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Entrevista | David Olivera Fotógrafo y cineasta

David Olivera (fotógrafo y cineasta): «Estrenar el documental 'Cincuenta' no es el final del viaje; es una etapa más»

Estrena ‘Cincuenta’, un documental con el que celebra su cumpleaños a través de un viaje en caravana por Norteamérica

David Olivera en el Espacio Price de Santa Cruz de Tenerife.

David Olivera en el Espacio Price de Santa Cruz de Tenerife. / Maria Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

El fotógrafo y cineasta canario David Olivera estrena Cincuenta, su primer largometraje documental como director, y con el que propone un viaje de 50 días por diferentes lugares de Norteamérica. A través de todos esos paisajes, construye un autorretrato en el que también participan su familia y sus amigos para reflexionar sobre la identidad, la memoria, la emigración y la necesidad de detenerse para mirar el camino recorrido. El reconocido cineasta tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo, amigo de Olivera, participa como productor ejecutivo de la cinta que se puede ver este viernes 19 de diciembre en el Espacio Price de Santa Cruz de Tenerife.

Este proyecto surge para conmemorar su 50 cumpleaños pero dadas las características del proyecto y lo ambicioso que es, ¿con cuánto tiempo de antelación comenzó a prepararlo?

Cuando me di cuenta de que se iba acercando mi 50 cumpleaños decidí que quería hacer algo especial. Al principio pensé en hacer un viaje en solitario. Yo estaba en ese entonces en Los Ángeles y me planteé llegar hasta Alaska, porque es un lugar que he querido visitar desde que era niño. Entretanto volví a Tenerife y le comenté la idea a varios amigos, entre ellos a Juan Carlos Fresnadillo, y me animaron a grabar lo que fuera que hiciera. Fue así como empecé a tontear con el proyecto, que se transformó en un documental que mostraría cómo compartía esa experiencia con la gente que quiero. Dediqué dos años a gestar la idea.

¿Y qué es exactamente lo que podrá ver el espectador en este documental?

Es un viaje muy personal en el que me he rodeado de la gente que quiero. Pasamos por varias etapas y participan mis padres, mi mujer y mi hija, mis amigos de siempre y gente que ha sido importante a lo largo de mi vida. Creía que era interesante que todos ellos me ayudaran a contar esta historia desde su propio punto de vista. Conté con la ayuda de mi amigo Tony González, que es como un hermano para mí, porque llevamos media vida juntos.

¿Por qué decide realizar el viaje precisamente por Norteamérica?

Cuando empecé a pensar en el proyecto, yo vivía en Los Ángeles, por lo que me era más sencillo hacerlo allí. Pero sobre todo quería abordar el tema de la migración. Todas las personas que participan en este documental son canarias pero, sobre todo, todas somos migrantes. Mis abuelos vivieron en Venezuela, mi padre vivió en Estados Unidos, mi madre también vivió en Venezuela, y yo he vivido en Estados Unidos. A lo mejor podría haber organizado el viaje por Canarias, pero también me parecía interesante sacar a la gente de su zona de confort y ofrecerles una experiencia tan lejana a su tierra.

David Olivera y Tony González en  el Espacio Price.

David Olivera y Tony González en el Espacio Price. / María Pisaca

Aunque se haya ido lejos de Canarias, ha mantenido cerca su tierra natal a través del nombre de la caravana con la que ha realizado el viaje, que se llama Anaga.

Sí, quería que las personas que participaran en el documental se sintieran en un lugar cercano, a pesar de estar en Estados Unidos. Esa caravana se convirtió en nuestra casa durante 50 días y por eso decidí que nuestros seguidores en redes sociales eligieran ellos mismos su nombre. Anaga fue el nombre que más votos obtuvo pero, además, es un sitio muy especial para mí porque pasé allí toda mi adolescencia. Iba con mis amigos de acampada y bautizar así nuestro coche fue como llevar un poquito de Tenerife y de Canarias durante todo el viaje. Fue algo muy bonito.

Este ha sido su debut en la dirección de un largometraje documental. ¿Cuáles han sido los retos en ese sentido?

Sí, esta era la primera vez que me enfrentaba al reto de estar detrás de la cámara y, al mismo tiempo, delante, por lo que todo el proceso se complicaba. Pero creo que fue una experiencia muy interesante y la disfruté muchísimo. Ha sido complicado, pero el resultado ya está aquí y nos ha permitido contar esta historia. La financiación también ha sido un reto y por eso se ha prolongado tanto en el tiempo. Se trata de un documental muy pequeño, una indie movie se podría decir, que se ha hecho con cariño y de una forma tan especial que parece una gran producción.

¿Cómo ha decidido resolver a nivel técnico este gran reto de documental?

La verdad que a nivel técnico ha sido bastante complicado porque hemos rodado con cuatro tipos de cámaras diferentes, cámaras Canon 4K y GoPro, y eso nos obligó a igualar luego las imágenes para poder montar todo el metraje. Pero creo que hemos logrado un gran resultado y hemos podido contar una historia de manera homogénea, que tiene sentido y en la que todo está hilado. Mi principal reto era que el público sintiera que estaba viendo cine de verdad.

¿Qué reflexión hace de este 50 cumpleaños tan especial tras la finalización del documental?

El motivo principal de este documental ha sido el de realizar una reflexión sobre todo lo que he hecho hasta ahora en mi vida, cómo lo he hecho y cómo quiero seguir haciéndolo. Yo creo que lo principal de todo esto es el aprendizaje que nos acompaña, porque eso nos permite mejorar nuestro futuro. Esa ha sido mi reflexión interior, pero también está abierta a todo el mundo que vea la cinta. Creo que mucha gente se puede sentir identificada con muchos momentos del documental, porque aparecen partes muy bonitas con mi familia y hablamos de dónde venimos, de cuál es mi raíz, cuáles son mis puntos de apoyo… También hay espacio para los amigos que me han acompañado siempre, como Tony González, que es mi alma gemela, y que aporta muchas cosas bonitas e interesantes al proyecto. El día a día ha sido un aprendizaje en todo esto, pero cuando lo terminé me di cuenta de que el viaje realmente no terminaba ahí, sino que únicamente era una etapa más.

Tras esta presentación en Tenerife, el próximo mes de marzo va a tener la oportunidad de estrenar el documental también en Los Ángeles. ¿Qué supone para usted ese viaje de vuelta al origen del proyecto?

Sí, estrenaremos el 12 de marzo en el Instituto Cervantes de Los Ángeles. Creo que será muy bonito porque podrá acudir mucha gente que participó y que vive allí. Va a ser como cerrar un círculo de una manera muy especial.

¿Qué ha supuesto para la usted y para cinta contar con Juan Carlos Fresnadillo como productor ejecutivo?

Gracias a él estamos donde estamos. Él conoció el proyecto desde el principio y me apoyó, pero comenzó a desarrollar Damsel para Netflix y eso lo absorbió durante cuatro años. En esta última parte del proceso ha sido de nuevo una pieza fundamental, sobre todo en el montaje y en la en el resultado final, porque Juan Carlos es como un cirujano del cine. Le gusta el detalle mínimo y mima cada segundo de la película, por lo que hemos tenido una suerte tremenda por poder contar con él. Para mí ha sido un regalazo que un cineasta como él, que es de Tenerife, me apoye en mi proyecto.

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