Carta a los Reyes Magos del sector cultural de Canarias para 2026: "Pedimos más espacios, más escucha y más presencia"
Varias voces de diversas disciplinas culturales de las Islas piden sostener la red que nos sostiene

Un festival en Canarias. / E. D.
"Entonces, simplemente permanece alerta, haz tu trabajo, no te preocupes por que el mundo pase de largo, lo cual no significa significa que puedas quedarte sentado y no hacer nada: tienes que ponerte en marcha y hacerlo. Y no aceptes un no por respuesta”, defiende el cineasta y artista David Lynch en una de sus memorables clases magistrales que flotan por las redes. El maestro del surrealismo y el misterio en aguas profundas, que marcó una de las mayores pérdidas del pasado 2025 en el mismo ecuador de enero, se erigió en visionario de los sueños que hizo posible lo improbable. En este año que comienza, como un lienzo en blanco o una película a punto de rodarse, el sector cultural de Canarias plasma sus reflexiones y demandas para el rumbo de un tejido frágil, diverso y fragmentado, a menudo a la intemperie en cuanto a la protección de sus derechos y condiciones laborales, con más ideas, vocación y compromiso que recursos o apoyos reales.
La premisa hoy consiste en elaborar una “lista de deseos” o propósitos colectivos para 2026, que también puede leerse como una relación de asignaturas pendientes para el mundo de la cultura en Canarias. En este sentido, quizá el año nuevo no sea tanto una página por escribir sino un relato común y abierto a la posibilidad de incorporar capítulos inéditos si consensuamos voluntades, necesidades y cuidados. “Más espacios, más escucha y más presencia”, reclaman varias voces de diversas disciplinas culturales de las Islas, dirigiéndose a los públicos, las administraciones públicas y también a los distintos agentes del sector. Se trata de sostener la red que nos sostiene. Ojalá este 2026 el año de lo inédito. Y de no aceptar un no por respuesta.
Rafael Arocha, fotógrafo: “A la comunidad artística, pido que nos acompañemos mejor y más intensamente"
El fotógrafo y docente grancanario Rafael Arocha, que en el último año ha coordinado, entre otros, el ambicioso proyecto Fleje, para el desarrollo y visibilización de proyectos fotográficos que muestren imaginarios visuales no hegemónicos sobre las islas, anota en este listado que “como artista, pediría que no tengamos prisa para crear, y que aún así lo hagamos con determinación y compromiso”. “A la comunidad artística, pido que nos acompañemos mejor y más intensamente, que seamos fuente de inspiración y de resistencia, que seamos capaces de crear más espacios de escucha y de acompañamiento entre nosotras", continúa. En cuanto a las instituciones, "les pediría que ninguna iniciativa instrumentalice a la cultura, que sepa diferenciar el arte del entretenimiento y que se haga un profundo trabajo para conocer las necesidades de cada sector". "También pido encarecidamente que se piense en iniciativas a largo plazo con visión de futuro e involucradas en ayudar a que se creen condiciones dignas de trabajo, a solucionar los problemas de movilidad y difusión y a que el arte sea accesible para todas y todos. Le recordaría a la gestión política que nuestra cultura no tiene ni quiere ser como la de Londres, París o Nueva York, que nuestra cultura es canaria", concluye.
Elena García, gestora cultural: "Que exista un apoyo claro a los espacios de nueva creación, a esos hervideros culturales"
En esta línea, la gestora cultural Elena García, quien regenta el espacio cultural Lapanera en La Laguna para exhibir "arte recién salido del horno" en el que fuera el antiguo obrador y panadería de sus bisabuelos, pone el acento en los mismos renglones, tanto para el sector en general como para las artes plásticas en concreto. "En mi lista de deseos para este 2026 pido más escucha y cuidado hacia las personas que sostienen la cultura día a día, que las decisiones se tomen con conocimiento real del territorio y que exista un apoyo claro a los espacios de nueva creación, a esos “hervideros culturales”, para que sobrevivan, continúen acogiendo propuestas de artistas de las islas y sigan generando comunidad”, apunta. En este sentido, insiste en que “se apueste por la profesionalización y no sólo por la visibilidad, por una cultura que genere pensamiento y diálogo”. “Y puestas a pedir: una solución real al problema de las aduanas, que dejen de ser una carrera de obstáculos”, añade.
También la crítica de arte tinerfeña Natalia Moreno, colaboradora del suplemento Cultura de LA PROVINCIA, sitúa el foco en la falta de espacios creativos como una de las principales carencias del tejido isleño. “Sin ninguna duda, urge el apoyo a los espacios autogestionados”, afirma. “Por ejemplo, dar a la comunidad artística la posibilidad de que utilicen espacios públicos, como locales, edificios o naves que ahora mismo no se utilizan, que son de carácter público y que están vacías, para su uso artístico”.
Baked Belda, dj: "Presupuestos realistas, pagos a tiempo y respeto profesional, porque la cultura no es un hobby ni un favor"
En las filas de la música en directo y, además, activista cultural en todos sus ámbitos y disciplinas, el dj grancanario Baked Belda, uno de los más activos de Canarias, pide a las instituciones “confianza real en el talento local, más riesgo, y saber diferenciar entre cultura y entretenimiento”. “Apoyar lo diverso, lo híbrido y lo que no encaja fácil, no solo lo seguro y lo que ya funciona”, reflexiona. “Y, sobre todo, no contratar siempre a los tres grupos de siempre. Hay vida (y nivel) más allá de los nombres de salvapantallas que rotan eternamente por los carteles”.
