Cinco personas pierden la vida cada día en el intento de alcanzar Canarias
La ruta atlántica, que se mantiene un año más como la más letal del mundo, registra 1.906 muertes en 2025

Un grupo de personas migrantes tras su llegada a Tenerife en cayuco. / Alberto Valdés / Efe
Cinco personas pierden la vida cada día en su intento de alcanzar las costas canarias. Una cifra que, lejos de ser aislada, ha dejado 1.906 víctimas mortales en 2025 en la ruta atlántica. El trayecto se mantiene un año más como el más letal del mundo, incluso en un contexto de descenso de llegadas a las Islas que este año se han reducido en un 60%. El drama migratorio no cesa y el Atlántico sigue siendo una de las puertas de entrada más peligrosas a Europa. Un mar que acaba con las vidas de miles de personas cuyo objetivo era alcanzar el continente.
Así lo recoge el informe Monitoreo del derecho a la vida 2025, elaborado por el colectivo Caminando Fronteras. El balance, publicado este lunes, eleva a 3.090 el número de personas fallecidas si se contabilizan todas las rutas migratorias hacia las costas españolas. De ellas, 192 eran mujeres y 437 menores. Este último dato se enmarca, además, en un contexto en el que Canarias acoge a miles de menores migrantes que llegan a las Islas sin la compañía de un adulto familiar, por lo que su tutela recae en la Comunidad Autónoma. Mientras la tensión entre regiones aumenta en torno a la atención y el reparto de los niños, otros siguen perdiendo la vida en el mar.
Tras un 2024 marcado por cifras récord, en el que el balance de Caminando Fronteras contabilizó más de 10.000 personas fallecidas en el mar camino de España, los datos de este año reflejan que el descenso de llegadas, sin embargo, no pone fin a las tragedias. Los riesgos de emigrar a bordo de una patera o un cayuco siguen siendo extremos. De hecho, este año han desaparecido 70 embarcaciones con todas las personas a bordo. El escenario se traduce en una realidad clara: pocos supervivientes y cuerpos que nunca llegan a ser recuperados.
Las muertes
La ruta argelina ha experimentado un aumento sostenido de los flujos migratorios, lo que la sitúa como la segunda más mortífera, con 1.037 fallecidos. Pese a ello, el balance del Ministerio del Interior desprende el elevado tamaño de los cayucos que se dirigen a Canarias convierte a esta ruta en la que mayor número de personas migrantes concentra. Aunque la vía argelina ha registrado un aumento en el número de embarcaciones, su volumen sigue siendo inferior al de la atlántica. En 2025, un total de 7.295 personas alcanzaron las costas del Archipiélago balear a bordo de 400 pateras, mientras que en Canarias llegaron 17.555 personas en 259 embarcaciones.
Hasta el 15 de diciembre se han contabilizado 303 tragedias en el mar - de las que 121 se dieron entre Argelia y Baleares, lo que supone un aumento significativo en esta vía -. Aunque el número total de víctimas mortales es inferior al de años anteriores, Caminando Fronteras explica que la situación responde, en gran medida, a un menor número de personas por embarcación. Una tendencia que, según el colectivo, refuerza la idea de que la mayoría de las muertes en las distintas rutas migratorias "no pueden explicarse como hechos fortuitos o inevitables, sino como el resultado de un sistema que sigue anteponiendo el control de las fronteras a la protección de la vida".
La investigación señala que la principal causa de mortalidad está vinculada a deficiencias en los medios de búsqueda y rescate, que han derivado en "demoras o inacción" ante embarcaciones en peligro. Estas actuaciones han provocado "naufragios y muertes evitables, además de situaciones de desamparo para quienes solicitaron auxilio en condiciones extremas".
Nuevas rutas
En este contexto, se han abierto nuevas rutas migratorias - por ejemplo desde Guinea Conakry, más lejana y peligrosa -. Una dinámica que coincide con la implantación de nuevos mecanismos de control en Mauritania. La ruta mauritana hacia Canarias se ha convertido, con amplia diferencia, en la más mortífera, al acumular 1.319 fallecidos, frente a la ruta Agadir–Dajla —la segunda más letal— que registró 245 víctimas. El descenso observado en la ruta atlántica, advirtió Caminando Fronteras, "no implica un desplazamiento de estas personas hacia la ruta del Mediterráneo occidental". Se trata "de circuitos migratorios distintos, con perfiles, trayectorias y lógicas de movilidad propias, que no son intercambiables y, por tanto, no pueden interpretarse como una sustitución de una ruta por otra".
Así, personas procedentes de 30 países distintos han perdido la vida intentando llegar a las costas españolas este año. Un dato que evidencia cómo el endurecimiento de las políticas migratorias —tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea— ha transformado las dinámicas de la movilidad. Ejemplos claros de esta deriva son la política impulsada por la Italia de Giorgia Meloni, con la creación de centros de detención para personas migrantes en Albania, o el modelo replicado por España que, a través de fondos europeos, ha puesto en marcha dos centros de detención en Mauritania.
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