El 3I/Atlas es "extraordinariamente normal": las primeras observaciones de su coma tiran por tierra las teorías sobre su origen alienígena
La empresa canaria Light Bridges observa por primera vez el chorro de gas y polvo que impulsa el movimiento del esta roca espacial proveniente de otra galaxia

Light Bridges

Desde que el cometa interestelar 3I/Atlas fue cazado por los telescopios terrestres en pleno viaje por el Sistema Solar, han sido muchas las teorías - algunas rozando la narrativa distópica - que han tratado de explicar su origen y las exóticas características. La realidad, sin embargo, es más simple y tiene mucho menos que ver con la ciencia ficción.
"Su comportamiento es extraordinariamente normal", sentencia Miquel Serra-Ricart, astrofísico y director científico de la empresa canaria Light Bridges que, junto al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha observado, por primera vez, el chorro de gas y polvo emergiendo desde el núcleo del cometa. Una coma muy similar al que emiten los cometas del propio Sistema Solar.
El cometa 3I/Atlas es el tercer objeto que proviene del exterior de nuestro Sistema Solar descubierto hasta ahora, lo que lo ha convertido en un objeto de alto valor científico. Debido a su origen interestelar - del que conocemos muy poco-, Serra insiste en que con las observaciones de este cometa hay que ser prudente. "Hay muchas cosas que desconocemos de este objeto, no nos podemos lanzar a realizar teorías sin antes observarlo", insiste.
Sus semejanzas con sus primos-hermanos solares permite tener una imagen de referencia para los estudios que se realizarán en las próximas semanas. "La detección de este chorro nos permite establecer una comparación directa con los mecanismos de actividad observados en los cometas de nuestro propio Sistema Solar", recalca Serra, también autor principal del estudio publicado en la revista Astronomy & Astrophysics. Este hallazgo se ha podido realizar gracias a las observaciones realizadas con el Two-meter Twin Telescope, ubicados en el Observatorio del Teide, en Tenerife. Los coautores del artículo son Javier Licandro, investigador en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), y Miguel R. Alarcón, investigador predoctoral del IAC y director de operaciones científicas en Light Bridges
Esta señal es la primera prueba de que la liberación de material del núcleo interestelar de un cometa que no procede de nuestra galaxia. Pero no es la única información que aporta. Gracias a ella también ha permitido corroborar los datos que este mismo grupo de investigación había conseguido hace seis meses. No en vano, las oscilaciones detectadas en el chorro de gas concuerdan con las estimaciones previas sobre su rotación.
"En julio, partiendo de la variabilidad del brillo de la coma, fuimos los primeros en hablar de su periodo de rotación, que calculamos en unas 17 horas", recalca Serra. Esta medida se realizó, además de con los TTT, con el Grantecan y la Universidad Complutense de Madrid. Con este hallazgo, los investigadores confirman dicho periodo de rotación que sitúan finalmente entre 14 y 17 horas.
Este hallazgo es clave para un estudio más exhaustivo de este tipo de estos viajeros interestelares. "Caracterizar los jets en un cuerpo como 3I/ATLAS representa una oportunidad única para investigar el comportamiento físico de un cuerpo prístino formado en otro sistema planetario", comenta, por su parte, Javier Licandro. Durante los próximos meses - en febrero dejará de ser visible - los investigadores trabajarán contrarreloj para estudiar su composición y averiguar su geometría final. "Toda esta información nos ayudará a entender si los gases y las moléculas que lo componen son habituales en el cosmos", insiste.
Los chorros cometarios son trazadores clave de la actividad del núcleo y de su estado de rotación. En este caso, este análisis avanzado contribuye significativamente a comprender cómo se comportan los volátiles y el polvo en cuerpos que, como el 3I/ATLAS, han viajado por el espacio interestelar y contienen material original de la formación de un sistema planetario ajeno.
Las observaciones se realizaron a lo largo de una campaña intensiva de 37 noches entre julio y septiembre de 2025 dentro del proyecto Planetix25. El equipo utilizó al límite las capacidades de almacenamiento y computación para centrarse en la coma de este cometa. Mediante una técnica de filtrado de la imagen conocida como transformación laplaciana, los investigadores detectaron un débil, pero definido, chorro de gas y polvo saliendo del núcleo.
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