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Cómo evitar que la Navidad acabe en el baño o en el hospital: Estas son las recomendaciones de Sanidad

Junto a los atracones, las toxiinfecciones alimentarias son uno de los peligros que traen consigo las comidas navideñas

Salud Pública recomienda extremar las medidas de higiene, sobre todo, en hogares con población de riesgo

Dos personas compran pescado en un puesto del Mercado de África.

Dos personas compran pescado en un puesto del Mercado de África. / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

Entre la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, las uvas, los churros y el roscón de Reyes, habrá muchos canarios que encadenen festín tras festín sin tener ni siquiera un día de tregua. Con este panorama, no solo es importante evitar los famosos atracones, sino que también tienen que andar con ojo en la cocina, cuando manipulen los alimentos.

Para pasar unas fiestas libres de toxiinfecciones –enfermedades que se producen tras ingerir comida contaminada–, es importante extremar las medidas de higiene; en especial, en aquellas mesas donde se sienten niños, embarazadas, mayores e inmunodeprimidos, por ser los grupos de mayor riesgo frente a bacterias como la salmonella.

La Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad lanzó ayer una serie de recomendaciones para evitar sustos durante estas fechas. Además de las más habituales, como el lavado frecuente de manos o la limpieza de utensilios de cocina, destacaron otras precauciones que deben intensificarse en esta época.

Alimentos crudos

Los alimentos crudos son los que más dudas suelen generar en las cocinas y también los que dan más problemas. Estos, al no beneficiarse del efecto germicida del calor del cocinado, tienen un mayor riesgo y, por ello, merecen un mimo especial. Sanidad, por tanto, aconseja comprar materias primas en buenas condiciones de frescura, que cumplan las normas de presentación, de conservación y de etiquetado.

En el caso del pescado, hay que congelarlo a menos veinte grados y durante un mínimo de 48 horas para evitar la presencia del anisakis. Este parásito puede causar reacciones alérgicas –urticaria, picor, asma e, incluso, shock anafiláctico– o una infección digestiva que puede derivar en dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarreas e inflamación intestinal u obstrucción, en los casos más graves.

Cuando se trata de vegetales crudos, como la lechuga o el tomate, lo ideal es sumergirlos durante unos minutos en agua con unas gotas de lejía –siempre con productos que especifiquen que son aptos para este uso– para luego lavarlos otra vez con agua corriente.

Conservación

Aunque los mayores riesgos estén en alimentos crudos como el sushi, el tartar o el carpacho, lo cierto es que aquellos que pasan por el fuego tampoco están totalmente libres de infecciones. Durante el cocinado, el calor debe ser suficiente para destruir los gérmenes. Sobre todo es peligroso que las carnes de aves y las carnes picadas queden crudas o poco hechas.

Una vez preparados, se enfrentan a otro enemigo: una temperatura ambiente elevada que favorezca la rápida multiplicación de bacterias y la formación de toxinas en los alimentos. «Cuando no se vayan a consumir de inmediato, es imprescindible mantenerlos en caliente o conservarlos en frío», advierten desde Salud Pública.

En este sentido, el Organismo enumera una larga lista de alimentos que, al ser consumidos en frío, deben mantenerse siempre en refrigeración: carnes, vísceras, embutidos, quesos frescos, salsas, leche y derivados, dulces, tartas o cualquier postre con crema o huevo, ensaladas y ensaladillas.

Comidas preparadas

La misma orden es aplicable para muchos otros imprescindibles de las comidas navideñas: albóndigas, carne con papas, croquetas, semiconservas como anchoas, boquerones en vinagre, jamón cocido o patés. Asimismo, aclaran, los alimentos refrigerados deben ser calentados con rapidez antes de su consumo, hasta alcanzar una temperatura igual o superior a los 65 grados en el centro del plato. Para aquellos que se ingieran en frío, lo mejor es evitar demoras una vez se saquen del frigorífico.

Huevos

Los huevos, utilizados en un sinfín de recetas navideñas, son otro de los alimentos que merece un capítulo aparte. Cada año están detrás de la mayoría de casos de salmonelosis en las Islas. Aunque muchos de estos incidentes se podrían evitar si, por ejemplo, no se lavan o no se cascan en el borde del plato. «Hay que vigilar que el huevo crudo no entre en contacto con otros alimentos y que su cáscara no presente suciedad, fisuras o roturas», subrayan desde Sanidad.

Restauración

La Consejería también recomienda adoptar medidas de prevención incluso cuando se come fuera del hogar. En concreto, en establecimientos de restauración es necesario examinar la higiene y la limpieza del local, asegurándose de que hay agua corriente y de que la presentación de alimentos se hace en vitrinas refrigeradas. Eso sí, por muy buena pinta que tengan, es mejor pasar de aquellos alimentos que estén almacenados sin protección a temperatura ambiente. El personal que manipule alimentos también debe tener ropa limpia y exclusiva de trabajo, así como gorro o protector del cabello.

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