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El hambre y la prostitución en la posguerra: Aranza Coello lleva 'La tuerta' al teatro canario

El burdel del libro de María del Mar Rodríguez se sube a las tablas del Leal este martes 9 y miércoles 10 de diciembre y visita Arona el jueves 11

Un instante de la adaptación teatral de 'La tuerta'.

Un instante de la adaptación teatral de 'La tuerta'. / El Día

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Entre los años 1946 y 1947, la población tinerfeña soportó una profunda crisis económica y la subsistencia, en un contexto de escasez crónica de alimentos, se convirtió en la prioridad de los habitantes de las Islas. En esas circunstancias, en las que se gritaba por hambre y se callaba por miedo, las perdedoras entre los perdedores eran las mujeres con sus hijos. Muchas de esas mujeres se vieron obligadas a prostituirse para sobrevivir en la España de la posguerra. La actriz y directora Aranza Coello estrena estos días La tuerta, una adaptación de la novela homónima de María del Mar Rodríguez y que aborda la desesperación ante el hambre y las penurias de esos años, así como las diferencias entre las mujeres del bando ganador y del vencido.

El Teatro Leal de La Laguna acoge la adaptación escénica de la novela tras su reciente estreno en el Teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria. Habrá una doble función este martes día 9 y el miércoles 10, a las 20:00 horas, y el jueves 11 estará, a la misma hora, en el Centro Cívico de Cabo Blanco de Arona. Coello se sube al escenario junto a Eduardo Feria, Cristina Hernández Cruz y Sigrid Ojel para relatar las dos caras de la vida de la protagonista: la del prostíbulo en la calle Miraflores de Santa Cruz de Tenerife y la de su modesta vivienda que comparte con su hija y su tía.

Conexión

Aranza Coello y María del Mar Rodríguez se conocieron en el marco de los clubes de lectura de género del Cabildo de Tenerife y rápidamente hubo un gran entendimiento entre ambas. Desde que la leyó, la creadora tuvo claro el potencial teatral de la historia, mientras que la escritora sentía que la dramaturga podría ser capaz de recrear a la perfección las vidas de las protagonistas del libro, y que lo haría "desde el respeto, tanto a los personajes como a los tiempos que vivieron". No obstante, Coello reconoce que en un principio no sabía bien cómo afrontar la adaptación, ya que la novela propone una historia central de la que emergen tramas secundarias, que no son aderezos sino que suponen piezas narrativas fundamentales "que permiten la aproximación al contexto de la sociedad canaria de posguerra y, en particular, al entorno de las personas en situación de prostitución".

Un momento de la adaptación teatral de 'La tuerta'.

Un momento de la adaptación teatral de 'La tuerta'. / El Día

Aunque reconoce que la temática de posguerra "nunca me ha interesado demasiado", sí le llamó la atención la forma de afrontarla "desde un lugar que me pareció absolutamente interesante, y que es el entorno de un burdel", expresa la directora de escena, quien habla además del importante trabajo de documentación que llevó a cabo María del Mar Rodríguez. "Gracias a esa labor, a partir del burdel y de las mujeres que trabajan allí, podemos hacer toda una semblanza de una época y de una sociedad en un entorno de represión política y de hambre, de mucha hambre", expresa Coello, quien destaca en todo momento la potencialidad de la historia y los personajes.

Poco conocido

En este sentido, reconoce la directora y actriz que se trata de un tema poco transitado en el teatro de isleño y, aunque se trata de espacios silenciados, "son visibilizados con mucho respeto en la novela", y por eso ahora también han sido incluidos en esta adaptación teatral. La autora de La tuerta asegura que Coello ha "destripado" la historia para presentarla como si fuera nueva aunque igual a la que ella propone en esas páginas. "Las dos comprendemos el mundo de La tuerta desde una mirada común y ambas hemos entrado en un burdel sórdido con el máximo respeto", sentencia la escritora. Coello añade, además, que se trata de una historia que "sigue atravesándonos porque le está ocurriendo a muchos más seres humanos en este momento y en muchos sitios del mundo".

Parte del elenco artístico de 'La tuerta'.

Parte del elenco artístico de 'La tuerta'. / El Día

Aranza Coello explica que la adaptación de una novela al teatro requiere siempre de un profundo trabajo de síntesis y redefinición de los personajes y, en esta ocasión, la ausencia de una protagonista hegemónica y, por tanto, la diversidad de historias, hicieron que el trabajo fuera aún más desafiante.

Crudo

La pobreza de la posguerra, la incertidumbre y la supervivencia guiaron la adaptación, pero sin dejar de plasmar la historia coral de esta novela que ahora llega a las tablas de los teatros a través de una dramaturgia "seca y cruda, sin concesiones", afirma Coello. "Me parecía trascendental observar la memoria como herramienta del presente, huir de la fotografía costumbrista o nostálgica y mostrar el espejo contemporáneo en el que los cuerpos invisibilizados hace 80 años son de nuevo desterrados y enterrados gracias a la gentrificación de los centros urbanos", expresa la directora y actriz, quien concluye que "la memoria necesaria se oculta bajo toneladas de hormigón en pisos de lujo. La memoria no es una postal, es presente y nos interpela en el hoy".

El público forma parte de la propuesta.

El público forma parte de la propuesta. / El Día

Para dar forma a estar propuesta, Aranza Coello ha decidido integrar al público porque esta adaptación se presenta como un espejo en el que compartir esta historia cruda y sin ambages. Los cuerpos de los intérpretes se ponen al servicio de una historia coral mientras se huye de una puesta en escena costumbrista y de postal. "Trabajamos con dos tiempos paralelos, aunque quizás pueden ser muchos más, para recrear un acercamiento a un tiempo mental y fantasmagórico, más que a un tiempo real", aventura la directora de escena. La adaptación trata, además, de investigar sobre el movimiento para añadir capas de lectura de la obra, tanto en el tiempo como en el espacio. De este modo, la dirección apuesta por la investigación de una obra "que podría ser costumbrista pero que es absolutamente contemporánea", expresa Coello, quien añade que La tuerta navega, de este modo, "en el filo de la navaja, en lo fronterizo, allí donde todo es posible".

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