Entrevista | Manuel González Compositor, productor y artista
Manuel González: «Permitir que te encasillen es una forma de limitarte»
Presenta el próximo 21 de enero, junto a un prestigioso elenco de músicos, una versión de concierto de ‘Canarii’

Manuel González / LP / ED
Patricia de Pablo
Presenta el próximo 21 de enero en el Guiniguada y al día siguiente en el lagunero Teatro Leal, junto a un prestigioso elenco de músicos, una versión de concierto de ‘Canarii’. Fue esta una producción que estrenó hace dos años como una especie de suite, con materiales musicales que beben de la tradición canaria pero que juegan también con sonidos más actuales. En su origen nació como un singularísimo proyecto para ballet contemporáneo en el que colaboró con el bailarín Daniel Abreu y que ahora se recupera en una versión de concierto
¿Qué le determinó a visitar nuevamente este proyecto en esta lectura musical sin bailarines?
Una invitación del Festival de Música de Canarias. Al terminar las funciones de estreno, dejé pasar un cierto tiempo hasta volver a hacer una escucha más calmada de su banda sonora; corroboré entonces que la parte musical de la producción se reivindicaba a si misma. Tiene lógica: fue un proceso de orfebrería en su creación al que dedicaron muchas horas y días Teddy Bautista e Hirahi Afonso, a veces acompañados por Félix Morales.
Recordemos entonces qué circunstancias rodearon a la elaboración de la misma…
Fue el resultado de un exhaustivo trabajo de equipo. Mi papel fue el de plantear un concepto y un esquema sobre el que ellos fueran construyendo los distintos movimientos que figurarían en el montaje final. Y traje a su consideración muchos materiales que había recogido en mis recolecciones de campo cuando era joven y que no había querido utilizar hasta ese momento.
¿Le parecía inadecuado recurrir a esos archivos y traerlos hasta el presente?
Sí, quizás, esa era la sensación. Alguien te traslada una melodía que viene de una cadena de transmisión oral muy antigua y soy de la opinión que en principio tienes el deber de intentar darla a conocer en su forma originaria y, si se puede, contextualizarla científicamente. Pero en general son expresiones musicales que fueron hacia su desaparición, al menos en la forma de funcionalidad que la justificaba.
¿No le parece representativas las numerosas representaciones de ese tipo de música que se hace en las islas?
Eso está muy bien, pero todo lo que ocurre encima de un escenario es, efectivamente, una representación; sea más o menos fideligna a sus fuentes en su aspecto musical o danzístico, conceptualmente se sitúan en una esfera distinta, que es la artística. A partir de ahí se crea una opinión social y mediática donde la identidad nacional, por comodidad, se relaciona casi exclusivamente con eso. De tal manera que es sano intentar romper con esa fórmula tan extendida, que actúa muchas veces como camisa de fuerza.
Se ha puesto de moda un movimiento musical neofolk que atiende a mirar hacia la raíz y se editan en Canarias propuestas que parten de ahí al jazz o incluso a la música electrónica…
Vaya por delante que cualquiera puede hacer lo que le apetezca con el pozo de inspiración que puede ser la tradición musical. Pero para una relectura de esos códigos es importante tenerlos interiorizados e, inevitablemente, parten con ventaja quienes se han criado en ellos. Y aún así, no está garantizado que puedas resolver como producir una transformación estética que no “traicione” la esencia de ese material porque entra en juego el talento personal.
Volvamos a los contenidos de este concierto ¿Qué materiales musicales integra Canarii en su versión de concierto?
Hay flautas pastoriles, cencerras, tambores de distintos tipos, instrumentos de origen medieval, melodías de habanera, antiguas endechas, músicas con registro urbano, espadas de ranchos de ánimas, recitaciones religiosas a modo de mantras, grabaciones de aires de lima y cantos de trabajo en voces campesinas, una pequeña pieza para piano que Teddy escribió al morir su madre, melodías de Hirahi, Olga y Félix, el coro de voces búlgaras en directo, videos muy creativos… Todo eso integrado en ocho movimientos musicales.
¿Cuándo aparece la idea de incluir un coro de voces búlgaras en la producción?
En una convención de cultura populares en Barcelona, en el año 1988 creo recordar, tuve la suerte de conocer a Marcier Cellier, un reconocido etnomusicólogo suizo. Él había sido quien había “descubierto” para el mundo, a través de su programa de radio y sus posteriores producciones discográficas, a los coros populares búlgaros, lo que después se conoció comercialmente como “El misterio de las voces búlgaras”. Actuaron en ese encuentro; me impresionó ese sonido y lo guardé en mi disco duro de memoria personal.
Y ¿Cómo se explica la inclusión de ese tipo de ambiente coral en esta producción?
Porque esa especie de ancestralidad vocal que se producía con la forma de proyectar el sonido desde sus gargantas me recordaba, de alguna manera y aunque estuviera alejado de nuestros géneros tradicionales, a la práctica sonora que se producía en el cancionero isleño más antiguo y que yo conocía y había recogido en diversas islas.
La experiencia de grabar en Sofía, la capital de Bulgaria debió ser al menos bastante curiosa…
Y muy positiva, añadiría. En Bulgaria existen músicos de nivel, por su estructura de educación musical y, además, la economía del país es barata en relación a la zona euro. Es, obviamente, más asequible grabar allí con una formación sinfónica que en Londres, por ejemplo. De hecho tienen montado un sistema de producción musical casi industrial, con una profesionalización exquisita: desde los técnicos de sonido hasta la asesoría de producción musical en el estudio -todos con amplios conocimientos académicos- están a tu servicio, de tal manera que se graba todo rápido y con la calidad necesaria.
Falta que nos cuente cómo llega a contactar con la Maestra Moneva…
Supe del trabajo de Vanya Moneva porque soy un fan de series como la de Star War Solo, donde su coro de chicas formó parte de la Bso de esa y otras producciones cinematográficas. Contacté por ella gracias a Nikoleta Popova, música búlgara que ejerció como profesora de coral en el Conservatorio Superior de Las Palmas.
Pero faltaba adaptar su colaboración al relato musical de la obra, que entendemos que se fundamenta en buena parte en melodías tradicionales de Canarias en algunos de sus movimientos…
El marido de Popova, el compositor Yónatan Sánchez, se encargó de hacer unos arreglos a la manera búlgara de varias melodías que se incluyen en la partitura general de Canarii. El resultado es, a mi modesto entender, potente. Tenerlas ahora para estas representaciones de Canarii en versión de concierto es un lujo que recomiendo no perderse.
Finalmente cabe preguntarle dónde colocaríamos esta aventura, en qué casilla de su quehacer profesional…
Permitir que te encasillen es una forma de limitarte. Un día estamos haciendo esta producción, estéticamente más arriesgada, que necesita de unas claves creativas más elaboradas estéticamente y una liturgia casi teatral, y otras estás en una plaza de pueblo con tu banda habitual, cantando canciones con estribillos que se cuelgan en la oreja. Al menos yo, no me siento ni más alternativo por una cosa ni más convencional por otra. Esa una forma simple, y común en los ámbitos mediáticos, de juzgar algo cuyo fin último deber ser el emocionar.
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