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La pobreza crece en Canarias pese al aumento de la creación de empleo

El número de hogares que perciben el Ingreso Mínimo Vital aumenta un 21,6% en las Islas con respecto al año anterior, pese a que el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó un 2,8%

Personas caminando por la calle Castillo de la capital tinerfeña.

Personas caminando por la calle Castillo de la capital tinerfeña. / María Pisaca

Las Palmas de Gran Canaria

La pobreza aumentó en Canarias un 21,6% en 2025, según se desprende de los datos publicados por la Seguridad Social. En concreto, el número de beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV) –la prestación dirigida a hogares en situación de vulnerabilidad, cuya cuantía media mensual se sitúa en torno a los 475 euros por hogar– se incrementó en 6.866 prestaciones durante el último año. La evolución no es exclusiva del Archipiélago, sino que se enmarca en una tendencia generalizada a nivel nacional: todas las comunidades autónomas registraron aumentos en el número de prestaciones, en la mayoría de los casos por encima del 15%. La única excepción fue el País Vasco, donde el número de beneficiarios descendió un 1,1%.

La situación dista de ser alentadora si se tiene en cuenta que, en Canarias, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó un 2,8%, cuatro décimas por encima del crecimiento registrado en el conjunto nacional. Los datos dibujan un escenario aparentemente positivo: en 2025 se crearon en las Islas 26.586 nuevos puestos de trabajo, hay más personas ocupadas y menos desempleados que a comienzos de año. Mientras el paro desciende, crece el número de familias canarias que dependen del Ingreso Mínimo Vital, lo que evidencia una brecha cada vez mayor entre la mejora del empleo y la situación real de vulnerabilidad social en el Archipiélago. La evolución económica no ha sido suficiente para frenar el aumento de la pobreza en las Islas, ni tampoco en el conjunto de España, donde la economía ha mantenido su ritmo de crecimiento.

La ayuda

La magnitud de las cifras se reduce aún más cuando se analiza quién figura como titular del Ingreso Mínimo Vital. La prestación no se concede de forma individual a todos los miembros del hogar, sino que solo uno de ellos –habitualmente el padre o la madre– aparece como beneficiario. Esto implica que, en la práctica, 38.626 hogares en Canarias –frente a los 31.760 del año anterior– son los que perciben este subsidio. Si el importe total de la ayuda se reparte entre todas las personas que conviven en esos hogares, la cuantía efectiva por miembro familiar se reduce de forma significativa, lo que diluye el alcance real de la prestación.

Si se pone el foco en el perfil de los hogares que perciben el IMV, los datos revelan que, en la mayoría de los casos, la titular de la prestación es una mujer. En Canarias, ellas concentran el 68,9% de las ayudas del Ingreso Mínimo Vital, lo que equivale a un total de 26.628 beneficiarias. Esta feminización de la prestación se enmarca en una tendencia sostenida desde la puesta en marcha del IMV en 2020, periodo en el que cerca de 3,4 millones de personas han estado cubiertas en algún momento por este mecanismo de protección social a nivel nacional.

Del conjunto de beneficiarios, 30.718 son menores de edad. En estos casos, las familias reciben además el Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), que añade un ingreso extra de 65,98 euros mensuales por cada menor a cargo. En Canarias, son 20.422 los hogares que cuentan con este complemento económico, con todo lo que esto supone: un pequeño alivio económico para las familias, la posibilidad de cubrir necesidades básicas de los menores y un apoyo directo. Algunas familias reciben de forma combinada esta ayuda y el IMV, mientras que otras únicamente perciben la cuantía fija del Complemento de Ayuda para la Infancia.

El IMV

Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, gran parte de los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital permanece en la prestación durante períodos prolongados, superando los tres años en más del 60% de los casos. Al mismo tiempo, persisten problemas estructurales que dificultan su acceso: muchas personas que cumplen los requisitos no solicitan la ayuda, una situación que afecta al 55% de los potenciales beneficiarios del IMV y hasta el 72% de los menores que podrían recibir el complemento CAPI. La burocracia y la complejidad administrativa continúan siendo obstáculos que limitan la efectividad de estas ayudas.

El Gobierno ha anunciado que, para el próximo año, las prestaciones del Ingreso Mínimo Vital se incrementarán en un 11,4%, de manera independiente de la evolución del número de beneficiarios, garantizando así una mejora en la cuantía percibida por quienes reciben la ayuda.

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