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‘Dramedia’ en cuatro actos

Último brindis de la primera etapa de Pedro Ortega al frente de la patronal. Hombre de paz para tiempos de consenso, de esos a los que las bambalinas deprimen y brillan en escena sin buscar refugio en el histrionismo

Cuarto brindis de Pedro Ortega como líder del empresariado de la provincia de Las Palmas.

Cuarto brindis de Pedro Ortega como líder del empresariado de la provincia de Las Palmas. / J. Pérez Curbelo

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

Cuarto brindis de Pedro Ortega como líder del empresariado de la provincia oriental. Si habrá quinto -y sexto, y séptimo...- es cuestión que se resolverá en meses venideros, cuando, llegado el caso, toque colocar las urnas. Cuatro años en los que el terorense ha traído a sus convites navideños a Séneca, Saramago, la mitología griega y, ayer, al dramaturgo griego Esopo.

Un mandato de consenso que el presidente de la CCE inauguró casi con la mascarilla puesta y con el reto de «salir reforzados de la dificultad». Pura resiliencia senequista para empezar a caminar. Al poco, un caballo desbocado llamado turismo para ver galopar los beneficios como nunca antes.

Pero al pura sangre le salió contestación, la de una ciudadanía que no ve el reflejo de tanto éxito en sus cuentas de resultados. O mejor, a la que la inflación y cuentos de terror como el de intentar tener una casa en la que vivir le consumen cualquier pedrea o premio de mayor cuantía que pueda tocarles en las negociaciones salariales. Un dato: el salario mínimo crece como nunca antes lo había hecho y Canarias es la segunda comunidad autónoma más beneficiada por ello, pero los índices de pobreza ahí siguen, siempre cerca del 30%.

Y, sin embargo, lo recordó ayer Pedro Ortega, cualquier solución pasa por el turismo. O mejor, cualquier camino hacia una solución parte de la actividad alojativa. Pero el turismo «no es solo alojamiento», también es «industria, salud, cultura, gastronomía, innovación, empleo cualificado...», expuso el presidente de la CCE. La aspiración, relató Ortega, es hacer crecer otras actividades económicas, pero la llave que abre esa puerta es el turismo.

A Séneca le siguió José Saramago en la segunda ocasión en que a Pedro Ortega le tocó dirigirse a los empresarios. Corría el año 2023 y era tiempo de abandonar la ceguera, de recordar que detrás de cada cosa que funciona -el agua, la luz...- «siempre hay personas que abren y cierran válvulas», es decir, «empresarios y trabajadores». Toda una «llamada a la conciencia social y al valor del diálogo». A este último los empresarios le dan todo el peso que se le restó, sin oírse sus protestas, en 2012, cuando la reforma laboral de Mariano Rajoy lo redujo a la práctica nada. Ayer, Ortega cargó contra la ceguera de quien «legisla o decide de espaldas a quienes generan prosperidad y empleo». Si había dudas sobre el destino del torpedo, el dirigente empresarial las resolvió: «El Ministerio de Trabajo» que dirige Yolanda Díaz.

Hace un año, tocó el turno de ser citados a los Campos Elíseos de la mitología griega. «Una forma de recordar que Canarias siempre ha sido imaginada [...] casi como una promesa de felicidad» que hay que preservar trabajando para ello cada día. Séneca, Saramago y la mitología, «tres capítulos de una misma historia; la de los empresarios». Ayer, el cuarto, de la mano de Esopo: «La unión nos hace tan fuertes como débiles la desunión». Fin.

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