El MIR se convierte en una vía de reinvención laboral en Tenerife: "Si no consigo plaza, me volveré a presentar el año que viene"
Más de 700 aspirantes tinerfeños acuden este sábado a las pruebas de acceso a la formación sanitaria especializada, que para muchos suponen una segunda oportunidad en su carrera profesional.

María Pisaca

En una esquina de la entrada a la Facultad de Económicas de la Universidad de La Laguna, Carlos Javier Acosta revisa una y otra vez el modelo de examen que se ha convertido en su más fiel compañero durante los últimos días. Sus folios están repletos de operaciones aritméticas y cálculos hechos a mano después de que la inteligencia artificial le echara una mano. Es la sexta vez que se presenta a esta oposición para conseguir una de las plazas de Radiofísica de formación sanitaria especializada (FSE), un reto que para el que hoy se siente con la suerte suficiente como para conseguir una segunda oportunidad en su vida laboral.
Carlos Javier Acosta es uno de los 712 tinerfeños que estaban llamados esta mañana a presentarse a las pruebas de acceso a la FSE en Tenerife, más comúnmente conocidas como exámenes MIR (siglas de Médico Interno Residente). Aunque suele relacionarse con los médicos –ya que es un paso prácticamente necesario en España para ejercer en la sanidad pública–, estas pruebas también son específicas para enfermeras, biólogos, farmacéuticos, psicólogos o físicos, como Acosta, que buscan convertirse en radiofísicos hospitalarios. «Para mí es un hobby o un reto, pero si sacara plaza me encantaría hacer la residencia en algunos de los dos hospitales de Tenerife», explica Acosta quien, por tanto, opta a una de las dos plazas ofrecidas en esta especialidad en Tenerife.

Examenes MIR en Tenerife / María Pisaca
Una vida de vocación
Cuando en el reloj marcan las 11:00 de la mañana –a una hora y media del comienzo del examen–, la entrada exterior y sus escalinatas están pintadas con solo los aspirantes más previsores. Piñero está sentada en uno de los muretes, con los cascos puestos para abstraerse de sus propios pensamientos y utilizando los apuntes en su móvil para repasar los últimos conceptos. Lleva casi diez años trabajando como enfermera en urgencias del Hospital de La Candelaria, pero siempre ha sabido que quería algo más. «Siento que ser matrona es mi vocación, pero lo intenté una vez y creo que no di todo lo que podía, así que las navidades pasadas pensé: es mi momento. Desde entonces lo he focalizado y aquí estoy», explica.
Y es que esta jornada del MIR acoge a muchos estudiantes recién graduados que acuden acompañados de sus familiares que sirven las veces de apoyo moral; pero muchos otros lo hacen después de haber pasado varios años trabajando sin encontrar su hueco. César Chacón lleva estudiando seis meses, pero casi una vida preparándose para esto, aunque el camino no ha sido fácil. «Me gradué en Psicología aquí en Tenerife, pero al no conseguir trabajo decidí hacer el Grado de Medicina, con la mala suerte de que no me aceptaron en ningún lado, ni aquí ni en Madrid», explica. El joven acabó cursando Medicina en Letonia donde descubrió que su vocación está en quirófano. «Tuve que volver, así que decidí presentarme al MIR para tener la especialidad aunque estoy abierto a hacerlo fuera de Canarias», sentencia.
Huir de Venezuela en busca de una mejor Sanidad
Quienes sí han llegado a Canarias atraídos por los recursos de su Sanidad son Andrea Remedios y Leimer Briseño, dos médicos de origen venezolano, que llegaron a las Islas hace 4 y 3 años, respectivamente. «Salimos del país porque el sistema sanitario estaba muy mal, trabajamos solo con la parte clínica porque apenas disponíamos de métodos de diagnóstico», insiste Briseño, que asegura que allá «las personas no tienen recursos ni para costear una ecografía». «El sistema sanitario no funciona», sentencia.
Por eso, desde hace un año decidieron empezar a ganar algo de dinero haciendo guardias en centros de salud del sur de la isla para poder costear parte de la preparación del MIR. «Lo importante es lograr los números y conseguir la plaza, pero si no, no pasa nada, el año que viene nos volveremos a presentar», sentencia Remedios, demostrando así que el MIR se ha convertido en una vía más de reinvención laboral para quienes estén dispuestos a perseverar en ello.
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