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Música

Canarias baila versiones y la música local pide pista

El auge de los tributos en Canarias ha resultado en una falta de espacio para los grupos locales. La creación de una asociación y un reclamo a las instituciones públicas lideran las medidas para no dejar a la música de las Islas en el olvido.

Grupo canario ‘Caracoles’ | ED

Grupo canario ‘Caracoles’ | ED

Gustavo Oliveira

Gustavo Oliveira

Santa Cruz de Tenerife

En lo que llevamos de año, Canarias se ha puesto a bailar con la música de grandes artistas como AC/DC, Coldplay o Michael Jackson. Grandes presentaciones que contaban con un sonido increíble, juegos de luces y, lo más importante, las piezas más destacadas de su repertorio musical. Las actuaciones contaban con casi todo, pero lo que más se echaba en falta, en todas y cada una de ellas, era la presencia real de los artistas. Algo que sorprendería a muchos, sobre todo en el caso de aquellos que habría que traer de entre los muertos.

Los conciertos de tributo están en auge. Cada vez son más los eventos que cuentan con estas bandas para animar la fiesta, poner a todo el mundo a bailar y enriquecerlos con sus canciones favoritas. Un ejemplo de esto fue la segunda edición de la Feria de Vinos y Tapas de Santa Cruz, que incluyó, como presentación estrella, un tributo a Juan Luis Guerra.

Visto de esta manera, es un lujo poder acceder a la música de los mejores artistas sin siquiera contar con ellos para escucharla. Pero ¿qué pasa con los grupos de aquí? ¿Qué pasa con la música creada en Canarias, por canarios?

Esta pregunta la plantea, también, Nuria Hernández, presidenta del clúster de música de Canarias e integrante de los grupos Caracoles y Caracolas, que expresa su preocupación ante este auge: en Canarias «la oferta musical que se ofrece al público, en un 80 % más o menos, es de música de otras épocas o lugares. Se está silenciando la propia voz de nuestra región».

Y es que según Hernández, actualmente, gran parte de las bandas canarias no cuentan con un espacio «profesional y digno» en la programación cultural de las Islas. «No existe un circuito real y abundante de recursos económicos que de acceso a espacios, a salas, presentaciones» afirma, pues muchos grupos cuentan cómo máximo con «una o dos presentaciones al año».

El negocio de los tributos se encuentra en que «todo el mundo conoce las canciones» expresa Hernández, algo que permite que «la foto siempre esté llena», una meta complicada de conseguir para las bandas autóctonas si no cuentan con el espacio y la «colaboración de las instituciones públicas» para poder «vivir de su arte».

Octavio Marrero, vocalista de Guagua Band, explica que la importancia de seguir promoviendo la música de las bandas regionales reside en que «los músicos contamos las historias de los pueblos, el sentir de los pueblos. Un pueblo sin música propia no tiene futuro».

El artista grancanario ubica el inicio del auge de los tributos desde «dos o tres años antes del confinamiento», desde ese entonces «la mayor parte de la programación, sobre todo municipal de los ayuntamientos, está destinada a las versiones» afirma.

Financiación

Tanto Hernández como Marrero están de acuerdo en que el foco del problema no está en los grupos que se dedican al tributo, sino en las instituciones públicas que no dirigen una financiación equitativa. «Hay sitio para todos y todas. Pero hay sitio. E igual que hay sitio para todos, tiene que haber recursos para todos. Porque no se puede generar un circuito de creación local sin recursos económicos» asegura Nuria Hernández.

Además, explica cómo «en un panorama cultural musical dominado por versiones y tributos, corremos el peligro de convertirnos en una sociedad que solo repite su pasado, pero que es incapaz de cantar e interpretar su presente». Es por esto, que juntos tienen como meta concienciar sobre la realidad de esta problemática, pues no solo tienen el valor el sustento de los grupos musicales, sino también la preservación cultural de Canarias.

A raíz de esta problemática, Marrero ha puesto en marcha la asociación S.O.S. Música Original Canarias con el fin de informar, tanto a los artistas como al público, de la gravedad de esta situación y, en conjunto, «exigirle a las instituciones que cuenten con la música de autor» concluye.

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