en sus próximas exposiciones.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un avión de Binter se 'pasea' por el este de El Hierro a la espera de poder aterrizar
- La Aemet actualiza la previsión del tiempo: los avisos amarillos afectarán a toda Canarias este sábado
- Malestar de los funcionarios con el Gobierno por bloquear sus derechos
- Una producción británica recrea el Londres del siglo XVII en Tenerife para adaptar 'La isla del tesoro'
- Los gases volcánicos 'inflan' y hacen vibrar las entrañas del Teide
- Los funcionarios de prisiones en Canarias: entre puñetazos y masturbaciones
- El perfil del canario de entre 55 y 75 años: cada vez más digital, altruista y viajero
- Loly González, la octogenaria todoterreno de Tenerife: 'Ir a la universidad a los 70 fue todo un premio