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Canarismos

Sarantontón, sarantontón abre las alitas...

...y vete con Dios

Dos ejemplares de mariquita.

Dos ejemplares de mariquita. / Pixabay

Luis Rivero

«Sarantontón» es uno de los nombres por los que se conoce en las islas a un pequeño coleóptero, de cuerpo semiesférico, alas de color anaranjado o rojo con siete puntos negros. En castellano es conocido comúnmente como «mariquita», mientras que en Canarias se le llama «sanantón», «san Antón», «vaquita de san Antonio», «sanantonio», «sanantontón», «santontón» o «sarantontón». Estas tres últimas formas parecen derivar del étimo «san Antón/sanantón» y duplican el sufijo «tón» en una fórmula utilizada en canciones infantiles como estas: «sarantontón, sarantontón abre las alitas y vete con Dios» o «sanantontón, sanantontón abre tu capita y vete con Dios». Estas letrillas eran cantadas por los chiquillos en una suerte de rito en el que posado el insecto en la palma de la mano se recitaba la fórmula mágica; solía ocurrir que, pronunciadas estas palabras, el sarantontón alzaba el vuelo.

Lo que más ha llamado la atención de la etnoentomología (que estudia las relaciones entre los insectos y la especie humana, prestando especial atención a los aspectos culturales: arte, religión, mitología, supersticiones, etc.) es la simpatía que despierta este insecto, lo que explica el gran número de nombres comunes para esta especie, algo nada habitual cuando se trata de animales pequeños. Muchos de estos nombres tienen un trasfondo religioso, haciendo referencia a la virgen María, a Dios o algunos santos. Así en castellano se han documentado más de cien: María, Margarita, Magdalena, Catalina, sapito de Dios, mariquita/vaquita de san Antón, mariposa de la Virgen y una larga lista de nombres que vienen asociados a las divinidades clásicas, paganas y cristianas y que encontramos también en Europa. El sanantón es tratado con respeto y no sufre prácticas crueles como puede suceder con otras especies. Este amplio consenso popular con el que cuenta la aceptación del sarantontón ha tratado de explicarse por ser un excelente predador que combate las plagas de pulgones y, por tanto, es beneficioso para la agricultura. Sin embargo, una actitud similar no se da respecto a otros insectos igualmente beneficiosos. También se ha buscado una explicación en su percepción estética de gran belleza, pero hay que señalar la existencia de otros insectos que presentan igualmente un hermoso aspecto y no suscitan el mismo interés. La tradición popular atribuye al sarantontón la condición de animal protector y de buen augurio que trae suerte y prosperidad. [Quizá sea lo que justifique la invocación del nombre de san Antón, protector de los animales]. Lo que le otorga una consideración mágico-religiosa, incluso hay quienes lo ven como un totem. Rastreando en este universo mágico, no pasa inadvertida cierta insinuación que nos traslada el nombre científico de esta criatura, coccinella septempunctata, en una clara alusión a los siete lunares negros que lucen estampados en su capa rojiza. En las tradiciones antiguas el siete representa el orden completo, la conclusión de un ciclo, el septenario (orden formado por los siete elementos). El siete se considera símbolo de transformación y de integración, por eso son siete los sonidos en la escala musical, siete colores del arco iris, siete esferas planetarias y siete «planetas» que se corresponde con los días de la semana. Lo que viene a reforzar el halo de misticismo mágico que rodea a este pequeño coleóptero, el sarantontón.

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