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El alquiler de un piso ya equivale al sueldo medio de los jóvenes isleños

El Archipiélago lidera el salario más bajo de España para los menores de 25 años mientras su mercado del alquiler supera los 1.200 euros de media

Fachada de vivienda con un cartel de ‘se alquila’ en la capital grancanaria.

Fachada de vivienda con un cartel de ‘se alquila’ en la capital grancanaria. / José Carlos Guerra

Las Palmas de Gran Canaria

El salario medio de los jóvenes canarios hace prácticamente imposible el alquiler de una vivienda. La emergencia habitacional continúa intencificándose por toda Europa en general y en el Archipiélago de manera especial, porque sus motivos se arraigan no solo en la falta de oferta y construcción de vivienda, sino en la fuerte demanda que se acentúa en un destino turístico atractivo para los extranjeros –que ven en las Islas una oportunidad de segunda residencia– y no residentes. Y, aunque la edad de emancipación en España es una de las más altas de la Unión Europea –30 años, en la actualidad– lejos de ser una elección o un asunto cultural, los cálculos del precio medio para el arrendamiento por metro cuadrado en Canarias y del sueldo base de los isleños menores de 25 años simplemente no dan como resultado la posibilidad de independizarse.

Las viviendas del Archipiélago tienen una media de 80 metros cuadrados, según el portal inmobiliario de Idealista. Además, el alquiler por metro cuadrado ascendió en el mes de noviembre hasta los 15,1 euros, en base a los datos de la misma compañía, que además subraya un aumento del 7,4% con respecto al mismo mes del año anterior. Es decir, el arrendamiento medio está por encima de los 1.000 euros mensuales. En concreto, alrededor de los 1.208 euros por una vivienda, mientras que los jóvenes canarios cobraron una media de 1.372,8 euros brutos en 2024, según el Décil de salarios del empleo principal del Instituto Nacional de Estadística (INE) en base a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Un salario que, con las correspondientes deducciones de la seguridad social y las retenciones por el IRPF, resulta en unos 1.070,17 euros al mes.

Por lo tanto, los menores de 25 años no solo tendrían que dedicar el 100% de su sueldo en su piso, sino que se verían en la obligación de pedir prestado unos 140 euros más para hacer frente a este gasto. Pues bien, los menores de 25 años suelen contar con los salarios más bajos y, entre los motivos, destaca la mayor proporción de trabajo a tiempo parcial, contratos temporales y la menor antigüedad. Pero, además, en 2024 el salario medio bruto en las Islas era el más bajo de España. Si a ello se le suma el encarecimiento de los servicios y que la cesta de la compra de Canarias es una de las más caras del país, plantearse la emancipación es casi una utopía.

Compartir piso

El escenario es poco alentador y las alternativas se limitan a seguir viviendo en la casa de algún familiar o en la búsqueda de un piso para compartir. Aun así, el último informe de Fotocasa sobre pisos compartidos en España del pasado año explica que los jóvenes no han perdido la esperanza. Lejos de mostrar pesimismo, las encuestas apuntan a que los grupos de menor edad siguen considerando ser propietarios como una prioridad. También asocian la vivienda con estabilidad económica y con una vía para construir patrimonio, y confían en que podrán acceder a ella, aunque sea a medio plazo.

Sin embargo, entre la teoría y la práctica media un largo camino, y la realidad la marcan los precios del mercado de la vivienda. Lo cierto es que un alto porcentaje de jóvenes se ve obligado a compartir un piso. El perfil sociodemográfico de los demandantes de alquiler de habitación revela una edad media de 33 años, y que el 44% tiene entre 18 y 24 años. Es, de hecho, el grupo con mayor necesidad de compartir vivienda, en muchos casos por la precariedad salarial o porque directamente están en desempleo y dependen de ingresos ajenos. La situación se complica aún más en esta etapa vital cuando coincide con el periodo universitario o de formación, en el que muchos isleños deben trasladarse a otro territorio para continuar sus estudios con la única opción de alquilar un inmueble.

Si bien el análisis pinta la realidad del conjunto nacional, sirve para describir a grandes rasgos el perfil del inquilino en el Archipiélago. El portal inmobiliario apunta a que la actividad en el mercado de la vivienda de los particulares entre los 18 y los 24 años desciende en cinco puntos porcentuales, pasando del 35% de 2023 al 30% actual. Pues, a mayores dificultades para arrendar, menos personas se plantean la posibilidad de una mudanza. El resultado, según Fotocasa, se ve reflejado en la frustración de un sector de la población, puesto que la imposibilidad de independizarse impacta en el desarrollo de los ciudadanos y en la evolución de su ciclo vital, ya que cuando se comparte por obligación y no por elección, cuestiones como la natalidad o la salud mental se ven perjudicadas.

Quienes comparten ahora, ya vivían de alquiler anteriormente. El 57% de quienes lograron alquilar una habitación en un piso compartido en el conjunto del país, ya vivía de alquiler. Esto se traduce en que casi seis de cada diez personas que compartían piso en 2023 lo han seguido haciendo pues, de hecho, es un porcentaje similar al del año anterior. Otro 22% vivía en una casa de su propiedad y un 21% residía en un inmueble propiedad de un familiar por el que no pagaba alquiler. La distancia entre ambas opciones se ha reducido ligeramente en el último año dejando entrever que los jóvenes no pueden hacer frente al gasto que implica independizarse con el alto coste de la vivienda y los ingresos de sus salarios.

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