Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | José Alayón Director de cine. Estrena 'La lucha'

José Alayón, director de cine: «La lucha canaria femenina es resistencia, fuerza e inteligencia»

El tinerfeño estrena su nueva película como director, que llega a los cines de toda España este viernes 30 de enero

José Alayón habla de su nueva película en el terrero de lucha Pancho Suárez de Los Campitos.

José Alayón habla de su nueva película en el terrero de lucha Pancho Suárez de Los Campitos. / Andrés Gutiérrez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El Terrero Insular Mencey de Tegueste acoge este martes 27 de enero el preestreno de La lucha, la nueva película del director tinerfeño Jose Alayón, y que llega a los cines de toda España este viernes 30 de enero. Por primera vez un terrero de lucha acoge la proyección de una película de ficción que enlaza las relaciones familiares con la idiosincrasia del deporte vernáculo.

El guion original de La lucha era una cosa muy diferente a lo que ahora el público está pudiendo ver en la pantalla. ¿Cuánto tiempo ha dedicado a este proyecto?

Ha sido un trabajo complejo. Cuando llegó la pandemia yo tenía otro proyecto en mente, que iba a desarrollar en Tierra del Fuego, en Argentina, pero no pude viajar hasta allí y, junto con Marina Alberti, decidimos dar forma a otra cosa. Yo llevaba algunos años aficionado a la lucha canaria y pensé que habría que hacer algo con eso. En aquel momento tuvimos mucho tiempo para escribir e investigar en internet y fue así cómo descubrimos la lucha femenina y le dimos otra vuelta al proyecto. Por otro lado, a mí me gusta mucho la idea de trabajar con actores no profesionales, porque me parece que de esta forma se logra un trabajo más honesto y por eso también el proceso de casting fue tan largo, porque tampoco sabíamos cómo sería meternos en ese mundo. Contratamos a Cendrine Lapuyade que es directora de casting especializada en el street casting y nos metimos en ese viaje que fue descubrir a los luchadores de todas las islas. Aquel proceso fue algo más que un casting, tenía algo de psicoanálisis y de improvisación, y nos permitió conocer cosas muy íntimas de los luchadores. Aprovechamos todo ese material para reescribir la historia. El trabajo de mesa del cineasta está acartonado y lo que nosotros hicimos nos permitió darle una intensidad diferente a la película.

Durante todo ese proceso de reescritura, ¿cambió la isla en la que se ubicaría la historia?

Cuando escribo el primer boceto siempre desconfío mucho de él y precisamente me gusta que vaya mutando. Me gusta pensar que estas películas, al transitarlas, te cambian de alguna forma. Yo escribí al principio pensando en el pueblo del que provengo, en La Camella, en Arona. Pero después del casting y de la investigación, la historia nos llevó a Fuerteventura, que es uno de los lugares donde se vive la lucha con más pasión ahora mismo. Además, en el casting conocimos a Tomasín Padrón que, aunque es de El Hierro, lucha en Fuerteventura, a Yasmina Estupiñán, que es de allí, e Inés Cano y su familia. Me dejé llevar por ellos y por el espacio porque, al pasar tanto tiempo allí, me fui enamorando de la Isla. Nunca la había mirado desde la óptica del cineasta y creo que se trata de un lugar cargado de misterio, tiene algo duro y bello a la vez. La separación entre las casas me parece algo muy bonito y la película también habla sobre esa incomunicación, sobre lo que no nos decimos. Por eso, la falta de comunicación que puede tener un lugar como Fuerteventura también le venía bien a la película. Además, las montañas tan grandes y antiguas, como los cuerpos de los luchadores, generan una reverberación muy bonita.

En Fuerteventura, igual que en muchas otras islas, se han rodado grandes producciones y ahora actores no profesionales han tenido la oportunidad de descubrir una nueva forma de hacer cine de Canarias.

