Las cumbres de La Palma marcarán el inicio del calendario de 2026 de 'National Geographic'
El fotógrafo canario Saúl Santos vuelve a conquistar la revista ‘Viajes’ de este medio, con una instantánea de su isla natal

El mar de nubes desde las cumbres de La Palma es la portada del calendario de 2026 de la revista 'Viajes', de 'National Geographic'. / Saúl Santos
El perfil de los senderos casi imposibles de las cumbres de La Palma luce con orgullo en el calendario de 2026 de la conocida revista Viajes de National Geographic. Detrás de esa impactante instantánea está el talento de un canario: Saúl Santos. Este fotógrafo, natural de la localidad de Fuencaliente, ha conseguido hacerse con la portada de una de las publicaciones más prestigiosas del mundo y capitanea una colección de imágenes que, procedentes de creadores de varios países, ilustrarán los doce meses del próximo año.
No es la primera vez que Santos llama la atención de importantes medios internacionales con sus espectaculares fotografías. Anteriormente, ya había publicado con esta revista. Su particular visión de los paisajes de La Patagonia, un lugar que tiene un significado muy especial para él, y otras dos imágenes de La Palma –entre ellas una de la erupción del Tajogaite– también llamaron en su día la atención de los editores del National Geographic e ilustraron sus portadas.
Un paisaje marcado por la pandemia
Santos firma así un nuevo hito en su carrera, aunque esta vez lo ha hecho de una forma distinta. En esta ocasión, y gracias a su talento, el característico mar de nubes y las cumbres de la Isla Bonita marcarán el inicio del año nuevo. Una postal que llegará a hogares y oficinas de todos los rincones del mundo gracias al calendario. «Esa foto fue tomada justo después de la pandemia por el coronavirus, cuando ya nos dieron libertad y terminó el confinamiento», cuenta. Santos no sabe con certeza si ese tiempo confinado había servido a la naturaleza para sacar a relucir su mejor cara, pero a través de sus ojos, el paisaje se encontraba en su «máximo esplendor». Quizás, la ausencia humana prolongada en el tiempo fue el factor clave para que las cumbres de su isla natal relucieran de aquella manera. Pero una cosa si tenía clara: era una oportunidad que tenía que aprovechar.
Durante esos meses pudo tomar muchas fotos. De hecho, a día de hoy continúa encontrando trabajos «muy bonitos» de aquella época en el archivo. A medida que iba explorando esa naturaleza intacta por meses, una idea rondaba su cabeza. Tenía en su mente la que sería la imagen perfecta, pero sabía que las condiciones para obtenerla eran muy difíciles de encontrar. «La naturaleza no siempre te da las condiciones que quieres. De hecho, el 90% de las veces tienes que adaptarte y eso a veces puede llegar a ser frustrante», revela.
Encontrar el mar de nubes tan bajo como él quería es poco frecuente. «Y que encima cubriera las dos vertientes de las cumbres aún más», añade. En general, la postal que se suele captar de esta zona de La Palma es la de la famosa cascada de nubes. Pero ese día se dio cuenta de que era diferente. En ese momento, el fotógrafo se encontraba aún por debajo del manto. «No quería hacerme muchas ilusiones, pero subí al punto desde el que quería tomar la foto y me encontré con un paisaje espectacular». Santos aún recuerda esa sensación que inundó su cuerpo al ver el paisaje. «Le dije a mi pareja –que le acompañó durante todo el trayecto– que no pensaba celebrarlo en voz alta para no ser gafe», agrega. Temía, en cierto modo, que sus expectativas no lograran alcanzar la realidad y lo que captaban sus ojos. Sin embargo, la suerte estaba de su parte. «Nos acompañó todo. La luz, las condiciones, el momento e incluso el cielo estaba fotogénico», aclara.
Referencia humana
Fue entonces cuando le pidió a su mujer Sladjana Apostolovski que se colocara en el encuadre. Para Santos, ella es su gran apoyo. «Desde que la conocí he crecido personal y profesionalmente», señala. Apostolovski le acompaña a casi todos sus viajes, le asesora y, lo más importante para él, siempre está en los momentos difíciles.
Las referencias humanas son un recurso bastante usado por los fotógrafos. «Hay veces en las que esta técnica no encaja con el lugar, pero en este caso decidí utilizarla para dimensionar el paisaje». Además, le sirvió para que el público pudiera intuir que era un entorno de fácil acceso. Y la decisión fue acertada. «National Geographic, y en concreto la revista Viajes, valora las fotografías que muestran destinos atractivos y accesibles. Y así fue». Santos aún no lo sabía, pero su Isla y su mujer se habían convertido en ese preciso instante en los protagonistas de 2026.
