Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Tamara Cabrera Psicóloga

Tamara Cabrera, psicóloga: "Invertir en salud mental no es un gasto, sino una garantía de bienestar"

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la experta insiste en dotar de más profesionales los Servicios Sociales, la Educación y la Atención Primaria para una mayor capacidad de acción

La psicóloga Tamara Cabrera, hoy, en su despacho en Santa Cruz.

La psicóloga Tamara Cabrera, hoy, en su despacho en Santa Cruz. / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

Tamara Cabrera es secretaria del Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife y especialista en Salud Mental, Infancia y Familia. Graduada por la Universidad de La Laguna, Cabrera cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector. Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora hoy, la experta analiza las claves para entender, detectar y abordar esta patología.

Se suele usar la depresión en la jerga común para describir procesos o sentimientos puntuales, pero ¿qué implica en realidad esta patología?

Es un término que muchas veces se usa de forma banal. Decimos que estamos "depre" o tristes y no nos damos cuenta de que la depresión no es una moda ni una exageración. Al contrario. Se trata de una patología que trae consigo muchos aspectos negativos. Desde el punto de vista psicológico, hablamos de un trastorno del estado del ánimo profundo, persistente, que se mantiene prolongado en el tiempo y que, además, afecta a cada acción del día a día. Y esto es muy importante porque existe la creencia de que un poco de actitud positiva puede superar la depresión y no es así. Es un estado profundo de tristeza que va a limitar en aspectos personales, familiares, sociales e incluso laborales. Y que también va a generar vacío emocional, irritabilidad, apatía y, en ocasiones, esa sensación de no querer seguir viviendo.

"La depresión suele detectarse con mayor frecuencia en mujeres y cada vez aparece en edades más tempranas"

¿Existe un perfil más propenso a padecer depresión?

La depresión suele detectarse con mayor frecuencia en mujeres. Y cada vez aparece en edades más tempranas. A partir de los 16 años ya hay personas con síntomas depresivos e incluso la prevalencia entre los 20 y los 30 años también ha aumentado. Por otro lado, hay que tener en cuenta el momento social que estamos viviendo. Existe mucha presión sobre la figura femenina y la precariedad está a la orden del día. Todo esto sumerge a las personas en un estado de desánimo. Aunque es cierto que no se puede cerrar un perfil concreto porque cada persona presenta sus particularidades. La clave está en detectar los primeros síntomas.

¿Y cuáles son?

Lo principal es esa sensación de desánimo o tristeza persistente en el tiempo, que provoca una pérdida de interés para realizar actividades gratificantes. Es decir, no hay nada que anime a la persona ni que le produzca placer. Además, la fatiga constante y la sensación de no tener fuerzas afecta al apetito y al sueño. Estos factores dificultan la concentración y la toma de decisiones y trae consigo sentimientos de culpabilidad, insuficiencia y baja autoestima. A partir de aquí surgen dos escenarios. Por un lado, la persona tiende a aislarse porque no se encuentra bien. Y por otro, entra en un bucle de pensamientos negativos. Es muy importante conocer estos síntomas para la detección temprana y buscar ayuda psicológica para orientar en el manejo de este trastorno depresivo. Además, así se evita que derive en otras patologías como fobias y trastornos obsesivos.

"La señal de alerta principal de la depresión es esa sensación de desánimo o tristeza persistente en el tiempo"

¿Ha aumentado el número de personas con depresión en las Islas?

Sí, y bastante. La pandemia por coronavirus supuso un punto de inflexión. Y aunque ya han pasado seis años, es conveniente hacer referencia a este periodo para comprender la situación actual. Durante esa época, las personas perdieron esa forma de evasión que proporciona el trabajo o el deporte, entre otras. Y aquellas que ya presentaban pinceladas de este trastorno y no tenían la capacidad de gestionarlo emocionalmente se dispararon. El problema ahora está en que, un lustro después, continuamos en una situación de crisis. Como dije antes, la precariedad reina en tres necesidades básicas de la población: vivienda, trabajo y economía. Esos tres factores sociales, junto a los componentes genéticos y los antecedentes familiares, han propiciado un aumento de personas con depresión.

¿Canarias presenta alguna particularidad que vuelva a su población más vulnerable a desarrollar este trastorno?

Canarias presenta condiciones especiales debido a su propia insularidad. Este factor nos hace estar desconectados en cierto modo. En lo que se refiere a la atención sanitaria, tenemos menos recursos que otras regiones. Y todo lo que es atención psicológica y psiquiátrica es muy escasa. Por tanto, hay una menor detección temprana y el paciente suele llegar a las consultas bastante deteriorado.

"La sanidad pública intenta llegar, pero hacen falta profesionales de la psicología en los Servicios Sociales, en Educación y en Atención Primaria para una mayor capacidad"

¿Tiene la sanidad pública canaria capacidad suficiente para atender la demanda de la población?

La sanidad pública lo está intentando. Pero es verdad que no termina de llegar y esto se debe a cómo está constituido el sistema. Desde el Colegio Oficial de Psicología llevamos mucho tiempo insistiendo en incluir a los profesionales de la psicología en los Servicios Sociales, en Educación y en Atención Primaria. Esto supondría una mayor capacidad de respuesta. Destinar dinero a salud mental no es un gasto, sino una inversión en bienestar, productividad y cohesión social. A veces no lo vemos, pero todo lo que hagamos antes es un ahorro después, para evitar la cronificación de la enfermedad. También hacen falta políticas sociales que promocionen y eduquen en salud mental. Y es necesario un acceso equitativo y ágil a las atenciones psicológicas. No puede haber listas de espera de tres meses.

Ante el malestar y la espera, hay quienes optan por acudir a urgencias...

Efectivamente. Hay pacientes que acuden a urgencia con un cuadro por depresión y se encuentran con una atención de crisis por la saturación del sistema. Y luego hay otro factor. A día de hoy seguimos sosteniendo un modelo médico farmacológico. Cuando una persona se encuentra mal, el medicamento va a aminorar ese síntoma, pero no va a abordar la depresión como es necesario. Así se termina cronificando el trastorno. Es necesario un trabajo combinado de intervención psicológica y psiquiátrica para los pacientes.

Pese a la espera, ¿ha notado un aumento de personas que visitan más el psicólogo?

Sí, y ahí hay una parte positiva en todo esto. Ha habido una apertura gracias a los medios de comunicación y las redes sociales. Hemos logrado normalizar pedir ayuda cuando se está mal, que es un gran avance respecto a años anteriores. Y también hemos logrado interiorizar que ese auxilio no es una señal de debilidad. De hecho, el desbordamiento de pacientes que se produce en la sanidad pública es precisamente por la alta demanda actual. Pero sí, sin duda ha habido un aumento de visitas, tanto en la pública como en la privada, y poco a poco se está logrando eliminar los prejuicios de la salud mental. Al final, cualquier persona puede vivir una depresión y es muy importante la implicación de la sociedad para detectar cada caso a tiempo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents