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Consumo

Congelar para que no falte una gamba en la cena de Navidad

El adelanto de las compras para el menú navideño se impone en los hogares canarios, que llenan frigoríficos desde noviembre para esquivar subidas de precios y asegurar carne y marisco sin renunciar a la tradición

Compras de Navidad en el Mercado Central.

Compras de Navidad en el Mercado Central. / ANDRES CRUZ

Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

Las Palmas de Gran Canaria

Cuando diciembre empezó a asomar por el calendario, muchos hogares canarios ya tenían medio menú navideño guardado en el congelador. Este año, más que nunca, buena parte de las familias isleñas han decidido adelantarse a la jugada para que el bolsillo no sufra y poder tener la mesa llena en las noches importantes de las fiestas navideñas. Congeladores llenos desde finales de noviembre, compras hechas coincidiendo con el ingreso de las pagas dobles, pensionistas que aprovecharon la pensión para «tenerlo todo atado» pronto y un temor generalizado a que, cuanto más se acerca la noche del 24, más subirán los precios. En los mercados canarios el sentimiento es similar: mejor comprar ya a un precio razonable, que nunca se sabe.

Ese adelanto en las compras se ha sentido en prácticamente todos los puntos de venta. En las pescaderías, la clientela pregunta con semanas de antelación por precios, disponibilidad y tamaños de piezas. En las distribuidoras, el movimiento fuerte no ha esperado a mediados de diciembre –como suele ser habitual–, sino que se concentró en los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre. Y, en general, tanto en carne como en pescado y marisco, las reservas han llegado antes de lo habitual. No se trata solo de previsión de los menús navideños, tiene que ver con la incertidumbre sobre el coste final y con el miedo a que la inflación vuelva a hacer de las suyas justo cuando se acerquen las fechas clave.

Los últimos datos del IPC de noviembre –publicados el viernes por el Instituto Nacional de Estadística– reflejan que la carne de vacuno ha subido en el Archipiélago un 17,2% en el último año. La de ave, un 8,3%, y el pescado fresco y congelado, un 8,5%. Muchos isleños no quieren arriesgar a que con el paso de los días, estas cifras sean aún más altas.

En la pescadería y marisquería Nicomedes, Silvia González lo ha visto con claridad. Este año los clientes han llegado antes, con la intención expresa de congelar. Preguntan si habrá subidas, si conviene esperar, si es mejor cerrar la compra ya. La pescadera confirma que muchas piezas que suelen decidirse a última hora –como el rape, el cherne negro o el rodaballo– ya estaban encargadas y listas para congelar desde semanas antes. El aumento generalizado del precio del pescado durante el año ha hecho que muchos no quieran arriesgarse a la curva ascendente de diciembre, y por eso adelantan la compra para asegurarse tanto la disponibilidad como un coste razonable.

«Menos cantidad»

En Lanzapesca ocurre algo similar, aunque el ritmo es distinto: los encargos se hacen con tiempo, pero la recogida se prefiere más cercana a la fecha. La encargada, Nieves Rosa, confirma que el movimiento también se nota, con una demanda fuerte de merluza de pincho, productos de los caladeros de La Graciosa, almeja y mejillón. En Lanzapesca no se han adelantado tanto las compras como en otros comercios de las Islas, pero se nota que los consumidores optan este año por comprar «menos cantidad de los productos» para así ahorrarse unos euros. Es un ajuste silencioso que no cambia la tradición, pero sí la dimensión de la mesa.

El peso del adelanto ha sido especialmente llamativo en las distribuidoras. En Peñamar, Antonio Peña asegura que el gran empujón coincidió con el cobro de las pagas dobles, sobre todo entre pensionistas a finales de noviembre. «La gente se ha adelantado buscando economía y eso no lo noté el año pasado», reconoce. Sus clientes llevan semanas comprando cajas de langostinos y kilos de pulpo y calamar. La tendencia en Peñamar –para ahorrar unos euros– ha sido pasar del langostino salvaje al langostino de piscifactoría, el que viene de Ecuador. Los canarios, aunque están pendientes del bolsillo, no están dispuestos a renunciar a una buena cena. «Tengo clientes que incluso compraron cajas, probaron el producto estos días y les pareció tan barato y rico que han tenido que volver a por más para Nochebuena», explica.

El kilo de langostino ronda los seis euros, pero los hay que especulan aprovechando la época navideña. «Yo los tengo a muy buen precio porque a mí lo que me interesa en que los clientes me compren el producto, pero los he visto hasta a 15 euros el kilo», asegura Peña. Tanto el pulpo como el calamar, están a unos 11 euros el kilo en la distribuidora.

Y la tendencia no solo se da en los hogares que optan por un menú ligado al mar, también en las casas más carnívoras. En Carnes Selectas Canarias, la sensación es similar a la de los pescaderos. La portavoz de la empresa, Yéssica Segura, confirma que el adelanto se ha notado y que el volumen de trabajo ha sido especialmente intenso en estos primeros días de diciembre.

