La ruta canaria cierra 2025 entre tragedias pese al descenso de llegadas
El Gobierno de Canarias y el Estado se enfrentan por las cifras de menores migrantes, mientras las tragedias en la travesía atlántica persisten

Momento del rescate de una madre y su bebé recién nacido en una neumática el Día de Reyes cerca de Lanzarote. / Salvamento Marítimo
Canarias cierra el año inmersa en una nueva batalla de cifras con el Estado por la atención a los menores migrantes. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, afirmó en su balance anual que se han iniciado 1.241 expedientes en las comunidades en contingencia migratoria –Ceuta, Melilla y Canarias que triplican su capacidad de acogida– y que 810 resoluciones de traslado han permitido reubicar a 368 chicos. «Si sumamos los niños solicitantes de asilo que ya se encuentran en otras comunidades, hablamos de cerca de un millar de menores reubicados en seis meses», aseguró.
Los datos de Torres no han sido bien recibidos en el Archipiélago. El Ejecutivo regional reprochó al Estado que, desde marzo, 260 adolescentes hayan alcanzado la mayoría de edad esperando su traslado a la red estatal de protección internacional. «Lo que no puede hacer Ángel Víctor Torres es sumar todos los menores en el mismo contingente y decir que han salido 1.000, cuando la realidad es que de Canarias solo han salido 581 por las distintas vías de reubicación», señaló la directora general de Protección a la Infancia y a la Familia, Sandra Rodríguez. Mientras la pugna institucional continúa, en el mar los naufragios no terminan.
La ruta canaria despide 2025 bajo la sombra de tragedias migratorias que ni siquiera la notable disminución de llegadas –un 60% menos que el año anterior– ha logrado frenar. El Atlántico se mantuvo, un año más, como la vía de entrada a Europa más letal. Cientos de embarcaciones –264 frente a las 679 de 2024– zarparon desde distintos puntos de África Occidental con un objetivo común: alcanzar tierra firme. Tras este viaje, se entrelazan diversas realidades que explican el éxodo de miles de personas: niños que huyen de la guerra en Mali, jóvenes que protestan en países como Marruecos por derechos básicos y quienes buscan oportunidades que en sus lugares de origen les son inaccesibles.
Historias
Son miles las historias humanas que viajan en las embarcaciones que cruzan el Atlántico. El mismo océano en el que en 2025 se perdieron 1.906 vidas, también fue testigo del comienzo de una. Una paradoja que evidencia que el tiempo no se detiene en un cayuco. El 6 de enero, una patera localizada a 15 millas de Lanzarote fue escenario del nacimiento de un niño a bordo de una neumática. El parto tuvo lugar a 180 kilómetros de Arrecife y los riesgos fueron mayúsculos tanto para la madre como para el bebé. La mujer, embarazada de término, se había embarcado sin ningún familiar que la acompañara, enfrentando sola un viaje lleno de incertidumbre.

Imagen del momento del vuelco del cayuco en el puerto de La Restinga, captado por las cámaras de TVC. / Efe
La situación evidencia que cada persona que llega a Canarias atraviesa realidades distintas. Gilzan, marroquí de 39 años y sin piernas desde niña, desembarcó en Lanzarote con una sonrisa y envuelta en una chaqueta de color negra. En el muelle la esperaban con una silla de ruedas. Su neumática había partido desde Agadir –en Marruecos–. Nunca se conoció la manera en la que Gilzan recorrió los más de 400 kilómetros que separan Casablanca, donde vivía con su madre, de Agadir. Y como Gilzan, en septiembre llegó a El Hierro –que concentra casi la mitad de todas las llegadas del año– una mujer albina. Una característica que, en el continente africano, conlleva estigmas arraigados a las creencias culturales.
Después de un 2024 marcado por cifras récord, con 46.375 personas llegando a las costas canarias, de las cuales 6.274 eran menores no acompañados, las administraciones políticas presentan el balance de 2025 como positivo. Sin embargo, detrás de este descenso, diferentes organizaciones internacionales como Human Rights Watch han señalado que la política de externalización de fronteras implementada por la Unión Europea revela un patrón de abusos en los controles migratorios. Mauritania ha sido el país más señalado: clave en la ruta atlántica, se mantiene este año como el principal país de origen de las pateras y cayucos que arriban a las Islas. De las 264 embarcaciones que llegaron en 2025, 130 partieron desde territorio mauritano, lo que representa un 49,2%: prácticamente la mitad. Ni la apertura por parte de España de dos centros de detención para personas migrantes en Mauritania ni el despliegue de distintos cuerpos de seguridad han logrado frenar la salida de cayucos desde el país.
Políticas migratorias
Esta situación se inscribe en un contexto más amplio que recuerda a las cárceles que la Italia de Giorgia Meloni abrió en Albania. Para los expertos, la lectura es clara: el endurecimiento de las políticas migratorias tanto en Europa como en Estados Unidos ha redefinido el mapa de la movilidad a nivel global.
El camino escogido por las administraciones en materia de política migratoria parece no ser el adecuado, y los datos así lo confirman. Este año han llegado al Archipiélago 17.790 personas, de las cuales 1.311 eran mujeres. Son las cifras de quienes lograron alcanzar el objetivo que se habían propuesto al embarcarse en un cayuco. Pero en la travesía se perdieron miles de vidas. Según el informe Monitoreo del derecho a la vida 2025, elaborado por el colectivo Caminando Fronteras, el número de personas fallecidas en todas las rutas migratorias hacia las costas españolas asciende a 3.090, de las cuales 192 eran mujeres y 437 menores de edad. Los riesgos de emigrar a bordo de una patera o un cayuco son extremos: este año desaparecieron 70 embarcaciones con todas las personas a bordo, dejando pocos supervivientes y cuerpos que nunca fueron recuperados. En la ruta atlántica, los datos del Gobierno de Canarias registran 34 desaparecidos y 26 fallecidos.

Una mujer sin piernas, entre las 38 personas rescatadas de la última patera en Canarias / Efe
Estos números reflejan un escenario mucho más amplio de tragedias. El 2025 quedará marcado como el año de la mayor catástrofe registrada en la ruta atlántica: 143 personas murieron en su intento de llegar a Canarias. Solo 16 lograron sobrevivir y se recuperaron los cuerpos de 70 víctimas. La embarcación, con 160 personas a bordo y salida desde Gambia, naufragó tras una semana en alta mar. No es un caso aislado. En mayo, el vuelco de un cayuco con 160 personas a bordo, a escasos metros de La Restinga, volvió a recordar la lista negra de la ruta canaria, donde la esperanza de una vida mejor fracasa antes de alcanzar tierra firme. Cuatro mujeres, dos niñas de cinco años y una adolescente murieron.
Naufragios
La tragedia de El Hierro puso de manifiesto una de las facetas más sensibles del fenómeno migratorio, que ha marcado la agenda política de 2025 y la nueva batalla política apunta a que seguirá condicionando la de 2026: los menores que llegan a las Islas sin la compañía de un familiar adulto. Esta situación conlleva un desamparo que recae sobre el Gobierno canario. Desde el Ejecutivo han denunciado que, dada la presión migratoria que soportan las Islas, no es posible garantizar los derechos de los niños y, en este contexto, este año se ha llevado a cabo la distribución de los menores por todo el territorio nacional mediante distintos mecanismos.
La medida no ha estado exenta de dificultades. Mientras el ministro Ángel Víctor Torres califica la reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería –que avala el reparto– como el gran «hito» de 2025, varias comunidades del Partido Popular impugnaron derivaciones del mecanismo ordinario para menores que debían salir antes del 19 de marzo para aliviar la contingencia en las Islas. La vía exprés, destinada a las nuevas llegadas que deben abandonar las Islas en 15 días, tampoco termina de arrancar al superar los plazos previstos. Y a ellos se añade la disputa con el Tribunal Supremo, que dictó un auto en el que obligó al Estado a atender a más de un millar de chicos solicitantes de asilo alojados en Canarias. Aquel auto no fue el último. Le siguieron dos a modo de reproche al Estado por el trato dispensado a los niños.

Detenidos dos directivos de Quorum Social 77 y clausurado uno de sus centros de menores / José Pérez Curbelo
Mientras la disputa política en torno a los menores continúa, el Archipiélago sigue recibiendo nuevas llegadas. Este año arribaron a las Islas, según los datos del Ejecutivo, 3.328 menores no acompañados, de los cuales 844 son solicitantes de asilo y requieren protección internacional al huir de situaciones extremas como guerras. La mayoría de estos chicos son malienses.
La mirada ahora se centra en 2026, un año clave para definir el rumbo de las políticas migratorias. El Pacto Europeo de Migración y Asilo será uno de los principales retos del año, pero su implementación conlleva riesgos: un enfoque basado en contención y externalización de fronteras, la posible creación de centros de retorno en terceros países y la aceleración de las deportaciones que podrían agravar las consecuencias de emprender un viaje lleno de incertidumbre.
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