Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Noelia Rodiles (pianista): «La cantera musical canaria es espectacular, pero hay que cuidarla»

El Auditorio de Tenerife acogerá este viernes 12 el concierto 'Rhapsody in blue', con la Sinfónica de Tenerife, que explorará la música de Ravel y Gershwin

La pianista asturiana Noelia Rodiles.

La pianista asturiana Noelia Rodiles. / Michal Novak

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La Sinfónica de Tenerife ofrece este viernes 12 de diciembre un concierto que explora dos miradas musicales desarrolladas en la misma época a ambos lados del Atlántico: la elegancia de Maurice Ravel en el París de entreguerras y el lenguaje propio que George Gershwin forjó en la Nueva York del jazz. El concierto, titulado Rhapsody in blue, y que ya tiene las entradas agotadas, dará comienzo a las 19:30 horas, en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife, bajo la dirección de Karen Kamensek, que debuta al frente de la orquesta, así como la pianista Noelia Rodiles, quien acude como solista invitada. La pianista asturiana afirma que «da mucho gusto» tocar las dos piezas que interpretará, por lo que anima al público a pasar «un buen rato» en este concierto que reúne música «con muchísima imaginación y creatividad». «Estamos ante un repertorio muy divertido, pero a la vez muy inspirado y de mucha profundidad, por lo que estoy deseando compartirlo», concluye.

Este será su primer concierto con la Sinfónica de Tenerife. ¿Cómo se presenta la posibilidad de esta cita?

Ya había actuado con la Joven Orquesta de Canarias, el año pasado, durante una gira de verano, así que conozco lo que se hace por las Islas pero, sí, esta es mi primera ocasión con la Sinfónica, y tengo muchas ganas. Además, me llama mucho la atención todas las actividades que se desarrollan en una región como Canarias. Hay una barbaridad de acciones y el nivel de la Sinfónica es indiscutible, porque no hay más que ver las programaciones con las que se atreven. Así que llego con muy buenas referencias y muchas ganas de comprobar lo que se oye de esta formación.

Comenta que ha actuado con la Joven Orquesta de Canarias, así que no solo ha comprobado lo que se hace en las Islas, sino la cantera llena de talento que existe.

Sí. Al final eso es lo que nutre el presente y el futuro del sector y, sobre todo, de una región. Y puedo afirmar que la cantera que hay en Canarias es espectacular. Funciona muy bien y es una garantía para el futuro, pero hay que cuidarla mucho.

«Hay una barbaridad de actividades y el nivel de la Sinfónica es indiscutible; se atreven con todo»

Llega a Tenerife con un programa que propone un viaje entre Nueva York y París, con obras de Ravel y de Gershwin, y usted ha declarado que se trata de «piezas esenciales» para la historia de la música.

Sí. Yo voy a interpretar dos obras, el concierto para piano en Sol mayor de Ravel y Rhapsody in blue de Gershwin, que son dos obras fundamentales del repertorio para piano y orquesta. Yo creo que son dos piezas que cuentan con un gran nivel de inspiración a nivel melódico y creativo. Son temazos que todo el mundo conoce o que al menos les suenan. Rhapsody in blue se hizo muy conocida, por ejemplo, cuando Woody Allen la incluyó en su película Manhattan. Se trata de una música muy norteamericana, que ya empezaba a surgir en el siglo XX, y que este compositor supo asumir de una manera extremadamente buena. Por otro lado, Ravel, desde su París, dio forma a una música finísima y muy inspirada, la descubrió y también quiso incluirla en sus conciertos. Por tanto, hay una doble energía. De hecho, hay una anécdota muy bonita porque Gershwin quiso conocer a Ravel y viajó a París para aprender de él pero éste le dijo ‘¿Por qué quieres ser un Ravel de segunda pudiendo ser un Gershwin de primera?’. Así que los dos se admiraban mucho porque es increíble lo que hacen. Ahora, en este concierto, se podrá ver un poco de esa creatividad que surge en dos puntos del mundo diferentes, pero que miran al mismo lado. Es en ese momento cuando comienzan a converger diferentes percepciones para dar lugar a mundos sonoros diferentes pero con muchas cosas en común.

La importancia de esas obras y de ese momento para la composición musical, ¿es también conocida y admirada por el gran público o hay que formarle en ese aspecto?

Creo que se trata de obras que son muy directas y eso precisamente hace que el público tenga una reacción muy rápida y, emocionalmente, tiene mucha intensidad. Creo que el público va a poder percibir eso desde la primera nota.

Estas piezas cuentan con unas pinceladas de jazz que aligeran el ambiente, no solo para ustedes los músicos, sino también para el público. ¿Qué otras cosas dejan entrever estos temas?

Nos permiten salir un poco del registro más habitual, del concierto clásico. Se trata de obras clásicas, evidentemente, pero esos tintes de jazz abren un poco el marco que solemos tener de la música clásica y, tanto a los músicos como al público, nos permite salir de la zona de confort.

Esta cita en Tenerife será el preludio de una agenda que se presenta apretada para usted en los primeros meses de 2026.

Sí, esto va un poco por temporadas y la verdad que ahora sí que doy inicio a unos meses bastante repletos y, afortunadamente, porque esto es lo que todo músico desea hacer: compartir la música. Empezaré el año en Bratislava, con la Filarmónica Eslovaca, donde haremos el estreno de un concierto para piano de Jesús Rueda, y que en marzo también estrenaremos en España, en el Auditorio Nacional de Madrid. También estaré en el Palau de la Música, en Barcelona, así que me esperan bastante cosas.

Además de todos estos conciertos, también saca tiempo para grabar y ya cuenta con cinco trabajos discográficos. ¿Se trata de dos facetas fáciles de compaginar?

Yo creo que son dos maneras diferentes de acercarse a la música. El directo está cargado de emoción, pero pasa una vez y ya está, nunca es igual. Mientras que la grabación también es una parte indispensable para el artista porque nos permite reflejar lo que estamos haciendo en un momento determinado. A mí me gusta grabar discos que tengan sentido a nivel de repertorio, que no sea el habitual, sino que pueda incluir alguna obra que me interese por poder recuperarla u ofrecer música nueva y poner en diálogo unas piezas con otra música más actual. Así que en mis discos hago mezclas para poner sobre la mesa nuevos diálogos y descubrir autores que por diversas razones son menos conocidos, como es el caso de Julián Orbón, de quien he grabado con orquesta su Partita nº 4. Así creo que se pueden aprender muchas cosas, y que es además un complemento interesante a la actividad de los conciertos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents