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Canarias registra un repunte de la soledad no deseada en jóvenes y mayores

Casi el 5% de las llamadas al Teléfono Dorado proceden de Canarias

Una persona sentada en un banco.

Una persona sentada en un banco. / 123RF

Ana Rodrigo / EFE

Madrid

La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos sociales del país, y Canarias no es ajena a esta tendencia. Según los datos del Mapa Nacional de la Soledad no Deseada, elaborado por Mensajeros de la Paz, el Archipiélago canario concentra el 4,7 % de las llamadas realizadas al Teléfono Dorado (900 22 22 23), un servicio gratuito de escucha emocional activo desde hace tres décadas.

El informe muestra un crecimiento sostenido de consultas procedentes de personas que viven en las islas, especialmente jóvenes que reconocen no tener a nadie con quien hablar de forma real, pese a su hiperconexión digital, y mayores que pasan largos periodos sin compañía.

Canarias: aislamiento físico e insularidad como factores de riesgo

El impacto de la dispersión territorial

El estudio señala que el aislamiento geográfico, la dispersión de la población y las barreras derivadas de la insularidad son factores que incrementan la sensación de desconexión social. En municipios pequeños o zonas alejadas de los núcleos urbanos, la falta de espacios de encuentro y actividades comunitarias hace más difícil construir redes de apoyo.

Esta situación se acentúa en personas mayores que viven solas y que, por motivos de movilidad o salud, pasan semanas sin recibir visitas. Según la entidad, seis de cada diez usuarios del Teléfono Dorado residen solos y un 30 % admite no ver a nadie durante largos periodos.

Incremento alarmante de llamadas entre menores de 35 años

Jóvenes hiperconectados pero sin vínculos reales

El informe revela un dato que preocupa especialmente: cada vez más jóvenes de menos de 35 años recurren al servicio. Muchos llaman tras una ruptura, un cambio de ciudad o la pérdida de vínculos familiares. Otros explican sentirse abrumados por la hiperconexión, saturados de pantallas pero sin conversaciones significativas.

Este fenómeno también afecta a estudiantes y trabajadores recién llegados a las islas que todavía no han creado una red social sólida. Desde la entidad aseguran que “cada vez más jóvenes llaman buscando una voz amiga”.

Las mujeres, el 55 % de quienes buscan acompañamiento

Aunque las llamadas de jóvenes aumentan, la soledad no deseada continúa afectando con más fuerza a las mujeres, que representan el 55 % de quienes buscan apoyo emocional. Muchas son viudas o separadas que afrontan la vejez tras décadas dedicadas a los cuidados, lo que a menudo implica una ausencia de redes propias.

La soledad atraviesa todas las edades y niveles socioeconómicos

El fenómeno no depende del nivel económico ni educativo. Un 51 % de las personas que llaman se considera clase media y otro 27 %, clase baja. Además, el perfil educativo es variado: desde estudios primarios hasta titulaciones superiores.

A ello se suman problemas de salud física y emocional: cuatro de cada diez personas mencionan dolencias persistentes y cerca de un 23 % reconoce síntomas de depresión. Según el análisis, la soledad y la salud están estrechamente relacionadas, ya que una retroalimenta a la otra.

Madrid, Andalucía y País Vasco concentran más casos

Aunque otras comunidades presentan mayores volúmenes de llamadas, Canarias registra un patrón propio, marcado por la insularidad y la dispersión geográfica. El archipiélago mantiene niveles estables, pero con un repunte visible entre jóvenes y personas de mediana edad que conviven con ritmos de vida acelerados o falta de redes de apoyo.

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