El Hospital de La Candelaria aplica una nueva técnica quirúrgica que elimina las arritmias sin daños colaterales
El Hospital de La Candelaria aplica una técnica novedosa para llevar a cabo ablaciones cardiacas mediante pulsos eléctricos que permite reducir los tiempos de recuperación

El cirujano realiza las ablaciones en quirófano mientras otro compañero guía las imágenes en la sala contigua. / Andrés Gutiérrez

La vida en el interior de los quirófanos es pausada e imprevisiblemente frenética. Varios sanitarios se agolpan atentos frente a los monitores ubicados en un cubículo – pequeño pero bien provisto– que muestran en tiempo real la actividad de un corazón que no funciona como debería. Apenas a unos metros de separación, en la sala contigua, un hombre yace anestesiado sobre una camilla, ajeno a la cuidada técnica que un cirujano le está practicando para mejorar su calidad de vida.
Innovación en cirugía cardíaca
Desde hace un mes, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria se ha estado afianzando el uso de un nuevo material y una nueva técnica que permite no solo salvarle de un futuro infarto cardiaco, sino también irse a casa en pocas horas con un corazón nuevo y sin apenas efectos secundarios.
Esta innovación aplicada en los quirófanos del centro hospitalario surge de la aplicación de la llamada electroporación. Una técnica que consiste en dañar con pulsos eléctricos y de manera controlada parte de la intersección que conecta el corazón con las venas pulmonares, realizando una ablación mucho más limpia y precisa.
El paciente que se encuentra inconsciente, tumbado en la fría camilla, padece una arritmia en uno de los lugares más comunes de los que pueden partir estas irregularidades: las venas del pulmón. El objetivo es evitar que este latido a contratiempo se propague y pueda provocar taquicardias o, incluso, un futuro infarto de miocardio. No en vano, las venas del pulmón son conductores del flujo sanguíneo.
El conjunto de ambas habitaciones del interior del quirófano parece formar parte de un elaborado videojuego inmersivo. Al visitante lo recibe una claustrofóbica habitación en la que los distintos miembros del equipo quirúrgico (cirujanos, enfermeras, auxiliares y anestesistas) entran y salen, se acomodan, dan instrucciones o contemplan el proceso atentamente. Contemplan en distintas pantallas imágenes de la cavidad torácica interior del paciente, una reconstrucción en 3D de su corazón y un electrocardiograma que emite pitidos repetitivos y síncronos.
En el interior de un videojuego
Sentando frente a la pantalla de un ordenador, un médico usa el ratón para rotar la representación 3D de la aurícula izquierda del paciente siguiendo las instrucciones de su compañero en el interior del quirófano para que este pueda «ver» mejor lo que está haciendo y sepa hacia dónde dirigir el catéter. En la sala interna, frente al cuerpo dormido del paciente, se encuentra este cirujano que, sonda en mano, se concentra para eliminar mediante pulsos eléctricos el tejido seleccionado de la aurícula izquierda del paciente. El objetivo de estas quemas controladas es eliminar cualquier posibilidad de que la arritmia pueda llegar al corazón.
En este caso, la arritmia del paciente que yace completamente dormido está generada por un tejido que se ha desprendido de una de las cuatro venas pulmonares que conectan con la aurícula izquierda. «Es un caso muy común», explica Diego Valdivia, cirujano del centro hospitalario, que insiste en que existe mucha bibliografía científica que estudia cómo resolver este tipo de problemas en el corazón.
Lo novedoso no es, sin embargo, el procedimiento en sí —que lleva décadas llevándose a cabo en los quirófanos de todo el mundo– sino que esa ablación se realice mediante electricidad, ya que evita dañar otros órganos. «Esto es un procedimiento que lleva varias décadas, pero generalmente se realiza con otro tipo de energía, por ejemplo, con radiofrecuencia que produce calor, con frío o con láser», explica Valdivia.
Reducción de efectos secundarios
Con el tiempo, sin embargo, se ha comprobado que este tipo de técnicas, aunque eficaces, provocan algunos efectos secundarios. «Nos percatamos de que, en algunas ocasiones, podía ser contraproducente para el paciente», insiste Valdivia.
Riesgos en la ablación de venas pulmonares
En concreto, como revela el cirujano, podría generar perforaciones, fístulas en el esófago o sangrado. «El mayor problema lo teníamos en la ablación de las venas del pulmón, porque están en contacto cercano con algunos nervios, el esófago, los bronquios y otras estructuras, y suponía un riesgo de dañarlas», sentencia.
Catéter más fino
No es la única novedad que ha aplicado en este quirófano futurista canario en los últimos meses. Con la introducción de la electroporación, también se ha abierto la puerta a la incorporación de un catéter más fino para realizar estas cirugías. Un simple cambio que, sin embargo, también contribuye reducir los efectos secundarios asociados a la propia intervención. «Este sistema nuevo permite una aplicación dual de energía, la electroporación y radiofrecuencia tradicional», insiste. Esto permite, además, utilizar uno u otro dependiendo de si la zona en la que aplicarlo es más o menos gruesa; más o menos sensible o colinda con otro órgano que pudiera dañarse.
Cabe recordar que este pequeño tubo debe introducirse por la vena femoral –la vía más rápida para llegar al corazón–, por lo que, si es de unas dimensiones considerables, puede provocar ciertos daños transitorios en el paciente. «Esto puede ocasionar algunos problemas que tradicionalmente han obligado a mantener al paciente en observación unas horas, pero creemos que con el nuevo diámetro podríamos incluso reducir ese tiempo y que la cirugía sea casi ambulatoria», revela Valdivia. Esto último, sin embargo, solo se hará realidad con el tiempo y si el método demuestra la eficacia que parece presagiar.
Por lo pronto, este cambio técnico está logrando ya unos resultados nunca antes vistos en el tratamiento a los pacientes con arritmias. «Terminamos la operación en menos de una hora y, si operamos por la mañana, el paciente puede irse a su casa por la tarde», concluye.
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