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Canarias incorpora el primer exoesqueleto pediátrico para mejorar la rehabilitación infantil

El dispositivo ya en funcionamiento en el Hospital Insular-Materno Infantil, permite entrenar la marcha y la bipedestación de menores con parálisis cerebral y enfermedades neuromusculares, y forma parte de un programa terapéutico financiado con fondos europeos

La pequeña Gala, de seis años y con paráisis cerebral, ha sido la protagonista de la presentación del primer exoesqueleto pediátrico de la sanidad pública canaria en el Hospital Universitario Insular-Materno Infantil. En la fotografía Gala recorre el pasillo del hospital junto al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, la consejera de Sanidad, Esther Monzón, y los responsables médicos del Insular.

La pequeña Gala, de seis años y con paráisis cerebral, ha sido la protagonista de la presentación del primer exoesqueleto pediátrico de la sanidad pública canaria en el Hospital Universitario Insular-Materno Infantil. En la fotografía Gala recorre el pasillo del hospital junto al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, la consejera de Sanidad, Esther Monzón, y los responsables médicos del Insular. / Ángel Medina G. | EFE

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

El pasillo del Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias se convirtió esta mañana en una pista de pruebas: Gala, una niña de seis años, avanzó con ayuda de un exoesqueleto pediátrico ATLAS 2030 mientras su familia y el equipo de Rehabilitación seguían cada paso con emoción. La escena resume el objetivo del dispositivo: poner de pie y entrenar la marcha de menores con trastornos motores, con seguridad y autonomía.

La consejera de Sanidad, Esther Monzón, situó el avance en cifras y en impacto. El equipo ha supuesto una inversión de 247.000 euros de fondos europeos Next Generation y, aunque se presentó públicamente ahora, «ya esto está en marcha desde el mes de octubre», explicó. Monzón subrayó que la tecnología «mejora la calidad de vida, no solamente muscular y física, sino también emocional y cognitiva», y defendió que «este tipo de inversiones merecen la pena». Su lectura fue clara: por incidencia y necesidades, «no solamente nos va a hacer falta este exoesqueleto, sino que otro más».

Gala junto a sus padres durante la presentación del exoesqueleto pediátrico en el Hospital Insular-Materno Infantil.

Gala junto a sus padres durante la presentación del exoesqueleto pediátrico en el Hospital Insular-Materno Infantil. / Ángel Medina G. | EFE

¿Cómo funciona el exoesqueleto?

En la parte clínica, la doctora Isabel Santana, jefa de sección de Rehabilitación Infantil, bajó la innovación al terreno práctico. «Es un dispositivo robótico», detalló, con estructura de tronco y miembros que permite a los niños con problemas de movilidad «ponerse de pie de forma segura, estable y conseguir la marcha». El aparato, añadió, se ajusta al crecimiento y libera los brazos del menor para que pueda interactuar: «no tenemos ni que colgar a la niña en un arnés, ni se tiene que agarrar a nada», lo que facilita que el fisioterapeuta trabaje frente al paciente y convierta la sesión en algo más llevadero.

Santana insistió en una idea que vertebra la rehabilitación pediátrica: la motivación. «Son niños, tenemos que buscar una motivación, una actividad lúdica», expresó, porque los tratamientos son largos y la adherencia lo es todo. Con el exoesqueleto, explicó, una sesión puede multiplicar la práctica de marcha: frente a los 10 o 20 pasos que exigen un gran esfuerzo físico del profesional, el dispositivo permite «300 pasos» en una misma sesión, con más independencia y margen para trabajar otros objetivos terapéuticos.

Gala junto a las autoridades durante la presentación del exoesqueleto pediátrico en el Hospital Insular-Materno Infantil.

Gala junto a las autoridades durante la presentación del exoesqueleto pediátrico en el Hospital Insular-Materno Infantil. / GOBIERNO DE CANARIAS

Programa piloto

El programa ya tiene recorrido. El exoesqueleto llegó a Canarias en octubre, el equipo se formó y en noviembre comenzó el uso con pacientes. Ocho menores han sido valorados como aptos y tres ya están dentro del programa, con selección individual y criterios físicos concretos. La parte menos visible y más cotidiana es la logística: compatibilizar la terapia con la vida escolar. «Los niños están en los colegios y tenemos que compatibilizar el horario escolar y la disponibilidad de los padres», admitió Santana.

Para las familias, la tecnología se mide en otra escala: la del día a día. Fátima García, madre de Gala, explicó que su hija tiene parálisis cerebral y «no camina por sí misma». Con el exoesqueleto, relató, «la niña está muy contenta» porque puede hacer cosas que normalmente no hace, y lo espera como una fiesta: «hoy es el día del exoesqueleto». Su frase más reveladora fue, quizá, la más sencilla: a Gala «le encanta jugar al escondite» y está deseando usar el dispositivo para poder disfrutar de ello. La primera vez, recordó, «fue emocionante» cuando se puso de pie, y la familia ya nota mejoría en el uso del andador.

Apuesta pública

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, puso el acento en el componente humano del avance presentado y en su encaje dentro del sistema público. Agradeció expresamente a Gala y a su familia que participaran en la demostración y destacó el trabajo del personal sanitario del Materno Infantil. Clavijo señaló que había percibido «muchísima ilusión, muchísimo cariño y muchísimo amor» en el desarrollo del proyecto, y subrayó que este tipo de tecnología se pone «al servicio de la ciudadanía, de la recuperación, de la evolución y de la satisfacción de los propios pacientes y de sus familias». En este sentido, defendió que la incorporación del exoesqueleto responde a una sanidad pública que apuesta por la innovación con impacto directo en las personas, especialmente en la atención a la infancia con necesidades especiales.

Más allá de la presentación del artilugio, el exoesqueleto ya forma parte de la práctica clínica del servicio de Rehabilitación Infantil. El dispositivo se integra como complemento a otras terapias y su uso se decide de forma individualizada, en función de criterios médicos y de la evolución de cada menor. El objetivo no es solo mejorar la marcha, sino ofrecer herramientas que aumenten la autonomía, la motivación y la calidad de vida de niños que afrontan tratamientos largos.

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