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El techo de cristal autonómico

¿Presidenta pa’ cuándo?: Hasta 2031 no habrá mujer al frente de Canarias

CC, PP y PSOE, los tres partidos que pueden gobernar en 2027, mantienen líderes masculinos y sin una alternativa femenina para la Presidencia

Por la izquierda,  Fernando Clavijo, Manuel Domínguez, Noemí Santana, Román Rodríguez,  y Ángel Víctor Torres,  en un debate en 2023.

Por la izquierda, Fernando Clavijo, Manuel Domínguez, Noemí Santana, Román Rodríguez, y Ángel Víctor Torres, en un debate en 2023. / Efe

Las Palmas de Gran Canaria

A una presidenta canaria habrá que esperarla. No porque no haya mujeres en política –que las hay, y muchas– ni porque les falte talento, gestión o carácter. El problema está en el reparto del tablero. La Presidencia solo se juega entre Coalición Canaria, PSOE y Partido Popular, y los tres están dirigidos, ahora mismo, por hombres: Fernando Clavijo, Ángel Víctor Torres y Manuel Domínguez, respectivamente. Salvo un tsunami político, serán ellos quienes disputen el poder en 2027, como en 2023. Y si no gobiernan en solitario, lo harán pactando, como ya ocurrió con el Pacto de las Flores en 2019 entre PSOE, Podemos, NC y ASG –que elevó a Torres a la Presidencia– o en este mandato entre CC, PP, AHI y ASG, que ha convertido a Clavijo en presidente y a Domínguez en vicepresidente. El resto de partidos suma, condiciona o acompaña; presidir, no.

Nueva Canarias llegará a 2027 con Luis Campos como nombre más probable; la exalcaldesa de Telde, Carmen Hernández, quedó fuera de escena tras el resultado de 2023 y Román Rodríguez no está en la rotación. Podemos podría concurrir con candidata, pero Noemí Santana, tras quedarse sin grupo parlamentario en 2023, carece de aspiración real al Ejecutivo o a formar parte de él de nuevo. Primero Canarias activa a Óscar Hernández, perfil útil para negociar, no para presidir. ASG, con Casimiro Curbelo, seguirá en su lugar habitual: apoyar. Vox podría presentar a Nicasio Galván, pero tampoco altera la disputa central. Así que 2027 será un duelo de hombres, con ventana femenina –como pronto– en 2031.

Ese contraste es llamativo porque mujeres hay, y no pocas, en todos los escalones del poder. Pero el avance es desigual. En los 88 ayuntamientos, solo 18 alcaldías están en manos de mujeres (20,5%), el nivel donde más cuesta romper inercias. En los cabildos, solo dos presidentas –Tenerife y Fuerteventura– frente a cinco hombres. En el Gobierno de Canarias, la paridad es milimétrica (seis consejeras y seis consejeros), pero tanto la Presidencia como la Vicepresidencia son masculinas. La única institución donde la foto se acerca al equilibrio es el Parlamento: 33 mujeres de 70 escaños (47%), con una mujer presidiendo la Cámara y mayoría femenina en la Mesa. Es el nivel más feminizante de la política canaria.

Baja probabilidad

Para Matilde Asián (PP), consejera de Hacienda del Gobierno canario –que podría ser candidatable–, la condición primaria para que exista una presidenta es que los grupos políticos propongan a mujeres en sus listas, algo que no ocurrió en las pasadas elecciones. La consejera hace una distinción clave: aunque existe la «posibilidad teórica» de que una mujer sea candidata, la «probabilidad es muy baja» de cara a la próxima cita electoral de 2027. Asián extiende esta observación al panorama nacional, sugiriendo que si los liderazgos actuales masculinos se mantienen, ni el PP ni el PSOE presentarán a una mujer para la Presidencia de España en el corto plazo.

Asián defiende que la presencia de la mujer en la alta política es necesaria porque aporta un enfoque distinto y enriquecedor. Sostiene que las mujeres son más versátiles y capaces de integrar diversas perspectivas de la vida que a menudo se le escapan al hombre, quien suele estar más volcado exclusivamente en la tarea laboral. Bromea con que las mujeres pueden «andar y mascar chicle» a la vez para ilustrar su capacidad de multitarea. Con todo, Asián resalta que en el actual Gobierno de Canarias existe una alta participación femenina y pone en valor la consejería que dirige, una de las más potentes.

Tras 110 años de historia en los que el Cabildo de Tenerife estuvo regido exclusivamente por hombres, Rosa Dávila (CC) ha roto el techo de cristal convirtiéndose en la primera mujer presidenta de la institución. Sin embargo, alcanzar la cima no ha borrado los matices de una realidad política que ella describe con una mezcla de humor, firmeza y asombro. Uno de los puntos más llamativos de su experiencia es la persistencia de un machismo sutil que ella denomina trato paternalista. «Para algunos, paso de ser ‘señora presidenta’ a ser ‘cariño’ o ‘mi niña’», relata con ironía. La presidenta es tajante al respecto: no se imagina a nadie llamando «cariño» a sus predecesores varones, como Ricardo Melchior o Pedro Martín. Ella se faja y no permite ese trato.

Para Dávila, la conciliación sigue siendo una «ilusión óptica». Describe el día a día de una mujer en política como un malabarismo constante donde, incluso estando en un acto a las diez de la noche, el teléfono no deja de sonar con reclamos de los hijos, algo que –asegura– no les ocurre de la misma forma a sus compañeros hombres. Aunque cree que para las elecciones de 2027 es poco probable que haya una mujer presidiendo el Gobierno de Canarias, abre la puerta a que esto suceda en 2031. Anima a las jóvenes a escalar puestos en las bases de los partidos para ocupar cargos orgánicos relevantes desde donde catapultar sus candidaturas.

Elena Máñez (PSOE), exviceconsejera de Economía, considera que no basta con ser mujer para ocupar un cargo de poder; lo fundamental es el compromiso feminista. Sostiene que hay presidentas autonómicas (citando el caso de Isabel Díaz Ayuso en Madrid) que, a pesar de ser mujeres, no representan los valores de igualdad ni los derechos de las víctimas de violencia sexual. Por ello, prefiere a un hombre con un firme compromiso feminista, como considera a Ángel Víctor Torres, antes que a una mujer que no defienda esos valores. A pesar de reconocer que existen muchas mujeres valiosas en los cuadros del PSOE, su candidato es Torres. Con todo, subraya que en el PSOE los candidatos no se imponen, sino que los elige la militancia mediante un procedimiento democrático, y saca pecho por haber presentado a una candidata a la Presidencia, Patricia Hernández, en 2014

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