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La carta a los Reyes Magos de los niños con cáncer de Canarias: más salud y menos esperas

Pequeño Valiente celebra los avances logrados en Discapacidad, pero advierte que el gran volumen de solicitudes retrasa los trámites

Una menor con cáncer juega en un hospital de las Islas

Una menor con cáncer juega en un hospital de las Islas / E.D.

Santa Cruz de Tenerife

En este día tan mágico, los niños de Canarias solo tienen un deseo: despertarse y encontrar un árbol lleno de regalos. Los juguetes, las patinetas y las consolas suelen ser los paquetes más ansiados en todos los hogares de las Islas. En el caso de los peques con cáncer, a estos imprescindibles siempre se suman otras peticiones que van más allá de lo material, como una pronta recuperación. Y este año, en concreto, también le han pedido a los Reyes Magos más agilidad en los trámites relacionados con su enfermedad, una demanda que, gracias al último decreto de Discapacidad, está más cerca que nunca de cumplirse.

El cáncer no espera y nunca lo ha hecho. Aun así, hasta hace poco meses, los menores que lo padecían y sus familias tenían que armarse de paciencia para acceder a cuestiones como la certificación de la discapacidad, que solía tardar en llegar hasta un año. Estas largas demoras venían acompañadas de una notable disparidad de criterios, lo que provocaba que, dentro del Archipiélago, cada paciente viviera una realidad distinta. Un niño con leucemia en Tenerife podía esperar un año para ser reconocido con un 33%, mientras que, en Fuerteventura, otro joven con el mismo diagnóstico podía obtener una valoración del 80% en un tiempo inferior.

Sin embargo, a mitad del año pasado, un cambio legislativo arrojó algo de esperanza a las familias. La Fundación Canaria Pequeño Valiente, que llevaba años denunciando esta situación, no tuvo que esperar a los Reyes para que se cumpliera su deseo. En julio de 2025, se aprobó por fin un decreto de Discapacidad que da prioridad a los menores de 18 años con patologías oncológicas y otras enfermedades graves.

Sobre el papel, la norma eliminó todas las trabas; en la práctica, los trámites aún llevan meses de retraso. Los equipos de valoración arrastran un gran volumen de solicitudes pendientes que les han impedido ponerse al día. «Se están tramitando expedientes de 2025, lo último que sabemos es que iban por las de junio», señala el presidente de la asociación, José Jerez.

Ante todo, la entidad reconoce que, desde la Administración, se han realizado esfuerzos «muy importantes» para mejorar la tramitación de estos expedientes. De hecho, durante estos primeros meses de vigencia no solo han apreciado una evolución positiva, sino que además han notado que las resoluciones avanzan a buen ritmo, una cuestión que celebran especialmente.

Pese a los avances logrados, defienden que aún queda margen de mejora: «Sé que se han puesto todos los medios posibles y estamos contentos por eso, pero todavía tenemos que alcanzar unos plazos que permitan dar una respuesta ajustada a las necesidades de las familias solicitantes». En esta línea, destaca que, aunque quede algún resquicio, las diferencias dentro del territorio también se han frenado de manera notable. «Las islas que estaban más atrasadas se están poniendo las pilas», añade.

Cada año, el cáncer se cuela en la vida de entre 35 y 50 niños canarios, según datos de la propia entidad. A todos ellos, tras el diagnóstico, se les debería reconocer de forma automática un mínimo de un 33% de discapacidad. Esa valoración tendrá que ser revisada de manera periódica, ya que también podría modificarse en función de cómo evolucione la enfermedad y de qué secuelas le queden al menor. En muchos casos, a los peques se les acredita un grado superior al 65%.

Para sus padres, este certificado también es una ayuda para paliar los costes derivados del tratamiento, que suele durar entre uno y dos años. El reconocimiento de la discapacidad les permite, entre otros beneficios, acceder a prestaciones, a becas en Educación, al bono social de electricidad y a tarjetas especiales de aparcamiento. «Es un papel que hace una gran diferencia, los que tengan un hermano también pueden obtener el título de familia numerosa, lo que se traduce, por ejemplo, en descuentos en vuelos», apunta.

El actual decreto les devuelve una prioridad que ya tenían en 2016. En ese año se dictó una resolución definitiva donde se homogeneizaban los criterios a la hora de establecer el grado de discapacidad de todos estos menores, consiguiendo así unificar pautas en ambas provincias canarias para el reconocimiento del 33% de discapacidad durante dos años de tratamiento.

A raíz de esa medida, se agilizaron todos los trámites y se tomaron como prioritarios todos los casos de menores de 18 años con tratamiento de quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia. La única pega por ese entonces era que el reconocimiento se derogaba a los dos años, por lo que el menor quedaba desamparado después de los primeros 24 meses, cuando los procesos para los pacientes oncológicos suelen durar entre cinco y diez años.

Esta dinámica de trámites fluidos se extendió hasta 2022, ejercicio en el que se actualizaron las baremaciones de Discapacidad y se dio prioridad únicamente a los menores de seis años. Este cambio supuso un gran retroceso para las familias de Pequeño Valiente, que hasta el verano del año pasado tenían que acceder a la valoración por orden ordinario. «Sabemos que también ha sido cosa de gobiernos anteriores y que la situación ha mejorado mucho, pero los expedientes más antiguos están afectando a los nuevos», sostiene el presidente.

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