Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La verdadera inventora del ‘Monopoly’

La autora vendió su invento, previamente patentado en 1905, a Parker Brothers en 1936 a cambio de 500 dólares, unos 9.500 dólares de hoy

La verdadera inventora del ‘Monopoly’

La verdadera inventora del ‘Monopoly’

Lara de Armas Moreno

El Monopoly es uno de los juegos de mesa más famosos y adictivos que existen, tanto es así que, durante décadas, se han desarrollado distintas versiones. La autoría de este juego se le atribuye al ingeniero estadounidense Charles Darrow que lo creó tras perder su trabajo después de la Gran Depresión de 1929. Sin embargo, la verdadera autora fue una mujer, Elisabeth Magie Phillips, poeta, inventora y activista que luchaba por defender los derechos de las mujeres. Magie era fiel seguidora de las ideas económicas del principal exponente del geoísmo, Henry George. Esta teoría defendía que la riqueza debía distribuirse de forma equitativa. Por ello, en este juego propuso un sistema de impuesto único para gravar todas las rentas y destinar a los ciudadanos (los jugadores) dichos ingresos. Esto sería lo que hoy conocemos como «renta básica universal».

Con su juego de 1904 al que llamó Landlord’s Game (el Juego del Terrateniente), Magie no pretendía hacerse rica, sino que quería concienciar a la gente sobre sus ideas. Al igual que ocurre con el Monopoly, su juego tenía un tablero con casillas que simulaban propiedades y un sistema de alquileres, impuestos y una prisión.

Diseñó su juego bajo dos reglamentos que los participantes podían ir intercambiando si se ponían de acuerdo. El primero era precisamente antimonopólico, cuando un jugador adquiría una nueva propiedad todos los jugadores ganaban algo, de hecho, el juego no terminaba cuando un jugador se hacía con todas las propiedades y dejaba a otros en bancarrota, sino que acababa cuando quien había comenzado con menos fondos era capaz de duplicar su riqueza.

Por el contrario, el segundo reglamento sí establecía que, para poder ganar, se debía acaparar el mayor número de propiedades posible, dejando al resto de jugadores sin fondos. Al igual que sucede con el Monopoly, los jugadores debían pagar una tasa cuando pasaban por las casillas en donde otro de los participantes tenía propiedades.

Por una cosa o por la otra, esta versión del juego en la que el objetivo era fulminar al contrincante fue la más popular. La intención de Magie al exponer estas dos versiones fue mostrar las diferencias entre los modelos económicos que ambas representaban. «Este juego de mesa es una demostración práctica del actual sistema de concentración de tierras con todas sus consecuencias», explicaba Magie al The Single Tax Review, cuyo artículo se titulaba: Interesante invención de una joven en Washington que permite a los niños aprender las verdaderas leyes de la Economía jugando.

La autora vendió su invento, previamente patentado en 1905, a Parker Brothers en 1936 a cambio de 500 dólares, unos 9.500 dólares de hoy. Unos meses antes de la venta, Charles Darrow, que se había hecho con un Landlord’s Game en 1924, patentó una versión casi exacta, pero más comercial y la llamó Monopoly. Parker Brothers también adquirió su patente, pero, a diferencia del acuerdo al que habían llegado con Magie, a Charles le pagaban regalías, es decir, pagos por derechos de autor, por lo que hicieron a Darrow millonario.

Landlord’s Game no fue el único invento de Magie. En 1893 solicitó la patente de una nueva «máquina de escribir» que permitía que el papel se deslizara con mayor facilidad por los rodillos. En aquel momento, menos del 1% de las patentes eran solicitadas por mujeres.

El juego de Magie llegó a utilizarse en universidades como la de Pensilvania o Princeton para enseñar a los alumnos las tesis de Henry George.

Tracking Pixel Contents