Erupción del Tajogaite
Para Santos es todo un orgullo que La Palma vuelva a ser portada de una revista de este calibre. Lo fue por primera vez en 2021, con otra muestra de la cascada de Los Tilos y que se convirtió en su cubierta más especial. También llevaba su firma. «Ver como la tierra que me crio y me lo ha dado todo salía en National Geographic fue increíble». Ese mismo año también vivió otro acontecimiento histórico en la Isla Bonita que le valió para alcanzar su cuarta portada: la erupción del Tajogaite.
Hasta entonces, los paisajes mas impresionantes los había visto en La Patagonia, en Argentina. «Eran paisajes increíbles. Glaciares, las cataratas de Iguazú y las montañas más espectaculares y salvajes del mundo», recuerda. Ante su asombro por los paisajes descubiertos, decidió publicar en un foro de fotografía una de las muestras junto a un comentario: «Creo que he visto los elementos de la naturaleza más bonitos de la Tierra». Pero alguien le advirtió que aún le faltaba presenciar un volcán.
«Todos los canarios tenemos en mente a estos fenómenos de la naturaleza, especialmente los palmeros porque tenemos los volcanes más recientes», detalla. Santos no concibe la existencia de una naturaleza buena o mala. «Simplemente, tuvimos la mala suerte de que afectó a una zona bastante poblada e hizo mucho daño».
Popurrí de sentimientos
Pese a ello, y como cualquier otro fotógrafo curioso, vio en el Tajogaite una oportunidad. «Para mí fue algo indescriptible y experimenté una mezcla de emociones impensables». Por un lado, Santos había podido ver con sus propios ojos un espectáculo de la naturaleza asombroso. Incluso fotografiarlo. Pero por otro, los sentimientos ocasionados del desastre eran inevitables. Aun así, su trabajo le valió para que un pedazo de la historia de Canarias pudiera viajar a través de numerosas revistas de prestigio a cualquier rincón del mundo.
El palmero siempre ha llevado sus orígenes por bandera. «Mi pasión por la naturaleza viene desde muy pequeño, cuando mi padre me inculcó ese amor hacia los paisajes», señala. Su padre era fotógrafo y se encargaba de hacer las imágenes de las guías turísticas de La Palma. «Yo lo acompañaba y creo que ese afán por compartir mis vivencias a través de las imágenes viene de ahí».
Primeros pasos
Se decidió a estudiar un ciclo de fotografía y realizó sus prácticas, precisamente en el periódico EL DÍA-La Opinión de Tenerife. Comenzó a trabajar como fotoperiodista en varios medios y en 2007 decidió dar el salto a otro continente. Fue entonces cuando viajó hasta Argentina, un lugar que marcó un antes y un después en su vida.
Allí, al otro lado del mundo, logró capturar las fotografías mas impactantes hasta el volcán de La Palma. «National Geographic contactó conmigo. Ya les había mandado trabajos, pero no había conseguido llamar su atención», dice. Pero en ese momento fue diferente. «Se convirtió en mi primera portada con ellos y por eso La Patagonia tiene un lugar especial para mí». De hecho, dos de sus cinco portadas internacionales proceden de este lugar.
«Para mí eso era lo máximo a lo que podía aspirar y fue lo que me permitió adquirir el reconocimiento que tengo a día de hoy», señala. Allí no solo consiguió ese impulso gigantesco a su carrera, sino que además descubrió el que sería el rumbo de su vida profesional. «Me di cuenta que la fotografía y los viajes eran mis dos grandes pasiones y decidí enfocar mi trayectoria en ello», narra. Comenzó a realizar trabajos a cambio de vuelos y estancias y aprovechó para fotografiar otros lugares de los confines del mundo y otros países de América del Sur.
Modo de trabajo
A día de hoy, Santos continúa disfrutando de su trabajo y de la que también es su pasión. Su proceso es sencillo, pero cauteloso. Siempre intenta ser lo más fiel posible a la naturaleza. «Creo que mi trabajo ha sido reconocido por transmitir con sinceridad lo que mis ojos ven», añade. De hecho, hasta ahora el fotógrafo ha conseguido publicar sus imágenes unos 70 medios de todo el mundo y ha logrado alcanzar 40 portadas de otras revistas, prensa y libros –nacionales e internacionales–.
Suele buscar el punto más atractivo de cada zona. «Cuando me voy de viaje, lo primero que hago es un reconocimiento del lugar. Analizo cada espacio y, en base a mis gustos o al trabajo encargado, comienzo a valorar las condiciones», narra. Estudia las luces y el clima de cada paisaje y escoge el momento del día más adecuado, que suele ser el amanecer o el atardecer.
Nuevas metas
Para él, haber conseguido de nuevo la atención de National Geographic es un logro, sí. Pero no el último. «Mi meta es que mis fotografías sigan llegando a las personas». Aunque no puede negar estar orgulloso de lo que ha conseguido.
Se ha convertido en un auténtico referente internacional de la fotografía de Canarias y ha logrado que la belleza de la Isla Bonita deslumbre a los amantes de la naturaleza de todo el planeta. Y ahora, los agrestes perfiles de las montañas canarias acompañarán las hojas del calendario del próximo 2026.
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