Muchos clientes, explica, compran antes de que suban los precios y congelan sin pensarlo. Y, pese a la situación económica, no renuncian a la calidad: el solomillo sigue siendo el rey en estas fechas, incluso con su tendencia al alza. También entra muy bien el pollo amarillo, «más sabroso que el blanco», y las piezas preparadas para rellenar, que son un recurso apreciado por quienes quieren presentar un plato vistoso sin complicarse la vida.

Alternativas vegetales

En lo que respecta a las modas alimentarias, Segura confirma que la demanda de productos «veggie» o alternativas vegetales no ha aumentado de manera relevante. En Navidad, dice, la gente sigue buscando carne para cocinar los platos principales de los menús. Y no solo en las fiestas. «Nosotros notamos que la gente sigue consumiendo carne, no hemos notado que afecte a nuestras ventas a lo largo del año», reconoce.

En pescado y marisco, las piezas más solicitadas incluyen centollo, bogavante, gamba roja, almejas y, sobre todo, el langostino, que es el imprescindible por excelencia. El salmón ahumado, según los comercios, se ha disparado, con un número de reservas muy por encima de lo esperado. Pero hay familias que, como cada año recurren al pulpo y al calamar.

En el ámbito cárnico, los datos de sacrificio de estos primeros días de diciembre de los mataderos de las Islas reflejan una continuidad muy clara respecto a años anteriores. El gerente del Matadero de Gran Canaria, Agustín González, señala que las comparaciones semanales pueden distorsionarse por los festivos, pero que la tendencia real es estable. Y lo mismo ocurre en el Matadero Insular de Tenerife. «No hay variaciones significativas, la campaña prácticamente va a ser como la del año pasado», explica la directora gerente del centro.

El vacuno mantiene niveles muy altos, similares a los del año pasado, cuando se alcanzaron cifras récord. Solo en la primera semana del mes se sacrificaron en el Matadero de Gran Canaria 174 cabezas, unas 40 más que en el mismo periodo del año anterior. Baifo y cordero –dos productos muy vinculados a la Navidad canaria– conservan su demanda habitual. En Gran Canaria se sacrificaron en la primera semana de diciembre, 131 caprinos y en el Matadero de Tenerife, entre caprino y ovino, han sido 570 cabezas. Y todavía quedan las semanas más fuertes del mes. «Para los próximos días se espera un repunte de caprino», adelanta Sierra.

El cerdo también mantiene las cifras del año pasado, e incluso, en Gran Canaria, los datos están por encima. Por estas fechas en 2024 ya se había sacrificado a unos 200 porcinos, ahora ya van por 320. Y en Tenerife la estadística ya va por 1.314 y solo han pasado 12 días desde que empezó la campaña.

Aumento del pollo

En aves, el pollo registra un ligero aumento, impulsado, además, por la recuperación de un productor local que ha mejorado la oferta disponible. Pasando de 6.400 aves en el inicio de la campaña navideña de 2024 a los 10.306 actuales. El conejo también sube ligeramente, encajando con su uso tradicional en guisos familiares.

Los comerciantes coinciden en que la inversión media por familia en la compra de pescado o carne para la cena ronda los 100 euros. Algunos se quedan en 80, otros superan los 120, y quienes optan por piezas grandes o marisco fino pueden llegar a los 250 o 300 solo en un apartado del menú. A eso hay que sumar las compras complementarias: papas para acompañar las proteínas, refrescos, vinos, panes, quesos, aperitivos, dulces y turrones. Y todo dependerá de la cantidad de comensales que se sienten a la mesa.

Las cifras muestran que, pese a los ajustes, la Navidad sigue siendo un pequeño esfuerzo económico asumido como parte del ritual. «La gente se da el homenaje una vez al año y busca un buen producto», explica Peña.

La tendencia en Canarias, en general, es de ahorro y previsión, pero siempre hay casos que se salen de lo habitual. «Hay gente que está dispuesta a pagar mucho dinero por productos de primera calidad y no se lo piensa dos veces cuando tiene que invertir en la cena de Navidad», afirma Segura, quien vincula esas ganas de «celebrar» al encierro provocado por la pandemia en 2020. «Son cenas en las que la gente no mira tanto el bolsillo. Tenemos clientes que reservan y compran cueste lo que cueste y hace grandes compras», reconoce González. Las fiestas, para algunos, son la excusa perfecta para tirar la casa por la ventana.

Todo indica que en las mesas navideñas canarias no habrá este año grandes transformaciones. Siguen el cherne al horno, el rodaballo, las bandejas de langostinos, el pulpo, los platos de carnes rellenas, el solomillo a punto, el pollo bien dorado y las papas arrugadas. Puede que algunas familias reduzcan cantidades, pero la estructura del menú permanece reconocible y fiel a la costumbre aunque los ingredientes principales hayan pasado algunos días más en los cajones más fríos de las neveras. Solo ha cambiado el calendario. La Navidad en la cocina ya no empieza en la semana del 20, sino en noviembre.

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