Sí. Los cineastas canarios tenemos la responsabilidad de trabajar contra en el cliché, contra el paisaje de postal. Creo que esta película presenta el paisaje de una forma bella pero dura, y tenemos la responsabilidad de mostrar nuestros conflictos, lo que nos sacude política y culturalmente pero sin desprendernos de la parte emocional.

Más allá de la lucha, la modalidad femenina también tiene un lugar importante en la cinta. ¿Por qué decidió centrar la acción en esa otra parte?

Cuando empecé a investigar sobre la lucha descubrí que la modalidad femenina era además bellísima. Una cosa que me gusta es no centrarme únicamente en la lucha, sino en todo lo que la rodea, en la capacidad de concentración y en el gesto de nerviosismo, porque la película juega todo el rato entre lo íntimo y el deporte y para lograr a conexión me fijaba mucho en las caras. Hay unos vídeos de Noelia Ávila que salen en la película, porque ella interpreta a la madre ausente de esta historia y es la que lo mueve todo. Fue así cómo descubrí la belleza que tiene la lucha femenina, que tiene también mucho de resistencia, de no caer, de perdurar. Intuía también una fuerza y una inteligencia que me demostraron Inés y Sara Cano.

"Las montañas tan grandes y antiguas de Fuerteventura, como los cuerpos de los luchadores, generan una reverberación muy bonita"

La forma de entender el deporte y la vida por parte de los luchadores, ¿provocó que el ambiente en el rodaje fuera diferente al de otros proyectos que ha afrontado?

Sí. Yo siempre los invité a jugar en este espacio de libertad que era el rodaje, y la gente realmente conectó. Lo más bonito de todo es que todo el mundo confió y fuimos honestos.

Y ahora, cuando se ven en la gran pantalla, ¿se ven reconocidos?

No, porque hemos trabajado desde la seriedad de la interpretación. Una cosa que me emocionaba mucho era verlos a todos muy concentrados en el set de rodaje repasando su papel. Yo nunca les daba el guion antes y no sabían qué íbamos a hacer cada día, pero eso también es algo que haría si trabajara con actor profesional. En este caso, creo que hay algo que jugó a nuestro favor porque los luchadores, al fin y al cabo, están acostumbrados a la constancia en el trabajo. Todos los días acuden a entrenar y a repetir una maña, y eso también es hacer cine. También hay otro paralelismo: no se puede luchar solo, siempre hace falta otro cuerpo y lo mismo sucede con la actuación, se nota cuando dos personas conectan y comienza a salir la magia.

José Alayón, en el terrero de lucha Pancho Suárez de Los Campitos.

José Alayón, en el terrero de lucha Pancho Suárez de Los Campitos. / Andrés Gutiérrez

El recorrido de esta película que está a punto de verse en cines parece que ha ido al revés. Se estrenó en el Festival de San Sebastián y luego ha viajado a Brasil, Francia o Italia, entre otros países, para ahora mostrarse en Canarias.

Sí. Hemos partido de un lugar para visitar el universo entero y volver a casa. Ha sido bonito. Y los viajes internacionales han sido especiales porque siempre tenemos la duda. Se trata la lucha canaria, un tema muy nuestro, pero también algo muy universal como es el luto y la ausencia de alguien.

¿Diría que ha logrado equilibrar la balanza en esta película, entre la historia más íntima y personal y la otra que muestra la lucha canaria?

Creo que sí, aunque también es cierto que hemos estado todo el rato discutiendo para que esta película se entienda en cualquier parte del mundo. Creo que la historia no podía contener luz solamente, sino que debía existir un conflicto con el que poder sentirse identificado. Hay gente que me ha dicho que la ha visto dos veces porque tiene más de una lectura. Estamos acostumbrados al cine comercial, en el que los conflictos se cuentan hasta tres veces para que nadie se los pierda.

¿Es sostenible llevar a cabo un proyecto tan largo en la industria del cine actual?

No. Hace ya 12 años desde que estrené mi primera película como director. Mi lucha precisamente es poder hacerme con el tiempo suficiente para trabajar en mis propios proyectos mientras hago otros como productor o como director de fotografía.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents