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Europa confía en un investigador de Canarias para resolver el dilema de los gatos callejeros

Un científico del IPNA consigue una codiciada ayuda para financiar un proyecto con el que pretende dar respuesta a los problemas de convivencia entre humanos y animales

Dos gatos en un refugio de Tenerife.

Dos gatos en un refugio de Tenerife. / Carsten W. Lauritsen

Santa Cruz de Tenerife

Un investigador del Archipiélago ha sido seleccionado a nivel europeo para resolver un conflicto que trae de cabeza a la mayoría de regiones: qué hacer con los gatos callejeros y, sobre todo, cómo contentar a todo el mundo con la solución. El canario de adopción –como él mismo se considera, ya que, nació en León pero lleva años afincado en las Islas– Pablo Alonso está, sin duda, ante un gran desafío.

Si pregunta a un biólogo o a un ecólogo le dirá que estos felinos son una amenaza para la biodiversidad y, en concreto, para las especies endémicas. Si por el contrario, acude a un animalista, este le mostrará su preocupación por el bienestar animal y defenderá que pueden ser alimentados o vivir en colonias. En Salud Pública quizás vean a estos peludos como transmisores de enfermedades a humanos y, dentro de una misma comunidad de vecinos, encontrará a propietarios en contra y a otros que incluso les den de comer –con frecuencia mujeres, apodadas gateras–. En las zonas rurales pasa algo similar: los cazadores creen que son enemigos que acaban con sus presas y los agricultores los utilizan para evitar que los ratones se coman sus cosechas.

Ante este panorama, surge una pregunta: ¿hay alguna fórmula realista para abordar este conflicto? El investigador del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está en busca de una respuesta que, gracias a una prestigiosa beca europea, parece estar cada vez más cerca.

Un giro en su carrera

Alonso, con el proyecto Frontcat, es el primer miembro del CSIC Canarias que consigue una Consolidator Grant, una de las becas más prestigiosas a nivel científico y que en las Islas solo han conseguido unas seis personas procedentes de otros organismos como la Universidad de La Laguna (ULL) o el Instituto de Astrofísica (IAC). Esta ayuda, concedida por el European Research Council (ERC), es una inyección de dos millones repartidos en cinco años que le servirán para no tener que preocuparse por buscar financiación, uno de los grandes quebraderos de cabeza de quienes se dedican a las ciencias en España.

«Es un giro en mi carrera porque este es el sueño de todo científico, pero también tendrá un impacto en el Archipiélago porque este proyecto traerá talento investigador al territorio y promoverá el estudio de las Ciencias Sociales y las Humanidades», destaca. En concreto, al estudio planteado por Alonso se unirán otras seis personas más para lograr darle un enfoque antropológico, histórico y con perspectiva de género.

Su trabajo, como él mismo relata, parte de una idea sencilla: muchos gatos viven y se mueven entre casas, granjas, colonias felinas y reservas naturales, y ahí surgen tensiones entre la conservación de la biodiversidad, el bienestar animal y los usos y costumbres tradicionales del gato. Para gestionar este problema, desarrollará un modelo de gobernanza multiespecie donde se tenga en cuenta a los gatos como actores en el conflicto, no solo como elementos pasivos.

Para el investigador becado, detrás de este ambicioso planteamiento se esconde una intención clara: transformar un problema cotidiano en conocimiento de excelencia y herramientas útiles para la convivencia.

Una guía para otros conflictos

A corto plazo, aportará soluciones aplicables a municipios y organizaciones. A medio y largo plazo, subraya, colocará a Europa a la vanguardia de «un cambio de paradigma», exportable a otros enfrentamientos humano-animales. Con el trabajo, por tanto, crearán un marco de actuación que no solo servirá para conocer mejor el conflicto con los gatos asilvestrados, también crearán una hoja de ruta que permitirá gestionar problemas similares en otros territorios y que podrá adaptarse a otros animales, como los osos o los perros callejeros.

Según argumentó, no se puede cometer el error de pensar que es lo mismo controlar a una paloma que a un jabalí. «El gato, por ejemplo, requiere una gobernanza muy especial porque se adapta a muchos entornos, vive solo o en colonias y es muy flexible. Antes, para intentar controlar a la población se organizaban redadas para recogerlos y matarlos, pero incluso así era muy difícil atraparlos», resaltó.

En Canarias, el problema con estos felinos se agrava aún más dada la cantidad de flora y fauna endémica que esconde el Archipiélago. «Es un conflicto especialmente crítico en las Islas y, dado la polarización social que genera, resulta fundamental abordarlo; las respuestas desde arriba hacia abajo son insuficientes, se necesita una gobernanza que integre saberes locales, valores rurales, el conocimiento experto y también el que se adquiere a través de los cuidados a los animales», argumentó el experto.

En el proyecto también habrá una parte audiovisual que documentará el problema desde distintas perspectivas, implicando a todos los actores. Así, añade, pondrán cámaras en colonias felinas para ver cómo se comportan los gatos ayudados por cuidadoras y le pedirán a biólogos grabaciones para ver cómo cazan por la noche. «Todos podemos ver el conflicto desde puntos de vista diferentes, lo que queremos es generar formas de convivencia y soluciones que contenten un poco a todo el mundo, teniendo en cuenta que, como en todo conflicto social, siempre habrá alguien disconforme», apunta.

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