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Canarismos

‘Jalar’ la brasa pa(ra) su sardina

Archivo - Comida en un tupper.

Archivo - Comida en un tupper. / EUROPAPRESS - Archivo

Luis Rivero

«Jalar/halar» es un canarismo que puede tener -según qué contexto- alguno de los siguientes significados: ‘tirar hacia sí una cosa’, ‘desplazar/atraer bruscamente a alguien/algo (asiéndolo/agarrándolo)’; ‘moverse, trasladarse de un sitio, cambiar de lugar’ (‘arrancar’); ‘tender, propender, inclinar, tirar’ («la cabra jala pa(ra) (e)l monte»)’; ‘comer, jincarse’ («él solo se jaló dos platos de potaje»); ‘aspirar el humo cuando se fuma’; ‘beber, emborracharse’ («pegó a jalar y al poco estaba ya medio templado»). De estas acepciones del habla dialectal de las Islas la primera coincide en su literalidad con el significado al que se refiere la locución «jalar la brasa para su sardina». Jalar es, pues, ‘acercar, atraer para sí, coger, llevarse/traerse (la brasa)’ y traslada aquí el sentido de acaparar con actitud arbitraria. La «brasa» es el carbón encendido al rojo vivo por incandescencia. Además del sentido simbólico de este elemento, aquí equivale semánticamente a ‘ascua, carbón, rescaldo’ (en el hogar canario tradicional es contenido del fogal entre «los tres teniques» donde se cocina). La «sardina» es un pescado común en nuestros mares y representa aquí la satisfacción de una necesidad alimentaria que metafóricamente implica otras necesidades o intereses.

Esta metáfora culinaria parece ser una «traslación» al español de Canarias de la locución castellana «arrimar el ascua a su sardina» y que expresa coloquialmente «aprovechar, para lo que le interesa o importa, la ocasión o coyuntura que se le ofrece» (DRAE). En cuanto al origen del dicho (según Marín) se cuenta que «antaño solían dar a los trabajadores de los cortijos sardinas, que ellos asaban en la candela (en la lumbre) de los caseríos; pero como cada uno cogía ascuas para arrimarlas a su sardina, la candela se apagaba, por lo cual tuvieron que prohibir el uso de ese pescado». La incorporación al repertorio fraseológico canario habría conservado el mismo significado y uso que es ‘aprovechar para lo que interesa e importa, la ocasión o coyuntura que se le ofrece’ y se emplea para reprender el exceso de individualismo frente a la colaboración que se funda en el espíritu de cooperación en lugar del «sálvese quien pueda» o «cada uno a lo suyo». [Ejemplos de ese espíritu de cooperación son algunas costumbres que han sobrevivido en las zonas rurales, como juntarse vecinos, amigos o parientes para echar una mano a coger las papas o echar un techo cuando alguien está fabricando]. Hemos dicho que este decir canario parece ser «traslación» o adaptación de un mismo registro desde otros dominios del español. Pero la singularidad dialectal no siempre implica un traslado automático de la lengua de origen que encuentran acomodo con el uso de voces y dicción que marcan las formas dialectales, también se recurre a figuras metafóricas más propias del imaginario insular, lo que provoca una mayor identificación en el hablante y destinatario del mensaje (v.gr. «cuando el barranco suena, agua lleva/trae» en lugar de «cuando el río suena, agua lleva»). No obstante, la aparente coincidencia del proverbio, no significa que tenga origen en la lengua estándar, sino que puede explicarse por una suerte de principio de sabiduría experimental/universal (v.gr. «escaparse de manganilla» parangonable a «salvarse por los pelos»). En definitiva, la expresión isleña «jalar la brasa pa(ra) su sardina» sanciona la actitud del sujeto movido por intereses personales que se muestra astuto, oportunista y aprovechado. «¡Cómo el perro de don Justino!».

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