También se suma a la demanda de “más espacios vivos y accesibles, donde los talentos locales puedan ensayar sin problemas, probar, equivocarse y crecer. Y donde tocar no sea una carrera de obstáculos ni una lotería que termina cuando un vecino llama a la policía”.
“Mi deseo es que la cosecha artística y cultural de las islas para 2026 sea prolífica", expresa Fajardo
En un sector lastrado por la precariedad, la temporalidad, las malas praxis y la mercantilización, el dj exige “condiciones dignas”. “Presupuestos realistas, pagos a tiempo y respeto profesional, porque la cultura no es un hobby ni un favor”, manifiesta. “También menos burocracia y más escucha activa. Que los gestores y políticos hablen con quienes estamos creando, ensayando y programando, antes de decidir por nosotros. Y a la sociedad en general, le pediría curiosidad y presencia: ir, escuchar, bailar, mirar y sostener lo que se crea aquí”, concluye. En este sentido, el músico Fajardo, majorero afincado en Gran Canaria y una de las voces más destacados de la escena musical independiente de las Islas, expone que “mi deseo es que la cosecha artística y cultural de las islas para 2026 sea prolífica y que tenga la mayor calidad posible". "Eso implicaría que se pudieran desarrollar proyectos culturales porque se encontraron los medios, los espacios y la gente a la que llegar", matiza. "Ojalá esa cosecha sea bien numerosa, rica y bonita".
José Víctor Fuentes, cineasta: "Que se den cuentan de que la cultura es el patrimonio fundamental de los pueblos"
Desde el ámbito del cine en Canarias, José Víctor Fuentes, cineasta y director del mítico Festivalito de La Palma, comienza su carta de los Reyes Magos por una definición de la esencia y alcance de la cultura, que dirige “a los que están al cargo de gestionar lo público y a la sociedad en general”. “Que se den cuentan de que la cultura es el patrimonio fundamental de los pueblos, porque es lo que define su identidad. Como canarios, nos conecta con nuestro pasado, nos da sentido de pertenencia y nos ayuda a proyectar nuestro futuro”, reflexiona. “A partir de aquí, les pediría que viesen la cultura como un potente motor económico, ya que a través de la exportación y exhibición de contenidos culturales propios se conecta emocionalmente con audiencias mundiales, generando un efecto dominó en turismo y sectores económicos que lleven la marca de Canarias, propone. “Hay que potenciar y empezar a ver a las Islas Canarias como una región de economía creativa. El ejemplo más claro lo tenemos en la estrategia que lleva haciendo el gobierno coreano en este siglo, que se dio cuenta de que invertir en su cultura es una puerta de entrada para poder exportar productos de sus diferentes sectores económicos”.
Zaradath Domínguez, editora: "Es imprescindible apoyar al sector del libro en su conjunto"
Por último, la filóloga y docente grancanaria Zaradat Domínguez, que el año pasado fundó el sello editorial independiente La Literaria para proyectar "escrituras feroces y afiladas" desde Canarias al mundo, reivindica el poder, influencia y revelaciones de los libros, subrayando el valor de la rica tradición literaria de las islas, pero cuyo universo, en el que confluyen múltiples vértices y agentes, carece de una infraestructura sólida que lo cohesione en el espacio literario de Canarias. "Mi deseo para 2026 es que se implementen políticas culturales que entiendan que el libro y la literatura es una inversión a largo plazo en pensamiento crítico, salud emocional y cohesión social", defiende.
"Me gustaría que los responsables públicos recordaran que invertir en cultura no es solo financiar grandes conciertos, producciones audiovisuales o eventos puntuales. La literatura también es cultura, y no una menor. Canarias es un territorio mítico en la historia literaria. Desde aquí se han creado estéticas propias y obras adelantadas a su tiempo. Nuestra tradición literaria es un patrimonio vivo que merece protección, visibilidad y cuidado", continúa. "Pero, además, hoy la literatura cumple una función urgente, la de ofrecer a los jóvenes un ocio que sea también sostén de vida. En un contexto marcado por la ansiedad y el aislamiento, leer no es solo entretenerse, es aprender a pensar, a sentir y a construir un mundo interior. Es generar conversación, diálogo y comunidad. Por eso, es imprescindible apoyar al sector del libro en su conjunto: editoriales, librerías, gestores culturales, animadores de la lectura, talleristas y docentes. Sin políticas públicas que ayuden a tejer un ecosistema alrededor de la palabra, ese capital cultural se pierde".
A esto añade, desde su experiencia como librera y editora, que "las editoriales canarias nacen y mueren con rapidez;, distribuir libros entre islas o fuera del Archipiélago es caro, editar aquí cuesta más". "No existen ayudas suficientes para abaratar el precio del libro ni para garantizar su llegada a los lectores, en un territorio que, además, arrastra históricamente bajos índices de lectura y comprensión lectora", concluye. "La solución pasa por tener ayudas estables a la edición y a la distribución, y políticas que garanticen que nuestra literatura pueda circular, leerse y sostenerse en el tiempo".
Con todo, un nuevo relato cultural es posible si se tienden puentes donde se levantaban muros. La puesta en común de ideas, mantener viva la conversación cultural y defender la cultura como un derecho, puede ser el prólogo de una crónica de otros tiempos coescrita entre todos. “Tienes que ponerte en marcha y hacerlo. Y no aceptes un no por respuesta”, afirmaba Lynch. También acostumbraba a decir: “Okey. Repetimos la toma. Pero esta vez lo hacemos bien”.
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