Fallece Enrique Rojas Guillén, padre fundador de la Orquesta Sinfónica de Tenerife a los 81 años
El gestor musical tinerfeño se encargó de profesionalizar la orquesta y hacerle un hueco en el circuito nacional e internacional, sobre todo en la década de 1980

Enrique Rojas Guillén frente al Auditorio de Tenerife, durante el homenaje que le hicieron por su 80 cumpleaños, en 2024. / El Día

Enrique Rojas Guillén, considerado el padre fundador de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, de la que fue gerente entre los años 1973 y 1992 y entre 2000 y 2004, así como director general del Auditorio de Tenerife, falleció esta semana a los 81 años. El gestor musical tinerfeño también gestionó las orquestas sinfónicas de Galicia y Castilla y León y fue asesor de ambiciosas restauraciones como las de los teatros Leal de La Laguna y Guimerá de Santa Cruz de Tenerife, así como del Rosalía de Castro, ubicado en La Coruña.
La organización de conciertos al aire libre, los conciertos para escolares y las giras internacionales desde Canarias llevan su firma. Un hombre «intuitivo» que supo darle a la Sinfónica de Tenerife lo que precisaba en cada momento para llegar a convertirse en la formación de primer nivel internacional que es hoy en día. Gracias a él, además, el Festival de Música de Canarias adquirió el carácter regional que lo caracteriza en la actualidad, puesto que en un primer momento nació para desarrollarse únicamente en Gran Canaria.
Nuevas generaciones
Rojas Guillén dedicó su vida a la música y fomentó el aprendizaje de las nuevas generaciones. Además, fue el encargado de posicionar a la Sinfónica de Tenerife en Canarias, España y el extranjero. Cuando tan solo existían tres orquestas sinfónicas en el territorio nacional, él se encargó de la gestión de todas ellas, por lo que es considerado uno de los precursores del sinfonismo en España. A pesar de que pasó largas temporadas fuera de Canarias, ocupando puestos de responsabilidad en otras regiones del país, siempre se mantuvo vinculado a la música de Tenerife, a donde regresó a comienzos de la década de los 2000 para encargarse de la inauguración del Auditorio de Tenerife, aunque finalmente no pudo asistir por problemas de salud.
Precisamente en octubre de 2024, cuando cumplió 80 años, fue el protagonista de un homenaje realizado por la Sinfónica de Tenerife puesto que, gracias a su dilatada gestión, reforzó la estructura de la formación durante una de sus etapas más transformadoras y la condujo a nuevos horizontes junto al director honorario Víctor Pablo Pérez y la secretaria técnica, Carmen Kemper. Precisamente Pérez lamentó este fallecimiento y tuvo palabras de recuerdo para el que ha sido su compañero durante buena parte de su carrera profesional.
Patronato Insular de Música
Pérez destacó la labor que realizó Rojas Guillén al frente del Patronato Insular de Música del Cabildo de Tenerife, y su empeño por reconvertirlo en una orquesta profesional. «Fueron años magníficos y de mucho trabajo porque era un hombre incansable, muy generoso y dialogante», afirmó Pérez, quien resumió que Rojas Guillén era «un hombre que amaba muchísimo la música».

Víctor Pablo Pérez, Carmen Kemper y Enrique Rojas Guillén. / El Día
Dedicación y legado. Esos son los dos términos empleados por aquellos que lo conocieron para hablar de la vida y la carrera de Rojas Guillén, quien recordaba los primeros años de la Sinfónica de Tenerife como un tiempo marcado por la creatividad y el esfuerzo para sacar adelante cada proyecto. Quienes tuvieron la oportunidad de trabajar con él en aquellos años hablan de su «tenacidad y visión», gracias a las cuales contribuyó a hacer de la Sinfónica de Tenerife una de las orquestas de referencia en España.
Gestor incansable
A través de sus perfiles en las redes sociales, la formación isleña destacó el buen «compañero y amigo» que fue Enrique Rojas Guillén durante los años que estuvo vinculado a ella. El director técnico de la Sinfónica de Tenerife, Daniel Broncano, puntualizó que «no fue solo el gerente histórico», sino que además «fue uno de esos gestores que, con trabajo constante y visión larga, ayudaron a definir el ecosistema de la música clásica en España». Broncano habló en primera persona al afirmar que «buena parte de quienes hemos llegado después a la gestión cultural y a las orquestas hemos aprendido, directa o indirectamente, de ese legado», y celebró la huella que dejó en Tenerife y, más tarde, en Galicia y Castilla y León.
La Orquesta Sinfónica de Tenerife fue construyendo su leyenda a lo largo de las décadas de 1970, 1980 y 1990 y durante todo ese tiempo Rojas Guillén destacó como una «figura central de esa maquinaria diaria que hace posible lo extraordinario». Daniel Broncano fue más allá al afirmar que muchos músicos y trabajadores de la plantilla actual de la formación «conocieron de primera mano aquellos logros» y aún hoy continúan alabando el trabajo realizado por el gestor musical: «Quienes nos incorporamos después sabemos que una parte de lo que hoy es la Sinfónica se apoya en esa etapa y en esa manera de entender el oficio».
Imagen perfecta
«Más allá del brillo de proyectar a Tenerife en el mundo a través de su orquesta, lo que más he admirado de Enrique es su sentido práctico, su clarividencia y su capacidad de trabajo», indicó el director de la Sinfónica, quien reconoció que guarda «como un tesoro» haber podido compartir con él conversaciones en las que daba a conocer escenas cotidianas de su época al frente de la formación, «como aquella de los años ochenta en la que compraba lejía para ‘afinar los retretes’ de los teatros que iban a recibir a los grandes solistas. Esa es una imagen perfecta de lo que es, de verdad, la gestión cultural: tesón, convicción y cuidado de cada detalle».
Enrique Rojas Guillén estuvo interesado por el devenir de la Orquesta Sinfónica hasta sus últimos días. En este sentido, Broncano recordó las últimas palabras que intercambió con el fallecido, quien le mostró una inmensa alegría por ver el Auditorio de Tenerife «lleno para escuchar a nuestra orquesta», cuando le transmitió su deseo de que «el no hay entradas se volviera costumbre». Ahora, Broncano hace suyo el mandato simple y definitivo de Rojas Guillén: «Nunca, nunca, nunca debemos desanimarnos».
Capacidad permanente
El consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, expresó que Rojas Guillén fue una «persona fundamental» en la puesta en marcha de la Sinfónica de Tenerife, así como en la «difusión de la música clásica en Tenerife, Canarias y en España». El consejero insular lo recordó como «una persona siempre positiva y optimista que apostaba por nuevos proyectos», y eso lo llevó precisamente a trabajar también en Galicia –entre 1993 y 2000– y en Castilla y León –de 2004 a 2010, hasta donde «llevó su buen hacer». Dijo que Rojas Guillén poseía «una capacidad permanente y enorme de ilusionarse por los proyectos», y eso se traducía en una gran «capacidad de innovación y antelación, que era casi mágica». Por todo ello, lamentó que «se nos ha ido uno de los grandes de la gestión musical».
Juan Manuel Castañeda, quien fuera director general de Cultura del Gobierno de Canarias, afirmó que «hemos perdido un referente del ámbito musical, quien hizo un trabajo inmenso, tanto en Canarias como en el exterior» y destacó la proyección internacional que le concedió a la Sinfónica de Tenerife, «una de las mayores dificultades que tenemos en la creación cultural de Canarias y a la que él supo hacerle frente».
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